


©Antonio Lorenzo





Romántico es darse tono,insultar la democraciay ensalzar la aristocraciaque bulla cerca del trono.


La política, como curiosamente se dice en el prólogo, es un
terreno vedado que no queremos pisar, aunque en esta publicación se decanta más bien por
criticar las modas y sus comidas y bebidas, donde se comenta que las clases
acomodadas no comen más que carne a medio asar y sustituyen el pan con las patatas, lo que viene a señalar la mayor importancia que debemos conceder a nuestra gastronomía y al buen hacer que tenemos los
españoles.
Aunque los ingleses llaman bárbaros a los españoles por su afición a los
toros, resulta que ellos son partidarios del boxeo donde se cruzan apuestas a favor de uno u otro, y donde el que pierde puede
acabar "con un ojo menos, y el cuerpo con más cardenales que un
consistorio".
Ya no me extraño, alma mía,que me embeleses.Viva la gallardíade los ingleses.Es muy graciosover a los extranjeroshaciendo el oso.
Treinta y nueve años y picocuenta de mala fortunapues aún probar no ha logradola matrimonial coyunda.No hay desgracia tan feroz,no hay más fatal desventurapara una mujer jamonaque verse soltera o viuda.
Mas yo digo lo que sé,
lo que me place y me gustapete o no pete a los frailes,pese o no pese a los curas.
"Jamás se ha excedido ni excederá nunca el FANDANGO de los límites de la decencia y el decoro, porque sus redactores son sin duda más amantes de la moral y de la religión, que los que dándose el título de católicos, anatematizan severamente a cuantos satiricen sus vicios y ridiculeces".


Este recorrido, escrito por Juan Martínez Villergas, quien fuera un
reconocido colaborador periodístico y autor de obras y libros satíricos
personales, es todo un referente por su contribución en la sátira literaria y
festiva en las décadas centrales del siglo XIX.
Se incluye a continuación unas variaciones donde se detalla la historia de un baile entre una beata y un fraile. Con un sentido divertido el fraile proclamaba:
Los hábitos me arremango:venga un par de castañuelas,y ahora verán las mozuelassi bailo bien el fandango.
Con los frailes juega al tango;con los frailes se confiesa;con frailes baila el fandango,y a los frailes ríe y besa.
Estos versos, engarzados con otros muchos donde se desarrollan divertidos incidentes, fueron escritos por Alfonso García Tejero, reconocido colaborador y autor de romances, letrillas, coplas de ciego, como su reconocido El pilluelo de Madrid, en tres tomos, alternando prosa y verso, del que obtuvo gran repercusión apareciendo entresacados versos a través de los pliegos de cordel que vendían los ciegos cantores.
La revista sigue con versos y epigramas y con una supuesta carta de Cartapacio
a Tirabeque solicitando su colaboración en la revista donde "se zurra
la pámpana a todo vicho estrangero":
Mas salió el FANDANGO al finy han de ver con qué saleroa cada puerco estrangerole llega su San Martín.
Nada tienen que envidiarles nuestro salado bolero, nuestra encantadora cachucha, nuestra amadísima jota, y sobre todo nuestro arrebatador y nunca bien ponderado FANDANGO.
Tras la consabida
crítica a la Polka, el número acaba con el pronóstico, (h)oróscopo y efeméride
para el mes de marzo de 1845 con el consabido santoral y lunario donde no
escasean sus irónicas punzadas.
Al igual que en los dos números anteriores se exaltan los considerados valores españoles frente a lo extranjero, propio de la conformación y evolución del imaginario colectivo que se fue construyendo a mediados del siglo XIX en una España de vaivenes políticos y sociales.
Este tipo de publicaciones, olvidadas o postergadas, al igual de lo que ha venido sucediendo hasta fechas recientes con los pliegos de cordel, constituyen una importante fuente de estudio por todo aquello que se desprende de las mismas y que abren las puertas a distintas interpretaciones.
