domingo, 9 de noviembre de 2014

El segador de Lorca [Romance de la bastarda y el segador]


La historia que desarrolla este pliego de cordel coincide en su trama, aunque con lógicas variantes, con la desarrollada en el conocido romance de La bastarda y el segador. Tanto en el pliego como en el romance los elementos comunes de la trama consisten en que una señora [dama de alcurnia, hija bastarda del emperador de Europa, del conde de Romanones o hasta del Padre Santo de Roma (sic)], quiere mantener relaciones sexuales con un hombre de oficio común (segador o jornalero) de cuya virilidad elemental queda prendada. El eje central descansa en el tema de la mujer insaciable sexualmente. Las claves interpretativas de muchas de las palabras, y por supuesto de sus dobles sentidos, suponen un conocimiento previo de los términos rurales que se utilizan.
Del romance La bastarda y el segador existen abundantes versiones diseminadas en una amplia área de difusión, pues se conocen versiones sefardíes, usadas como canción ritual de bodas o en la península como romance de arada o de siega de uso comunitario y acompañando el trabajo de esas labores. Del romance no se conocen versiones antiguas publicadas en viejos cancioneros, aunque el tema de la mujer seductora es común a romances como Gerineldo, La dama y el pastor, La adúltera del cebollero, El cestero la monja, El vendedor de nabos o La serrana de la Vera, entre otros, aunque también pueden hallarse reminiscencias eróticas en algunos textos de la antigua lírica de tipo tradicional.
Publico una sintética versión recogida por mí en el pueblo salmantino de Masueco, inédita hasta ahora, recogida a Ignacio Arroyo Labajos, de 62 años, el 22 de agosto de 1985 donde las connotaciones sexuales quedan en este caso claramente explícitas y manifiestas.
El presidente de Europa   tiene una hija muy guapa
que la quiere meter monja   y ella quiere ser casada.
Ha visto a un segador   que por su puerta pasaba;
gastaba manija de oro   y apuñadero de plata,
pantalón de terciopelo,   chaqueta de filigrana.
Ya le ha mandado llamar   por la criada de casa.
–¿Qué me quiere usté, señora,   qué me quiere que me llama?
–Yo quiero, buen segador,   que me siegue mi cebada.
–Y esa cebada, señora,   ¿dónde la tiene sembrada?
–No la tengo en altos montes,   ni tampoco en tierra llana,
que la tengo entre las piernas   tapadita con las bragas.
El segador no era torpe   y se la llevó a la cama.
A eso de la medianoche,   catorce polvos llevaban.
A la mañana siguiente   las campanas ya doblaban.
"¿Quién se ha muerto, quién se ha muerto?"   El segador de la llana.
No ha muerto de pulmonía   ni tampoco de costado,
que ha muerto de purgaciones   que en la llana le han pegado.
Muchas más versiones pueden consultarse a través del siguiente enlace:



Las metáforas agrícolas son un claro ejemplo del doble sentido sexual que se aprecia en todas las versiones. Es notoria la desigualdad social entre la dama (aunque sea hija bastarda y marcada negativamente por su nacimiento) con un segador de rango social netamente inferior. La mujer seductora que nos presentan estos romances, al igual que sucede en el pliego, contrasta con la imagen de la mujer modelo de virtud más común en el imaginario social del Romancero, aunque, como en este caso, este conjunto romancístico deja entrever una cierta transgresión de las normas sociales y morales vigentes, de lo que queda mucho por decir y estudiar en estos frágiles y efímeros soportes.

Las secuencias principales, tanto de las versiones romancísticas como la del pliego, pueden resumirse a muy grandes rasgos de la siguiente forma:
*  La dama (siempre de rango social superior) envía un mensaje amoroso al segador mediante una criada
*  El segador accede y acepta la petición amorosa entre desiguales
*  Encuentro amoroso del segador y la dama, antecedida de una suculenta y vigorizante cena.

*  Sospechas del padre o marido acalladas por las excusas de la dama
* El segador huye prometiendo o rehusando una falsa vuelta, o bien aceptando una retribución económica por el servicio prestado o acabando muriendo a causa del exceso amoroso o por haber contraído una enfermedad venérea.

Estas secuencias pueden aparecer, amplificarse o incluso no aparecer según sea la versión que manejemos, pero el tema principal de la mujer que seduce a un segador se mantiene en todas ellas como eje central.

Para observar la amplia difusión del tema creo de interés el reproducir una versión chilena editada por Dannemann, Manuel (Tipos humanos en la poesía folclórica chilena, Editorial Universitaria, 1995).





El pliego ha sido reeditado muchas veces y en él aparece una secuencia que no suele figurar en las versiones romancísticas, como es la sugerencia de la dama a que el segador se finja enfermo comprometiéndose a cuidarlo ante la pasividad del inocente marido.

Antes de reproducir el pliego por entero, publico algunas portadas del mismo tema de las usadas por diferentes impresores. Hay que hacer notar el uso de las mismas xilografías así como las curiosas figuras de las damas con abanico, mantilla o en actitud de implorar que los impresores creyeron convenientes como herramienta de atracción para ilustrar sus pliegos.

Edición madrileña de Marés de 1846


Edición madrileña de Marés de 1856


Edición cordobesa de García Rodríguez

Reproduzco el pliego editado en Logroño por la imprenta de Ruiz y reimpreso en Zaragoza por Ramón León en 1840.






Antonio Lorenzo

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