lunes, 3 de agosto de 2026

Décimas compuestas por un reo condenado a muerte

 

En estos tres pliegos de cordel adjunto unas curiosas décimas glosadas y sin glosar donde un reo encarcelado se lamenta por la situación que atraviesa, sin que conste en ellos de una forma explícita los motivos para ser condenado a muerte. En los pliegos reproducidos los lamentos del reo en prisión se entremezclan con emocionales recuerdos. 

En las décimas sin glosar del primer pliego se nos narra la reclusión de un corneta de la Habana, llamado Vicente Pérez tras quince años de honrado servicio y sin que se conozcan los detalles acusatorios y ofreciendo cuatro duros a los soldados encargados de su ejecución.

En el segundo pliego, un tal Vicente Morón, nacido y criado en el Puerto de Santa María, hace todo un repaso de su situación y despidiéndose emocionalmente de su familia y amigos a la espera de ser ejecutado a garrote vil en una plaza pública. En las siguientes décimas se reivindica cómo la muerte nos iguala a todos independientemente de lo que hubiéramos conseguido en vida.

En el tercer pliego se condena a muerte a Domingo Perdigón, quien fuera un bandolero que cometió numerosos robos y muertes, pero que en su reclusión solicita compasión y el perdón por los delitos cometidos. A su vez, aconseja a los padres que procuren una buena educación para sus hijos, amparándose en la doctrina religiosa con el consabido temor a Dios, algo que a él no le educaron convenientemente y volviéndose un bandido como consecuencia de las malas compañías.

El pliego acaba con un curioso testamento donde el recluso reparte las diversas prendas que lleva puestas a familiares y amigos antes de que le ejecuten.





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©Antonio Lorenzo

domingo, 26 de julio de 2026

Incendios en la Plaza Mayor de Madrid

Grabado conservado en el Museo de Historia de Madrid

Los incendios reincidentes en un mismo espacio a lo largo del tiempo, ya sean ocasionados por diversos motivos o por la falta de previsión, son todo un referente en el imaginario colectivo. Los desastres causados por los incendios, independientemente de la época a la que nos refiramos, no dejan de ser acontecimientos traumáticos. La Plaza Mayor madrileña sufrió en el pasado tres incendios. El último de los conocidos tuvo lugar a finales del siglo XVIII, en el año 1790, y los otros antecedentes conocidos corresponden a los años 1631 y 1672. El más devastador de los tres incendios padecidos en el espacio de la Plaza Mayor madrileña tuvo lugar al 16 de agosto del año 1790, donde en parte ardió, entre otros edificios, la Casa de la Panadería, edificio barroco que albergó la Tahona General de la Villa y actualmente la sede de la principal oficina de turismo madrileña. Los documentos conservados proceden de la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid.

Los desastres naturales no dejan de ser un reclamo comercial para su difusión en pliegos. Añado a continuación otro de ellos donde se da cuenta de un anterior incendio sufrido en la Plaza Mayor madrileña en el año de 1672.









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©Antonio Lorenzo

sábado, 18 de julio de 2026

Décimas de contenido histórico para cantarse por el punto de la Habana

Baldomero Espartero (1793-1879)
 
En esta curiosa hoja suelta del año 1843, en la que se sugiere cantarse por el punto de la Habana, se nos ofrece una sesgada e interesante información sobre los hechos que padeció Sevilla en aquellas fechas de julio de aquel año, coincidentes precisamente con el recordatorio emocional de los pasados 90 años del golpe de Estado que padecimos contra la República y el inicio de la Guerra Civil Española.

En 1843, y con tan solo 13 años de edad, las Cortes proclamaron como reina de España a Isabel II tras haber jurado la Constitución el 8 de noviembre. En el mes de julio de ese mismo año, dimitió Baldomero Espartero, quien entonces ostentaba la figura de regente, tras perder apoyo político y dando lugar al inicio de la llamada "Década Moderada" (1844-1854) con sus diversas etapas. Durante la regencia de Espartero (1841-1843) confió sus asuntos más importantes a militares afines, lo que le ocasionó desprestigio y conspiraciones que le llevaron a exiliarse en Londres.

En aquel convulso año, como se describe en la hoja volante, y debido a la mala fama del regente Espartero, unida a la hostilidad hacia su dictadura personal, la ciudad de Sevilla fue bombardeada por el militar Van-Halen el 18 de julio y donde los habitantes se defendieron con su artillería sevillana. A los pocos días, el 23 de julio, llegó Espartero con su división de 17 batallones tratando de persuadir a la población para que se rindiera, lo que no consiguió. Tras una serie de incidentes y ataques, el Ministerio de la Guerra envió un comunicado a Espartero anunciándole que, de seguir sus hostilidades contra Sevilla sería declarado como traidor a la patria y privado de todos los honores. Tras ello, abandonó de una forma precipitada la ciudad embarcando en un barco inglés en el Puerto de Santa María.

En la hoja suelta también se menciona a Juan Van-Halen (1788-1864), partidario del general Espartero, y donde a lo largo de su complicado itinerario y azarosa vida militar, participó de forma activa en el bombardeo llevado a cabo contra Sevilla. Los hechos mencionados en esta hoja volante merecerían una más detallada contextualización, al igual que la indicada propuesta de cantarse por el punto de la Habana.

La heroica defensa de Sevilla encumbró en el imaginario colectivo la figura de la jovencita Isabel II y de su entorno como referente de la comprometida situación padecida.



©Antonio Lorenzo

jueves, 16 de julio de 2026

Décimas de contenido religioso

 

La temática que desarrollan las décimas glosadas, como hemos recogido en entradas anteriores, es abundante y variopinta. En ellas suelen predominar asuntos amorosos, también de sátiras acompañadas de humor, de controversias dialogadas y, como no podían faltar, décimas con temática religiosa de todo tipo, como las referidas a la pasión y muerte de Cristo o a la exaltación de distintas advocaciones marianas. Como ejemplos de este último tipo de décimas reproduzco cuatro pliegos de contenido religioso.





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©Antonio Lorenzo

viernes, 10 de julio de 2026

Décimas nuevas sobre la figura de Pío Nono

 
Este par de décimas reproducidas en pliegos sueltos hacen referencia a la ajetreada vida del papa Pío IX, conocido también como Pío Nono a lo largo de su pontificado. El suyo es uno de los más duraderos que se conocen, ya que se extendió, durante 32 años, desde el 15 de junio de 1846 hasta el 7 de febrero de 1878. Tan extenso periodo de nunciatura estuvo marcado por sus consabidos logros y errores, a los que dedicaré una mayor atención a estos últimos debido a su posterior trascendencia asociada a su figura.

En 1848 y a los dos años de tomar posesión, no tomó un partido activo en la guerra de la independencia contra Austria, por lo que gran parte de la población reprochó su actitud. Las guerras de independencia entre Italia y Austria se enmarcan en tres conflictos (1848, 1859 y 1866) culminando con la unificación de Italia. En noviembre de 1848, tras el asesinato del jefe del gobierno papal y las insurrecciones populares, el papa huyó disfrazado de monje a una fortaleza en Gaeta en el Reino de las dos Sicilias. Una vez proclamada la República Romana el 9 de febrero de 1849, y permaneciendo aún en su exilio en Gaeta, solicitó ayuda internacional, como la solicitada a España, para recuperar territorios de los Estados Pontificios y regresando a la Ciudad Eterna el 12 de abril de 1850. La República Romana, proclamada pocos meses antes, duró apenas 145 días y acabando el 4 de julio de 1849, aunque con principios muy avanzados y progresistas para la época, como la aceptación de la libertad de culto, la abolición de la pena de muerte y el sufragio universal. 





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La intervención española, en apoyo a las pretensiones del papa, fue promovida por el general Narváez, presidente entonces del Consejo de ministros y conocido como el "Espadón de Loja" para promover el restablecimiento del pontífice en su sede y mejorar las relaciones entre el papado y la corona española. La expedición militar española, formada por unos cuatro mil hombres al mando de Fernando Fernández de Córdoba desembarcó en el puerto de Gaeta el 28 de mayo de 1849 y donde Pío IX les impartió su bendición, como se recoge en esta litografía conservada en el Museo del Prado.

El papa Pío IX bendice a las tropas españolas que acuden en su ayuda en las costas de Gaeta

Pío Nono se opuso radicalmente a la creación de la República Romana en 1849 mediante algunas de sus encíclicas, como en la llamada Quibus quantisque en contra del socialismo y el comunismo como atentados al derecho y a la razón natural, por considerar que eliminaban los principios de justicia, honradez y virtud religiosa. Los Estados Pontificios ocupaban por entonces un gran territorio de Italia dominado por la iglesia, algo que poco a poco fue reduciendo tras la reunificación de la nación italiana. El 20 de septiembre de 1870 las tropas de Víctor Manuel II tomaron la ciudad de Roma tras la caída de los estados pontificios y la retirada de las tropas francesas. Tomada la ciudad de Roma se solicitó al papa a que se quedara de forma exclusiva en su palacio. Como no lo aceptó, se vio obligado a retirarse y a refugiarse en el Vaticano procediendo a excomulgar a todo el gobierno italiano, lo que causó el apoyo de los católicos más ortodoxos, así como la crítica de los más progresistas. El unificado estado italiano fue rechazado por el papado pidiendo a los católicos que no participaran en el nuevo gobierno. Aquellos años estuvieron llenos de disturbios y conflictos por motivos políticos y económicos de una gran complejidad en los que se implicaron países europeos.

Por resumir parte de su trayectoria papal junto a la desmitificación de la figura de este pontífice, creo de interés el exponer algunas de las críticas que elaboró el propio pontífice en algunas de sus encíclicas. Durante su largo pontificado Pío IX dio a conocer nada menos que 41 encíclicas en las que se ofrecen orientaciones generales para el seguimiento de la iglesia católica, junto al recopilatorio de errores incluido en la Quanta Cura (Con cuánto cuidado) (1864). En este recopilatorio se incluye el Syllabus como compendio donde se condenaban abiertamente los considerados 80 errores del mundo moderno, como su posición en contra del liberalismo y el socialismo, así como la crítica a los estados laicos y la inconveniencia de la separación Iglesia-Estado. A ello se unía también su rechazo a la libertad de culto, de pensamiento y de expresión, su condena a la libertad de pensamiento y de prensa por encontrar incompatibles la fe y la razón, ya que los estados deberían estar subordinados a la moral católica, algo que venía poniéndose en cuestión desde la Revolución francesa. También dio forma institucional a dogmas como la infalibilidad papal así como a la declaración como dogma de fe de la Inmaculada Concepción de María el día 8 de diciembre de 1854. Según dicho dogma María fue concebida sin pecado y libre del pecado original, sobre lo que tiempo atrás estuvo en contra Santo Tomás de Aquino y los dominicos, y a favor los franciscanos como se dice que nace todo ser humano excepto Jesucristo, dando lugar a discusiones teológicas como la contradicción de que fue Jesucristo quien redimió a su madre del pecado original y proclamando como dogma de fe el día 8 de diciembre de 1854 de que también ella también nació como su hijo libre del pecado original tratando de acabar de ese modo con cualquier discusión teológica.

Saltándonos tantos procesos y elementos históricos de tan convulsos y conflictivos años en Italia, la Ciudad del Vaticano, o la Santa Sede, fue declarada oficialmente el 11 de febrero de 1929 tras la firma de los Pactos de Letrán como estado soberano e independiente en pleno corazón de Roma para garantizar de algún modo la independencia de la Iglesia Católica y de su elegido representante. Visto con perspectiva sorprende que la Santa Sede como estado independiente se remonte al año 1929.

Al margen de tan conflictivo recorrido y como curiosidad, con el término de "pionono" también se conoce un pastelito hecho con bizcocho enrollado y con una crema tostada en su parte superior inventado por un tal Ceferino Isla en Santa Fe, provincia de Granada, para honrar la figura del papa Pío IX y cuya receta se extendió por otras muchas provincias conservando dicho nombre.

Aprovechando este repaso sobre la figura de Pío Nono, que fue declarado como beato por Juan Pablo II el 3 de septiembre del reciente año 2000, adjunto un pliego donde en su pontificado el propio Pío IX beatificó al jesuita y sacerdote español Pedro Claver el 16 de julio de 1850 siendo canonizado posteriormente por León XIII el 15 de enero de 1888.



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©Antonio Lorenzo