martes, 27 de febrero de 2018

Las ligas de mi morena + Las toreras de verano

Xilografía ilustrativa de otra edición del mismo tema
Un ejemplo más de la mezcla de "andalucismo" y "madrileñismo" en un mismo pliego de cordel. La canción andaluza Las ligas de mi morena, cuya letra corresponde a Luis Maraver y la música a Manuel Sanz, dedicada además a la reina Isabel II, alcanzó un notable éxito, pues era frecuente interpretarla en los entreactos o en los finales de los espectáculos teatrales. Así, tras la representación en Valencia de la comedia El rey de los primos, de Mariano Pina, se anunciaba en el cartel que:
Concluida la comedia cantará la señorita Revilla, en traje de majo andaluz, la linda canción nueva, conocida por Las ligas de mi morena. Seguirá el gracioso baile de medio carácter, denominado "variaciones tirolesas", etc.

Tras esa célebre canción se añade en el pliego el bonito tango titulado Las toreras de verano, en explícita alusión a las criadas y niñeras que buscan engatusar a los hombres de dinero mientras sus amos veranean fuera de Madrid. Se alude también a las relaciones de los amos señoritos con ellas en ausencia de sus mujeres.

Ángel Mª Cortellini Hernández - Salida de la plaza (1847)
El pliego está editado en Madrid, sin año, por la Imprenta Universal.





©Antonio Lorenzo

lunes, 19 de febrero de 2018

69 Adivinanzas con sus soluciones


La RAE iguala la adivinanza con el acertijo. Al acertijo lo define como enigma o adivinanza que se propone como pasatiempo. El enigma, a su vez, se considera como un enunciado de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil de entender o interpretar.

A pesar de la imprecisión de estos términos, la tradición popular española suele denominar "adivinanza" a los dichos que están en verso. Cuando están en prosa suelen denominarse "acertijos" y se reserva para "enigma" un significado de carácter más elevado o culto.

La estructura en verso (característica propia de la adivinanza) frente al acertijo u otros tipos de juegos verbales supone siempre un cierto esfuerzo intelectual, ya que las variedades de figuras léxicas (polisemia, calambur, antinomia, paradojas, alegoría, analogía, metáforas...), exigen un esfuerzo de interpretación para resolverlas.

Es sabido que las adivinanzas existen en todas las culturas y en todo tiempo y responden a la profunda necesidad de relacionar simbólica y metafóricamente elementos distintos de la naturaleza en un intento de interpretar esa relación.

 Según los especialistas José Luis Garfer y Concha Fernández (Acertijero antológico español, Ed. Anaya, 2010, pág. 9):
"Esquemáticamente podemos señalar que el acertijo es una prosa espontánea, lineal, racional, objetiva, abierta a todos los temas, menos creativa y dentro de una literatura más crítica. A su vez, la adivinanza se expresa en verso; más elaborada, pictórica y musical, resulta, ante todo, intuitiva, subjetiva, circunscrita a la creación estética, más enriquecedora y perteneciente a una literatura mucho más poética".
La adivinanza sería, pues, una subcategoría de carácter poético-tradicional del género más amplio del enigma.


Al margen de las discusiones sobre el carácter propio de la adivinanza, su función, y su inevitable ambigüedad respecto a otros juegos verbales, lo que nos nos interesa en nuestro caso es la relación de las 69 adivinanzas (enigmas, según el pliego) recogidas junto a sus soluciones o significados en este curioso pliego editado en Barcelona, sin que figure el año, por la imprenta de José Gorgas.





©Antonio Lorenzo

martes, 13 de febrero de 2018

Zarzuelas: La boda + Enseñanza libre

Valeriano Becquer - Baile popular (1866)
Continuando con la entrada anterior, reproduzco dos pliegos donde se recogen variados textos de la zarzuela titulada La boda, de la que no he encontrado datos, junto a otros correspondientes a la zarzuela Enseñanza libre, a los que se añaden otras composiciones ajenas a la obra.

El primer pliego carece de pie de imprenta y el segundo está editado en Madrid por la Imprenta Universal, sin año.









©Antonio Lorenzo

martes, 6 de febrero de 2018

¡Arza y dale!... El tango del morrongo y otras composiciones


Para entender la reciente historia musical hispana no podemos prescindir del cuplé. El pliego que reproduzco se hace eco del conocido Tango del morrongo, al que podemos considerar como prototipo de cuplé picaresco, con letra de doble sentido que a nadie se le escapaba, lo que producía un simulado rechazo por las gentes conservadoras que no dudaban en criticarlo públicamente, pero que no se perdían los espectáculos donde se escenificaban estas desenfadadas canciones.

El pliego recoge los números más característicos de la revista Enseñanza libre, con libreto de Guillermo Perrin y Miguel Palacios y con música de Gerónimo Giménez. Dicha revista, bajo el rótulo de "Apropósito cómico-lírico" en un acto y cinco cuadros, se estrenó en el madrileño Teatro Eslava el  día 11 de diciembre de 1901. La obra puede considerarse perteneciente al llamado género sicalíptico, que, según su etimología: del griego sicon (higo) y aleifo (untar, frotar) podría traducirse con la sugerente expresión de "frotarse el higo". 


El famoso morrongo (con ritmo de tango en la obra impresa), e interpretado como cuplé sicalíptico, alcanzó tanto éxito que ha sido escenificado repetidamente por famosas cupletistas y actrices.
                                Arza y dale,
                                yo tengo un morrongo
                               que cuando en la falda
                               así me lo pongo,
                               ¡arza y toma!
                               yo tengo un minino
                               de cola muy larga,
                               de pelo muy fino;
                               si le paso la mano al indino
                               se estira y se encoge
                               de gusto el minino;
                               y le gusta pasar aquí el rato;
                               ¡ay! arza que toma,
                               qué pícaro gato.
                               ¡Ay, qué fino!
                               ¡Ay, qué fino,
                               el pelito que tiene el minino!
                               ¡Ay, morrongo!
                               ¡Ay, qué contento si aquí me lo pongo!
                               ¡Ay, qué fino, qué fino, qué fino,
                               el pelito que tiene el minino;
                               qué contento si aquí me lo pongo!
                               ¡Ay, morrongo, morrongo, morrongo!
La obra original también recoge otros números corales, como este "couplet" del ratón o "tengo un novio que es hortera".



El famoso Tango del morrongo se ha cantado en múltiples ocasiones: desde su estreno por María López Martínez en 1901, han sido muchas las intérpretes que, con mayor o menor fortuna, lo incorporaron a su repertorio, desgajado de su primitivo espectáculo teatral: como María Conesa, Amalia Molina, Mapy Cortés, Marujita Díaz, Nati Mistral o Carmen Sevilla, quien lo interpretó en una escena (censurada, por cierto, en su proyección española) de la película Una mujer de cabaret (1974).

Como ejemplo de "género ínfimo", como también se conoce (impropiamente) a este tipo de obras de teatro musical, en su largo recorrido de algo más de cien años ha vuelto a resucitar con notable éxito en mayo del pasado año (2017) en el madrileño Teatro de la Zarzuela, fusionando Enseñanza libre con La gatita blanca, con música igualmente de G. Giménez y estrenada esta última en 1905. Los textos han sido adaptados para un público del siglo XXI fundiendo las dos obras originales en un espectáculo acorde con las supuestas expectativas revitalizadoras de un estilo y una época.

María Conesa

Amalia Molina
María Conesa
Pilar Cohen

Mapy Cortés
Julita Fons
El pliego no solo recoge el célebre tango, sino que incorpora, utilizando su peculiar estructura, otros textos de parecida intención y añadiendo, para completar, una polca dedicada a las mujeres del día y una "Americana de los templaos" (sic), que no es otra sino la conocida habanera de la zarzuela Los timplaos, con música también de G. Giménez y a la que dediqué una entrada en este mismo blog:








©Antonio Lorenzo

martes, 30 de enero de 2018

Couplets de la zarzuela "Tragaldabas" + Coplas de las elecciones + Sucesos de la isla de Cuba

Xilografía coloreada impresa por Pellerin en Epinal (ca. 1840)
El pliego que reproduzco recoge los cantables más característicos de la zarzuela Tragaldabas, zarzuela en un acto y tres cuadros en prosa, original de Eduardo Villegas y música de Tomás López Torregrosa. Fue estrenada en el madrileño Teatro Eslava la noche del 23 de noviembre de 1893.


La obra se representó un año más tarde en el desaparecido Teatro Duque de Sevilla. Extraigo la crítica aparecida en El Arte Andaluz (revista semanal de espectáculos) (Sevilla, 4 de noviembre de 1894, nº 18), donde no parece que fuera del agrado del crítico, según se desprende de la crónica aparecida.


El pliego recoge los pasajes más conocidos de la obra, pero creo que resulta de bastante más interés las Coplas de las elecciones y los Sucesos de la isla de Cuba integrados en el pliego. Estos efímeros impresos populares aportan una valiosa información muy poco tenida en cuenta, como ya he señalado en otras ocasiones, tanto por historiadores como por sociólogos. 

En las Coplas de las elecciones se critica abierta y satíricamente  los desmesurados gastos de las elecciones a diputados mientras nuestros soldados morían en la guerra de Cuba. En dicha relación se critican también los tejemanejes que impidieron al marqués de Cabriñana, es decir, a Julio de Urbina, para que fuese elegido como diputado a Cortes como candidato independiente en 1898. Se alude también al pucherazo promovido por el señor de Fustigueras (Alberto Bosch y Fustigueras), que fue alcalde de Madrid y autor, por cierto, de un Manual de Astronomía popular (1880), junto a Romero Robledo como instigadores  para alterar las elecciones a diputados.

El marqués de Cabriñana, en carta dirigida al pueblo de Madrid, se expresaba del siguiente modo:
"Madrid no ha conseguido lo que se proponía, a pesar del supremo esfuerzo realizado, y los autores de las inmoralidades municipales, que dieron lugar a la inolvidable manifestación de protesta de todo un pueblo, han impedido que yo vaya a las Cortes, para que queden impunes y en el silencio sus desvergüenzas y procacidades."
Por contextualizar someramente la mención que se hace en las citadas coplas de las elecciones, solo unos apuntes. En ellas se hace una mención al embargo que sufrió el marqués de Cabriñana. Dicho embargo vino como consecuencia de un malogrado intento de sobornarle a propósito de unos terrenos de su propiedad incluidos en un proyecto de ordenación urbana. En todo este conglomerado de influencias y cargos electorales sobrevolaba como trasfondo la guerra colonial cubana, los intereses especulativos de la banca y los monopolios industriales y comerciales, así como el desarrollo urbanístico del suelo.

La revista satírica El Motín, creada en 1881 con el subtítulo de "periódico satírico semanal" dedicó al controvertido Romero Robledo unas burlonas caricaturas que no me resisto a reproducir:


El pliego recoge también unos Sucesos de la isla de Cuba, donde se ensalza la figura del general Valeriano Weyler (1838-1930) por su proximidad a las tropas que embarcaban para sofocar la insurrección de los cubanos y su decisión de acabar con la guerra. Sin embargo, la opinión generalizada en torno a su figura, lo considera como un dirigente cruel y brutal, al que acompaña la terrible fama de haber promovido una política de exterminio a través de la llamada "reconcentración" de la población campesina en las ciudades, medida de extrema violencia que ocasionó miles de muertos y pérdidas colosales en la agricultura, lo que motivó enfermedades y una pobreza generalizada en la isla.

Weyles fue retirado de Cuba el 31 de octubre de 1897 por Práxedes Mateo Sagasta tras sustituir a Antonio Cánovas del Castillo, asesinado el 8 de agosto del mismo año.





©Antonio Lorenzo

martes, 23 de enero de 2018

Las caleseras + El salinero + La fuencarralera + El sereno

José García Ramos (1852-1912) - Baile por bulerías
El andalucismo y el madrileñismo se unen en este pliego. Julio Caro Baroja, en su innovador y fundacional estudio Ensayo sobre la literatura de cordel (Madrid, edit. Revista de Occidente, 1969) sitúa la moda del andalucismo, como tema literario, pictórico y musical, entre 1830 y 1860. El ilustre investigador lo achaca, entre otras razones, a la reacción nacionalista frente a la influencia de «lo francés», como afirmación y revalorización popular, al igual que ocurrió en el siglo XVIII con el llamado «majismo». Este auge del andalucismo, al igual que su derivación en el gitanismo, se convirtió en motivo literario que fue adquiriendo prestigio hallándose presente en tonadillas y sainetes.

Tanto el andalucismo como el madrileñismo son conceptos que remiten a un localismo más o menos extenso y que encontró su más amplia vigencia durante el siglo XIX, bien sea por los escritores costumbristas o por otras manifestaciones artísticas que pretendían destacar lo propio. Este tipo de impresos populares tratan de acentuar lo propio mediante el lenguaje. El uso de un determinado lenguaje denota que nos encontramos con sistemas culturales diferentes, pues no deja de ser un particular e importante generador de identidad cultural. 

Buena parte de las canciones de moda andaluzas alcanzaron gran éxito en los ambientes musicales de Madrid. Los pliegos distribuidos por los ciegos no fueron ajenos a esa confraternización del andalucismo y madrileñismo, como puede observarse en el pliego reproducido. 

El pliego se detiene en cuatro canciones sobre oficios populares: el primero de ellos, titulado Las caleseras, al igual que otros estilos camperos andaluces, era un tipo de canción que solía interpretarse por los conductores de las calesas para entretener a los viajeros en su trayecto al compás del trote de las caballerías, o bien en las paradas obligadas en las ventas, siendo en general la estructura de su copla variantes de la tan conocida seguidilla. 

La Calesera es conocida también por ser el título de una conocida zarzuela en tres actos de los libretistas Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román, con música de Francisco Alonso. Fue estrenada con gran éxito en el madrileño Teatro de la Zarzuela el 12 de diciembre de 1925. 

El pliego continúa con la canción de El salinero andaluz. El trabajo del salinero fue siempre muy duro, pues había que aguantar el calor y la luz del sol que se reflejaba en la superficie del agua y la sal que llegaba a ser cegadora, aparte de la sequedad que la sal producía en la piel. La dureza del oficio se refleja en el texto de la canción del salinero andaluz y, como es frecuente, utilizando una peculiar jerga o modalidad léxica que pretende acentuar de forma desorbitada el habla andaluza. 

Aparece a continuación la canción de La fuencarralera. La canción alude a las vendedoras ambulantes de hortalizas que se desplazaban desde el pueblo cercano de Fuencarral a Madrid. Estas mujeres se desplazaban a la capital, ya fuera en burro o caminando, pregonando sus mercancías. Personajes populares desaparecidos que han dejado su huella en la literatura costumbrista.

"Gritos de Madrid". Grabado de Miguel Gamborino (1760-1828)
 conservado en Gallica (Biblioteca Nacional Francesa)

La canción dedicada a El sereno, alude a quienes fueron guardianes nocturnos de las calles de Madrid y de otras ciudades. Las primeras noticias sobre ellos datan en el año 1715, pero no es hasta el año 1765 cuando se crea el Cuerpo de Serenos. Aparte de sus funciones de vigilancia, tenían encomendado el activar y vigilar el entonces alumbrado público de los faroles de petróleo, acompañar y abrir los portales de las viviendas de los vecinos o avisar a la policía o a los servicios sanitarios de cualquier incidente que requiriera su presencia.

Pero si algo perdura en la memoria de quienes los han llegado a conocer lo es por sus pregones a voz alzada de las medias y los cuartos de cada hora, además de informar de las condiciones meteorológicas de la noche, como por ejemplo: «Las cuatro y media y sereeenooo». 

También era peculiar su atuendo, que fue cambiando con los años. Pero se les recuerda con un capote gris, gorra de plato y el llamado «chuzo» o palo acabado en punta de hierro, un enorme manojo de llaves y un silbato de bronce. A este respecto, y por el tan frecuente uso que hacían del silbato, la policía no lo tomaba en serio y de ahí el refrán: “tomar por el pito de un sereno”.




Como curiosidad, reproduzco la portada del Reglamento de los serenos de 1840, donde ya se unifican y delimitan sus ocupaciones. Con posterioridad se plantea la distinción entre el Servicio de Serenos de Comercio y Vecindario de Madrid en 1907, donde se distinguen entre serenos de la villa, adjuntos a la Policía Municipal, y serenos de comercio, a modo de auxiliares de los primeros.



Con la llegada de los porteros automáticos este viejo oficio, cuyos integrantes solían proceder de Galicia o Asturias, acabó disolviéndose hacia los años 70 del pasado siglo.





©Antonio Lorenzo