lunes, 23 de enero de 2017

Pliegos de cordel y "varietés": El famoso cuplé del "Tápame, tápame"

Aurora Mañanos Jaufrett, "La Goya"
Estoy convencido de que una vía importante de estudio para adentrarse en la gran complejidad del fenómeno escénico en todas sus dimensiones, lo constituyen los pliegos y folletos impresos donde se recogen textos variados y nos ofrecen claves sobre los gustos y la mentalidad de sus consumidores. Al margen de su valoración literaria, estética o académica, siempre subjetiva, estos efímeros impresos nos aportan información transversal sobre la evolución de los gustos del gran público. Toda puesta en escena, sea del tipo que sea, es como escribir sobre el agua: un momento irrepetible de magia y comunicación que nos transporta por unos momentos y luego desaparece. Esta hojas volanderas nos acercan a unas nuevas vías de investigación muy poco tenidas en cuenta, como lo es el género de variedades en general (teatro frívolo lo llaman otros) en toda su dimensión de subgéneros teatrales y con su proverbial mezcolanza e indefinición: hablamos de espectáculos como las revistas, los cafés-cantantes donde se desarrollaban actividades flamencas, los cafés-teatro con actividades líricas y musicales, donde se programaban desde romanzas de zarzuelas a tonadillas, habaneras, sesiones de magia, tangos o cuplés.

Una primera aproximación a este cajón de sastre de las "varietés" es este pliego que recoge uno de los más recordados y reconocibles cuplés, adaptación al parecer de una canción popular portuguesa, con letra de Antonio López Monís y música de Ricardo Yust, cuplé en forma de vals compuesto en 1911.

La artista que lo estrenó y popularizó fue Aurora Purificación Mañanos Jaufrett, conocida en el mundo artístico como "La Goya". Nacida en Bilbao en 1891, debutó en el entonces famoso coliseo de variedades Trianon-Palace de Madrid con apenas 16 años. Al contrario de la mayoría de las artistas de su época, que solían ser de extracción social baja, Aurora tuvo una niñez regalada y abundante en medios. En Madrid cursó estudios en el colegio del Sagrado Corazón, estudió solfeo y piano, escribía y hablaba inglés, francés e italiano. Por su formación y amistades fue considerada como la "tonadillera intelectual". Entre sus amistades y conocidos se encontraban Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Sinesio Delgado, Joaquín Dicenta y Ricardo Baroja, entre otros.














Tras su presentación en 1911, popularizó el también famosísimo "Ven y ven", en ritmo de guaracha mejicana, ampliamente interpretado posteriormente por numerosas y célebres artistas.

No sabemos si inauguró o fue continuadora de la clásica relación tonadillera-torero, pero el caso es que mantuvo una relación con el entonces famoso matador "Bombita", al que abandonó en seguida al no querer renunciar a su arte en los escenarios, tal y como exigían entonces los cánones machistas imperantes, para casarse con el escritor y periodista Tomás Borrás (1891-1976), quien fuera falangista fundacional, más acorde sin duda con las inquietudes intelectuales de la joven intérprete.

Entresacando información copio con sorpresa lo referente a la desconocida "actividad clandestina" de la cupletista, de la que huelgan comentarios, como enlace del fundador de la Falange José Antonio Primo de Rivera estando ya casada con el que fuera nombrado en 1953 Cronista Oficial de la Villa de Madrid.
"Estaba casado con la famosa tonadillera La Goya, que actuó clandestinamente como enlace y recadera de José Antonio Primo de Rivera durante la estancia de éste en la prisión, en la que entró en diferentes ocasiones para transmitir y recibir consignas de los jefes falangistas. Se disfrazaba de miliciana y realizaba el papel a las mil maravillas para lograr sus objetivos. Realizó grandes servicios a España y a la Falange jugándose la vida, como la mayoría de las mujeres de la Sección Femenina y su extraordinario Auxilio Azul. Tomás Borrás era un sincero admirador del Caudillo Francisco Franco".

Triunfó en Sudamérica, especialmente en Buenos Aires, y por su popularidad prestó su apodo de "La Goya" a la marca de manzanilla de las bodegas José Delgado y Zuleta de Sanlúcar de Barrameda.

Si repasamos los periódicos de la época vemos que fue asidua participante en actos sociales, bien sola o en compañía de otras ilustres cupletistas y actrices.



Tras retirarse de los escenarios sostuvo una vida acomodada compartiendo y asistiendo a tertulias de escritores y artistas. Falleció en 1950 a los 59 años y está enterrada en el madrileño cementerio de San Isidro, muy cerca de quienes fueran entonces sus compañeras de profesión: La Argentinita y La Fornarina.


El pliego está editado y reimpreso, sin lugar de edición ni fecha, por la Imprenta de J.[Julián] Torés, que sabemos estaba erradicada en Valladolid. Aprovechando la estructura del cuplé se han añadido numerosas estrofas que tratan de reflejar el mismo carácter sicalíptico de picardía erótica. 





©Antonio Lorenzo

miércoles, 18 de enero de 2017

Pliegos y zarzuela: "Los cocineros"


Otra de las zarzuelas, cuyos textos de los números musicales más representativos se recogieron en pliegos, es esta de Los cocineros. Fue estrenada en el madrileño Teatro Eslava el 6 de marzo de 1897, con libreto de Enrique García Álvarez y Antonio Paso y con música de Tomás López Torregrosa y Joaquín (Quinito) Valverde.







Adjunto las curiosas indicaciones de los autores sobre la vestimenta del coro de los cocineros y sobre los peroles y cucharas de palo, que "deben procurarse que sean lo más decentito posible".


El pliego carece de lugar y de fecha de impresión, si bien sabemos que la Tip. Lit. de B. Rotge, estaba ubicada en la ciudad de Palma de Mallorca.





©Antonio Lorenzo

lunes, 9 de enero de 2017

Pliegos y zarzuela: "Aquí va a haber algo gordo" y "La Viejecita"


Traigo otro ejemplo de la desatendida, aunque estrecha relación, entre los pliegos de cordel y la zarzuela, relación que merece sin duda una mayor dedicación y a la que contribuiré con sucesivas entradas.

Los pliegos donde se incluyen letras de arias, cuplés, chotis, etc. que provienen de zarzuelas, más o menos conocidas, suelen combinarse en uno solo ejemplar contenedor. Como es habitual, en dichos impresos, salvo excepciones, no se suele mencionar a los autores ni se aporta dato alguno sobre su procedencia. Esta anonimia, propia del genero de cordel en su conjunto, puede deberse a la supuesta creencia de que el público era conocedor la obra por la proximidad de su representación y por el éxito popular de determinadas escenas, algo que los avispados editores se esmeraban y recogían prontamente en el pliego para que sirviera de recordatorio.

Este es el caso de una de las hojas del pliego que reproduzco y que recoge textos de los números musicales más recordados de dos zarzuelas: Aquí va a haber algo gordo o La casa de los escándalos y La viejecita.

Aquí va a haber algo gordo o La casa de los escándalos, con libreto de Ricardo de la Vega (1839-1810) y música de Gerónimo Giménez (1852-1923), compositor mucho más conocido por obras tan populares como La tempranica o El baile de Luis Alonso, entre otras, se estrenó en el madrileño Teatro Apolo el 26 de junio de 1897.



Por su parte, el aria de "La Viejecita" pertenece a la zarzuela del mismo nombre, La Viejecita, estrenada el madrileño Teatro de la Zarzuela el 29 de abril de 1897, con libreto de Miguel Echegaray (1848-1927), hermano de José, el que luego fuera premio Nóbel de literatura en 1904, y con música de Manuel Fernández Caballero (1835-1906), compositor más conocido por obras como: Gigantes y Cabezudos (1898) o El dúo de la africana (1893).








El éxito de esta zarzuela está acreditado por la recogida en pliegos de sus números musicales más conocidos u otras composiciones de diversas procedencias en un "totum revolutum". Es el caso del pliego editado, en las tardías fechas de mediados del siglo XX, por la imprenta de la madrileña calle Rodas, 26, del que entresaco las referencias a esta zarzuela.



El éxito de esta zarzuela se documenta en la crítica editada por el diario liberal El Imparcial del día 1 de mayo de 1897 tras su estreno, de la que recorto parte de la misma.


La permanencia de la obra en la memoria colectiva perduró durante años, como acredita la novela teatral, editada en 1917, sobre la citada obra.


©Antonio Lorenzo