
Tras reproducir en las entradas
anteriores y de forma completa los cinco primeros números de un total de veinticuatro
que se publicaron en 1845, creo de interés el desarrollar algunas observaciones
sobre el conjunto de esta revista para encuadrarla de forma contextualizada en
la época de su publicación. Dicha revista fue impresa por la Sociedad
Literaria, fundada y dirigida por Wenceslao Ayguals de Izco, junto con
Martínez Villergas, en el año 1841. El que fuera su director, Ayguals de Izco, no
solo desempeñó una importante labor como editor de diversas publicaciones, sino
que fue también un reconocido autor de comedias, textos poéticos y novelas
propias que obtuvieron una referencial importancia en la literatura de la
época.
Desde el punto de vista político, la publicación de esta revista se produjo durante la llamada "Década Moderada" (1844-1854), en la que, por lo general, se apoyaba políticamente el centralismo y el poder de la corona de Isabel II dentro de un marco conservador. El mismo año 1845, coincidente con la edición de la revista, se aprobó una nueva Constitución el 23 de mayo, que vino a reformar la de 1837 en la que se restringían las posturas progresistas y se consolidaba el poder regio como papel central.
De lo publicado a lo largo de todos los números se deduce la voluntad de influir en el imaginario colectivo en aquella mitad del siglo XIX para resaltar los valores nacionales frente a lo foráneo. Todo ello iba acompañado de ilustraciones gráficas como forma de motivar a sus lectores con recurrentes sátiras y caricaturas de carácter festivo. Mediante recursos como la alegoría, la agudeza, el humor corrosivo y grotesco, se apartaba un tanto de lo publicado por los periódicos de la época que trataban de seguir una línea de exposición más objetiva y coherente. Las revistas satíricas pretendían, por lo general, exaltar su ideología mediante composiciones en verso, coplas glosadas, viñetas gráficas, romances y trovos, que no dejan de guardar cierta relación con los pliegos de cordel distribuidos por los ciegos cantores.
La actividad editorial de la Sociedad Literaria respecto a publicaciones periódicas anteriores a El Fandango, pueden rastrearse a través de otros títulos como La Risa, La Carcajada o La Guindilla, prolongándose la actividad impresora de dicha Sociedad hasta el año 1859.
Aparte de este tipo publicaciones de carácter satírico, Wenceslao Ayguals de Izco fue un reconocido autor de piezas teatrales, folletos de claras tendencias políticas y autor de famosas novelas, siendo la más conocida María o la hija de un jornalero (1845-1846), de las que se conocen once ediciones españolas y siendo traducida a otros países. La propia revista El Fandango dedicó numerosas referencias y recomendaciones para su difusión y su compra. La trayectoria general de las publicaciones en las que dirigió e intervino como director de folletos satíricos y autor de significativas novelas, se enmarca en una ideología de sentido progresista y republicano.
Este gran difusor y autor referencial falleció de forma sorpresiva en Madrid el 17 de enero de 1873, pocos días antes de la proclamación de la Primera República Española el día 11 de febrero, de la que fue gran impulsor, tras la abdicación de Amadeo I de Saboya como rey de España.
Las ideas sociales que se recogen y entremezclan a lo largo de las 24 publicaciones de El Fandango, se caracterizan por un firme compromiso democrático, progresista y anticlerical, aunque no pueden soslayarse ciertas ambigüedades ideológicas en relación con lo aportado por alguno de sus colaboradores. Lo más característico es su defensa de la identidad nacional española enalteciendo sus costumbres frente a lo foráneo de una forma satírica y burlona. La propia defensa del fandango, como referente popular español respecto a los bailes extranjeros, no deja de ser todo un recorrido a lo largo de los números publicados.
La defensa de la imaginaria identidad nacional, que engloba tanto lo cultural y lo social, es propia del proceso de construcción de aquellos años. En el mismo año de la publicación de la revista en 1845 coincide con la célebre obra del reconocido escritor Prosper Mérimée donde en su famosa novela Carmen, viene a desarrollar los tópicos y estereotipos de una imagen romántica de España como nación singular europea. El año de la novela de Mérimée vino a coincidir con la edición de la novela de Ayguals de Izco, María o la hija de un jornalero, en la que se defienden como motivos patrióticos las costumbres de las clases populares frente a la visión externa que se tenía sobre España.
La exaltación de los rasgos
distintivos propios de los españoles respecto a lo extranjero no deja de
enmarcarse de una forma solapada en un terreno ambiguo y nostálgico que contrasta con el deseo de establecer una
sociedad políticamente progresista, aunque valorando y reivindicando los rasgos propios junto a los ideales y deseos de libertad.
Esta revista, a lo largo del desarrollo de la actividad impresora de la Sociedad Literaria, constituye todo un proceso constructivo de la identidad nacionalista española utilizando recursos burlescos y satíricos acompañados de ilustraciones gráficas y caricaturas para atraer la atención del público.
Ante el rechazo de algunas costumbres foráneas y la reivindicación de lo considerado como propio, la defensa del reconocido baile del fandango junto a la "gracia y la sal" de las mujeres españolas que lo practicaban, vienen a unirse a la difusión de las ideas democráticas y liberales defendidas por la revista.
Estas ideas nacionalistas fueron calando de una forma progresiva en el imaginario social del público al resaltar las propias costumbres mediante estudiadas estrategias narrativas sin descartar de una forma solapada los subyacentes intereses comerciales para la adquisición y suscripción de la revista.
Los 24 números publicados hay que encuadrarlos dentro del contexto
sociocultural y político propio de los mediados años del siglo XIX sobre lo que contamos afortunadamente con excelentes investigaciones de reconocidos estudiosos.
Estas publicaciones satíricas, donde aparecen y conviven elementos ideológicos, se aparta de lo que se debería entender por un periodismo de carácter veraz e informativo, algo que desde entonces no se encuentra plenamente asumido ni consolidado. Esta revista buscaba preservar las tradiciones y la identidad de una forma ecléctica y cuyo modelo literario referencial lo constituye la recopilación de los escritos de muchos colaboradores que se incluyeron en Los españoles pintados por sí mismos, publicados en dos tomos en 1843 y 1844.
Caricaturas sueltas entresacadas
©Antonio Lorenzo





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