sábado, 19 de febrero de 2022

De almanaques, calendarios y predicciones [IX]

Este Almanaque enciclopédico español ilustrado para 1871 estuvo a cargo del periodista y escritor Julio Nombela. La distribución de sus apartados corresponde a grandes rasgos con los anteriormente editados bajo la etiqueta de «enciclopédico».

Julio Nombela (1836-1919), fue un prolífico periodista, dramaturgo y escritor de oficio de la segunda mitad del siglo XIX, aunque poco reconocido en la actualidad. Novelista abierto a los gustos del público de entonces y gran activista en las empresas periodísticas en las que participó. Colaboró en numerosas publicaciones de distintos periódicos con ideología dispar, como El Clamor Público, La Iberia o La Esperanza, como redactor en 1856 en el influyente Diario Español, donde a lo largo de dos años y medio fue el encargado de las revistas de teatros, así como de la gacetilla y el folletín. También fue redactor del Correo de la Moda, La España Musical y Salones y Teatros, Periódico para todos, El Correo de Ultramar, etc., lo que nos da idea de su enorme actividad en la prensa de la época. Ello se explica por la dificultad de mantener un elevado número de lectores de cara a sus resultados comerciales debido a la proliferación de periódicos que aparecían o desaparecían en un escaso periodo de tiempo, a lo que se unía el sesgado carácter partidista de diferente signo.

Nombela, ilusionado en un principio por el triunfo de La Gloriosa, participó activamente en distintas publicaciones que la ensalzaban, aunque con el paso del tiempo fue decantándose hacia una ideología conservadora como consecuencia del rumbo que iban tomando los acontecimientos. Nombela acabó defendiendo el régimen foral e identificándose paulatinamente con la causa carlista como defensora de la tradición española y participando en ella activamente, pues hasta llegó a ser secretario del general carlista Ramón Cabrera, lo que indica todo un perfil acomodaticio y contradictorio en su evolución política respecto a sus posiciones ideológicas expresadas con anterioridad.

Las perspectivas para el año 1871 en España no parecían ser alentadoras desde un punto de vista político, puesto que en el anterior año transcurrido el gobierno seguía siendo provisional y transitorio en su búsqueda del restablecimiento de la monarquía como forma de gobierno aprobada y restablecida en la Constitución de 1869, mientras la regencia del gobierno recaía por entonces en el general Serrano.

El jefe de gobierno de entonces era el general Prim, asesinado tras un atentado el 27 de diciembre de 1870. Gracias a su mediación se aprobó la Constitución de 1869 y la elección el 16 de noviembre del que sería el nuevo rey de España, el hijo de Víctor Manuel II de Italia, Amadeo I de Saboya, quien juró la Constitución el día 2 de enero del nuevo año 1871.

Al anunciarse el almanaque con la etiqueta de enciclopédico distribuye su contenido en diferentes apartados, tras las habituales referencias al santoral, las fiestas movibles, estaciones, eclipses, etc. La distribución de los distintos apartados o secciones del almanaque enciclopédico son los siguientes:

Almanaque astronómico
Almanaque religioso
Almanaque científico
Almanaque artístico
Almanaque estadístico    
Almanaque de Madrid
Almanaque político
Almanaque recreativo
Almanaque poético
Almanaque de las damas
Almanaque cómico

En el Juicio del año, sección común en los almanaques para el año que va a comenzar, el autor aboga de forma ilusionada por alcanzar un cristianismo generalizado, y en el caso español por lograr la disolución de los partidos y el encuentro de un rey conciliador que una a los españoles en el respeto a la ley.


En la sección dedicada al almanaque religioso se ofrecen noticias y detalles sobre la convocatoria del I Concilio Vaticano (1869-1870) convocado por el papa Pío IX. Su primera Sesión se celebró el 8 de diciembre de 1869 concluyendo el 20 de octubre de 1870, donde se declaró, entre otras cuestiones y con controversias entre sus miembros, cuyas discusiones debían mantenerse en secreto, la infalibilidad del papa cuando se pronuncie ex cathedra, sobre la doctrina de fe y las costumbres, algo que obligatoriamente debe ser aceptado por toda la iglesia católica. Todo el desarrollo del concilio estuvo marcado por la notable ausencia de comunicados oficiales en el desarrollo de las distintas sesiones.

El almanaque, dada su ideología conservadora, recalca la defensa de la fe católica y de la justicia de un mundo civilizado a través de una pormenorizada descripción de su comienzo y transcribiendo la primera alocución pronunciada por el santo padre el día 8 de diciembre.

Pero algo que despierta la curiosidad y la atención en este apartado del almanaque es la pormenorizada relación que ofrece con la lista de los donativos hechos a su santidad con motivo del concilio, de los que no me resisto a entresacar algunos de ellos como ¿ofrenda? o para ¿sufragar? los gastos del mismo.
* Un roquete bordado por las señoras de Santiago de Cuba.
* Un magnífico pescado de oro con la boca llena de rubíes, y metido en una caja llena de oro, regalado por el Arzobispo de Nueva-York. 
* Riquísimas piezas de oro y plata nativos de gran peso, tasadas en 100.000 pesos fuertes, por el Obispo de California. 
* Una magnífica campanilla de bronce dorado, que servirá para las sesiones del Concilio, ofrecida por un eclesiástico de Rímini. 
* Las señoras de esta república [Venezuela] han enviado á Su Santidad multitud de pendientes, collares, anillos, pulseras y aderezos de gran riqueza y mérito artístico. 
* Un canastillo con un búcaro de flores de filigrana de plata, y 7.000 francos en oro, ofrecidos por las señoras de Lima. 
* M. Maupin, Obispo de la Reunión (América), ha entregado al Padre Santo 400 libras del mejor café de la isla de Borbon, regaladas para Su Santidad por diferentes productores. El mismo señor Obispo ha ofrecido á Su Santidad 100 libras de miel verde, que no se encuentra más que en ciertas localidades 
de la isla de Borbon, y cuya miel es una de las mejores del globo. 
* Las Hijas de María de Santa Rufina (Italia) han ofrecido á Su Santidad una casulla magníficamente bordada y un roquete con arreglo al modelo de los que usa Su Santidad. 


Por su parte, la sección dedicada al almanaque artístico se detiene principalmente en la pintura y en la Exposición de Bellas Artes de Barcelona, con especial mención al pintor Mariano Fortuny.

Respecto al teatro de 1870, en el almanaque se critica el éxito del "can-can", conocida danza de origen francés y asociado a las clases trabajadoras, a la que califica con la etiqueta de "mercantilismo", alabando, por el contrario, el teatro de corte clásico, la ópera y la zarzuela. 

Se lamenta también sobre los tiempos vividos que no son propicios en las naciones al propósito del desarrollo del arte, más preocupadas por las armas para apoyar con ellas sus ambiciones o justificar sus debilidades.

Exposición de Bellas Artes en Barcelona 

En el almanaque estadístico se recoge toda una serie de datos de superficie, población y situación de la Hacienda y presupuestos de ingresos y gastos de los países de Europa y del resto de los continentes. También da noticia y balance de nacimientos y defunciones según el aumento o disminución de las distintas provincias españolas junto al número de matrimonios por provincia, según diferentes censos anteriores. Visto desde nuestra perspectiva actual, no son datos que despierten un interés significativo, salvo la curiosidad de los nacimientos provinciales ya fueran "legítimos" o "ilegítimos" según el estado civil de los padres, tanto de varones como de hembras. También se recoge estadísticamente un listado de las defunciones provinciales clasificadas según fueran casados, solteros o viudos.


En la sección del almanaque de Madrid se recoge la historia de algunos lugares y edificios emblemáticos ilustrados con bellos grabados, de los que reproduzco algunos.

Convento de Las Calatravas

Estanque del Buen Retiro

Plaza de Oriente

Teatro y Circo de Madrid (demolido en 1876)

El almanaque político es el que mayor interés despierta por las intrigas y posicionamientos entre los dos grandes partidos: los afortunados que ocupan destinos oficiales y aquellos que intentan despojarlos de sus regaladas poltronas para apoderarse de ellas. En su resumen, comienza:
«Al comenzar el año1870 hallábase el general duque de la Torre [Francisco Serrano] ocupando la regencia de España; Prim era ministro de la Guerra, y los unionistas, progresistas y demócratas formaban la mayoría de la Cámara Constituyente.
En aquella fecha estaba terminada la Constitución democrática que hoy nos rige, y solo faltaba coronar la obra nombrando el monarca que ha de ocupar el trono de San Fernando, para que terminara de una vez una interinidad tan peligrosa como contraria a los intereses de la patria, a su comercio, a su industria y, en una palabra, a su prosperidad».
La búsqueda de un candidato consensuado al trono de España fue una de las principales preocupaciones políticas de los partidos de entonces en la idea de tratar de dar una cierta estabilidad a la nación. Barajando los nombres y las distintas posibilidades de los aspirantes se desarrolla en este apartado los pros y los contras de cada uno de ellos y donde se hace un repaso de la política exterior de 1870, con especial atención a la insurrección cubana.

Entresaco algunos grabados incluidos en esta sección de los entonces aspirantes al trono español.



Poco interés tienen las secciones dedicadas al almanaque recreativo y poético desde un punto de vista actual, con poemas y letrillas variopintos con especial dedicación y homenaje a José Zorrilla como referente.

En el almanaque de las damas se considera la bondad como la mejor cualidad moral para toda mujer, educada por sus madres como cualidad de "inapreciable valor cuando adorna al sexo débil".
«No es suficiente que la mujer se parezca á los ángeles en la belleza, preciso es también que en la bondad se les asemeje...
El primer trabajo que debe emprender la madre que quiera hacer bondadosa a su hija es torcer su voluntad cuando esta sea producto de los caprichos tan frecuentes en la niñez».
Pero son las disposiciones sobre la nueva ley del matrimonio civil las que merecen una mayor atención y detenimiento: 
[...] La nueva ley civil a que nos referimos tiene su fundamento en la libertad de cultos consignada en el programa de la revolución de Setiembre, y es una consecuencia lógica de aquel precedente. 
Sin embargo, en nuestra opinión no comprendemos la necesidad del establecimiento de la libertad de cultos en un país donde todos somos católicos, ni por consecuencia la urgencia de la promulgación de una ley de matrimonio que, sin aumentar ventaja alguna al ciudadano, le da ocasión a grandes molestias y no deja por otra parte de introducir alguna perturbación en los ánimos de las personas adictas a sus antiguas y venerandas costumbres. [...] (pág. 157-158)
Tras este apresurado repaso general extraigo de la última sección, correspondiente al almanaque cómico, algunos de sus grabados.








©Antonio Lorenzo

viernes, 11 de febrero de 2022

De almanaques, calendarios y predicciones [VIII]

 

El almanaque editado para el año 1869 por el periódico El Cascabel, continúa básicamente con la misma estructura y recorrido que los anteriores.

1869 fue un año muy agitado políticamente. Tras el derrocamiento de Isabel II y su forzosa salida al exilio, se formó un gobierno provisional que convocó elecciones para el 15 de enero, aunque bajo sufragio universal solamente masculino. Dichas elecciones fueron las primeras tras la revolución La Gloriosa del año anterior, lo que marcó un antes y un después en la historia del liberalismo español. La revolución estuvo encabezada por los generales Juan Prim y Francisco Serrano, poniendo fin al gobierno de Narváez, jefe del Partido Moderado.

Las Cortes Constituyentes comenzaron sus sesiones el 11 de febrero de 1869. La Constitución se promulgó solemnemente el 6 de junio de 1869 donde se recogía un importante catálogo de derechos y libertades.

El almanaque que nos ocupa, editado a finales del año anterior, recoge de forma subrepticia los cambios que se iban produciendo, pero sin llegar a tomar clara posición, aunque el ideario del periódico y de su director Carlos Frontaura era básicamente moderado y monárquico. Tanto las ilustraciones, algunas del reconocido ilustrador y dibujante Francisco Ortego, al que dedicaré particulares entradas, como los textos que las acompañan, expresan preocupación por los acontecimientos pasados y temores por el futuro que habrá el año 1869 al que va dedicado el almanaque.

Las viñetas humorísticas de carácter costumbrista era una forma de evitar la censura respecto a aquellas otras de carácter político que fueron adquiriendo un mayor protagonismo tras la revolución Septembrina. En el Decreto del 23 de octubre de 1868 ya se establecía que «todos los ciudadanos tienen derecho a emitir libremente sus pensamientos por medio de la imprenta, sin sujeción a la censura ni a ningún requisito previo», algo que favoreció muy notablemente la aparición de numerosas publicaciones donde la caricatura adquirió una importancia cada vez mayor. El esfuerzo de las publicaciones para llamar la atención de sus lectores se basaba en gran medida en los dibujos que incluía formando parte de la estrategia comercial.

Como mi interés se centra principalmente en la evolución de los almanaques, entresaco del editado para 1869 unos ejemplos muy comedidos respecto a los cambios políticos, a los que añado algunas recomendaciones publicitarias.

En uno de los dibujos de los recuerdos del año 1868, reproducido más abajo, se nos informa sobre la compañía imperial japonesa. Por contextualizar algo que desde nuestra perspectiva actual nos puede resultar extraño conviene recordar que esa compañía imperial japonesa se refiere a la occidentalización del entonces teatro japonés en el Periodo Meiji (1868-1912), referido a los 45 años del reinado el emperador japonés donde el país, como potencia emergente, desarrolló una importante modernización y occidentalización de las artes escénicas que rompían con los esquemas clásicos y que difundieron por numerosos países, entre ellos en el nuestro. Tanto su sofisticado vestuario, grandiosas tramoyas, aparatosa escenografía con personajes voladores, uso de trampillas, etc., no fue bien acogido por el público de entonces, de ahí que se renombrara en el dibujo como la «compañía imperial de los demonios».

Todo ello guarda relación con el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación firmado por España y Japón el 12 de noviembre de 1868, a caballo entre la Revolución Meiji en Japón y la Revolución Gloriosa en España, apenas mes y medio antes del exilio de la reina a París. No hay que olvidar que en aquellas fechas España seguía manteniendo una presencia territorial nada desdeñable en Asia-Pacífico.














©Antonio Lorenzo

lunes, 7 de febrero de 2022

De almanaques, calendarios y predicciones [VII]

 

El periódico El Cascabel volvió a regalar a sus suscriptores un nuevo almanaque, en este caso para el año 1868, según la costumbre del periódico al finalizar cada año.

Cada vez son más los estudios sobre la prensa satírica o generalista de la segunda mitad del siglo XIX, aunque no propiamente de los almanaques, si bien estos últimos nos ofrecen un recorrido generalista del año que acaba y un vaticinio sobre el que va a comenzar.

Como es sabido, lo satírico trasciende la categoría de lo literario al ejercer una solapada crítica sobre la gestión de lo público mediante recursos variados, como romances, epigramas, chascarrillos, etc., que pueden ir acompañados de dibujos o ilustraciones que lo refuerzan en forma de escenas cotidianas.

El dibujo satírico, como representación, no deja de ser una especie de subterfugio como forma de democratizar el saber generalista. La caricatura cómica de los ilustradores fue muy mal llevada por los políticos que aparecían en sus dibujos por el efecto cómico que suscitaban en amplias capas populares. 

La imagen satírica de la prensa del XIX no ha gozado hasta relativamente hace pocos años de la merecida atención por parte de los estudiosos, aunque contiene múltiples niveles de lectura al estar vinculada a acontecimientos no siempre fáciles de entrever.

El momento político del año 1868 en España supuso todo un cambio estructural tras el triunfo de la revolución La Gloriosa, el destronamiento de la reina Isabel II y su salida al exilio, acontecimientos que obviamente no se recogieron en el almanaque editado a finales del año anterior. Este almanaque no disfrutó de la nueva libertad de prensa instaurada por decreto del 23 de octubre de 1868 y confirmada luego en la Constitución de 1869. Es por ello que las críticas al poder público se ven atenuadas, y más en el periódico editor del almanaque que no se destacó precisamente por su crítica política, algo que aumentó considerablemente a lo largo del Sexenio Democrático (1868-1874) donde el número de publicaciones periódicas se incrementó de forma notable, aunque muchas de ellas de corta duración, salvo algunos casos puntuales.

Repasando a grandes rasgos el contenido de este almanaque para el año 1868 aparecen elementos propios de los editados anteriormente. Tras el recurrente "Juicio del año", escrito por su director, Carlos Frontaura, entresaco algunas ilustraciones de "tipos populares" acompañadas por una cuarteta alusiva al pie de cada una de ellas, a lo que siguen otras ilustraciones con el objetivo de despertar la sonrisa a sus observadores.











©Antonio Lorenzo

jueves, 3 de febrero de 2022

De almanaques, calendarios y predicciones [VI]

 

El almanaque editado por el periódico El Cascabel para el año 1867 continúa con la misma estructura de los editados anteriormente. Quedan aún por explorar con mayor detenimiento muchos otros almanaques que pueden ofrecernos una interesante visión panorámica sobre sus contenidos.

Las sátiras políticas que aparecen entreveradas en estas publicaciones no dejan de ser circunstanciales, pero a través de las caricaturas y los textos que las acompañan nos ofrecen todo un arsenal de aspectos merecedores de valoración y evolución.

La historia de la literatura apenas se ha detenido en estas publicaciones por considerarlas de rango inferior o, en el mejor de los casos, como antecedentes prácticos de obras más enjundiosas de los autores que practicaron o desarrollaron colaboraciones como ejercicios previos.

Poco a poco fueron estableciéndose diferencias entre los practicantes del «humorismo literario», referido a los considerados autores con enjundia, frente al catalogado como «escritor humorista», de más bajo perfil e interés literario encaminado a proveer a sus lectores de una risa fácil y populista.

A caballo de estas denominaciones encontramos a Carlos Frontaura (1834-1910), escritor y prolífico periodista que dirigió El Cascabel, el infantil Los Niños (1870-1877 y 1883-1893) contando con numerosos colaboradores, y posteriormente La Risa, como director literario con el subtítulo de «periódico ilustrado, cómico y humorístico».

El almanaque para 1867 contiene el consabido santoral con notas astronómicas y con especial dedicación a las fases lunares. También se incluye una relación de fiestas, letrillas y poemas, alguno del mismo José Zorrilla, todo ello acompañado por ilustraciones, entre ellas del dibujante y prolífico Ortego. Tampoco podía faltar el recurrente «juicio del año» escrito en verso por el propio director literario Carlos Frontaura, aunque todo ello sin meterse de lleno en asuntos políticos tal como ocurre en otras publicaciones paralelas.

El almanaque, en definitiva, es un producto a caballo entre el periodismo, la literatura y la educación, al que consideramos como objeto de investigación por sí mismo, en cuanto que incorpora textos, imágenes y comentarios variopintos que proporcionan elementos para contextualizar la visión previa del año que va a comenzar según el imaginario de sus autores y de los lectores a quienes va dirigido.

Tras algunas de las ilustraciones entresacadas del almanaque añado al final algunas muestras interesantes de publicidad recogidas al final del folleto, que también merecerían mayor atención en cuanto a la evolución de la misma. Uno de los ejemplos reproducidos es el del establecimiento de la bollería Nieto, en Sevilla, donde se promocionan las famosas tortas de polvorón y aceite, así como los "molletes sevillanos" que dicen sustituir ventajosamente al pan francés. En otro de ellos se promociona una zurcidora que se traslada a una nueva dirección desde la galería de San Felipe Neri (tras la demolición del más famoso mentidero de Madrid), o la publicidad de la "Fábrica de miriñaques", puestos de moda en aquellos años por la influencia de la emperatriz Eugenia de Montijo, a lo que dediqué una de las entradas del blog:

     https://adarve5.blogspot.com/2021/11/el-disparate-del-mirinaque-o-la-mujer.html















©Antonio Lorenzo