jueves, 25 de junio de 2026

Décimas glosadas con juicios valorativos


Siguiendo con otras muestras de décimas glosadas que aparecen en distintos pliegos de cordel, reproduzco otras tres de ellas provenientes de diferentes impresores. Sus textos expresan, mediante prejuicios burlones y no exentos de misoginia, valoraciones y creencias preconcebidas sobre los nombres de las mujeres asociadas a sus burlonas características. Sin entrar en valoraciones ideológicas, de lo que se trata es el dar a conocer la importancia de la décima glosada como estrofa que pervivió de forma escrita en los pliegos sueltos de mediados del XIX. Mediante el ingenio, la ironía, la crítica y el doble sentido, este tipo de pliegos sueltos lo que buscan es crear una complicidad con el lector o el oyente. La críticas o valoraciones que puedan desarrollarse guardan relación con el imaginario social de lo que se expone en ellos. Así como el romancero tiene un carácter más narrativo, la décima entronca más con lo valorativo o más ideologizado en general.

Aparte de las décimas reproducidas se conocen otros pliegos con el título Los nombres, costumbres y propiedades de las señoras mujeres que circularon profusamente logrando gran popularidad si tenemos en cuenta la diversidad de talleres que los dieron a conocer. Uno de los últimos ejemplos sobre este tipo de asociaciones entre los nombres y sus características aparece en el pliego Dime cómo te llamas y te diré cómo eres al que llegué a verlo expuesto por un vendedor en las rejas de una sucursal bancaria como ejemplo de uno de los últimos ejemplares para deshacerse de lo que aún se conservaba. La imprenta y papelería de la calle madrileña de Rodas, 26, imprimió numerosos y variados pliegos de cordel, aleluyas y folletos satíricos manteniéndose hasta mediados del pasado siglo XX antes de la destrucción de su edificio original.



La popularización, la expansión, el retorno y el decaimiento de esta estrofa de origen culto, son motivos recurrentes para investigar el desarrollo de este tipo de poesía popular y tradicional como ejemplos de literatura oral y escrita.
 
El interés por dar a conocer y difundir este tipo de pliegos sueltos con décimas es debido a la poca atención dedicadas a ellos a diferencia de la poesía improvisada y cantada basada en su estructura estrófica como absoluto referente en tantos países iberoamericanos.





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©Antonio Lorenzo

sábado, 20 de junio de 2026

Décimas para cantarse por el punto de la Habana

 

La estrofa de la décima, ya sea en su modalidad escrita u oral, se ha convertido en todo un referente estrófico nacional, tanto en Cuba como en otros países iberoamericanos. A pesar del origen español de dicha estrofa, no ha logrado alcanzar la repercusión lograda por el romance como arquetipo estructural en su sucesión de versos octosílabos. La forma de cantar la décima como un punto cubano, o punto de la Habana es el resultado del importante trasiego emigratorio canario instalándose como prototipo poético y musical. Los emigrantes canarios que regresaron a las islas fueron sus portadores al incorporar esa forma de canto popular proveniente de las formas de improvisación o repetición practicadas en Cuba. La influencia recíproca entre esta forma de interpretar la décima hay que contextualizarla como un canto de ida y vuelta, a la que se fueron agregando otras modalidades interpretativas como patrón musical de la tonada o del punto guajiro. La estrofa de la décima se ha consolidado como un referente en las islas canarias y en numerosos países latinoamericanos.

Desde finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX la emigración canaria hacia tierras americanas, principalmente a Cuba, Venezuela o Puerto Rico, fue consecuencia de la crisis agraria y económica causada por la incesante sequía, y el alza de los precios unido a los bajos jornales, junto al elevado índice demográfico de entonces. La emigración canaria se vio sujeta, a mediados del XIX, por las disposiciones del gobierno. Para la aprobación del traslado las autoridades debían otorgar un permiso legal para autorizar su marcha al extranjero (la llamada comendaticia o licencia de embarque). Dicha autorización tenía que ir avalada con la firma de tres testigos, acreditar el destino, el nivel de instrucción y el estado civil del solicitante.

A ello se unió una amplia emigración clandestina canaria fraudulenta aprovechando barcos de pesca o con vela latina. Muchos de ellos como prófugos o desertores de sus deberes militares. El transporte clandestino de los emigrados canarios no dejó de ser un negocio rentable al participar en ello los llamados "enganchadores" desplazados de América a Canarias ofreciendo contratos con la intención de reclutar isleños. El pago del pasaje ofrecido por estos agentes de embarque, fue una forma eficaz para que los canarios pobres aceptasen su traslado a lo que venía a ser una especie de explotación temporal legalizada. El isleño quedaba sujeto a la tutela del patrón durante años dedicado a las faenas agrícolas, las minas o la construcción de ferrocarriles. Los miles de canarios afincados en Cuba fueron requeridos para las faenas del campo, para el cultivo del tabaco y trabajar en las plantaciones azucareras.

La décima cantada e improvisada, según la idea generalista, es de origen y procedencia autóctona iberoamericana. Sin embargo, documentados estudios como los realizados por Maximiano Trapero, apuntan a su origen canario como fruto del largo proceso migratorio desde finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX. La décima se asentó en las islas como cante de ida y vuelta, aunque sin llegar a alcanzar su indiscutible referente popular en muchos de los países iberoamericanos.

Desde un punto musical, el patrón rítmico asociado al punto cubano o el punto de la Habana, procedente del ámbito rural cubano y documentado entre nosotros en las primeras décadas del XIX como acompañamiento instrumental de punteo en instrumentos de cuerda para resaltar coplas cantadas y que fue evolucionando con el tiempo mediante un difuso proceso de aflamencamiento dando lugar a variantes y paralelismos estructurales desembocando en la guajira flamenca. La readaptación de los patrones rítmicos provenientes de Cuba es todo un proceso de amalgamas y fórmulas rítmicas que se asentaron a modo de mestizaje cultural entre las dos orillas.

Su nacimiento como poesía escrita a través de los pliegos de cordel, de los que reproduzco variadas muestras, posiblemente sirvieron como elementos y soportes memorísticos que fueron copiados y difundidos repetidamente formando parte de la común copla-base, redondilla o cuarteta inicial que fueron desarrolladas en décimas glosadas, lo que vendría a evidenciar una circulación transoceánica y el entrelazamiento entre lo oral y lo escrito.

Muestras orales recogidas en distintos cancioneros iberoamericanos se inspiraron posiblemente en el intercambio de pliegos que salieron de España en embarcaciones y se distribuyeron en ferias o mercados latinos danto pie a su conservación o inspiración.

Los textos de tema amoroso son los más difundidos en los pliegos sueltos junto a su presencia americana. Sería interesante realizar una clasificación paralela de las coplas-base recogidas en los pliegos y su mantenimiento, de una forma más o menos similar, como motivo circulatorio del desarrollo de las décimas en ambos lados del atlántico.

El habitual plagio entre impresores y su comparación interactiva de los pliegos editados o reeditados permite observar las pequeñas variaciones o fluctuaciones de términos en un mismo pliego desde su copla-base inicial y su posterior desarrollo como décima glosada.






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©Antonio Lorenzo

domingo, 14 de junio de 2026

Rondeñas en décimas glosadas

 

La décima, aunque se trata de una estrofa de origen culto, ha desarrollado un extenso camino, como marco estrófico, a lo largo de numerosos temas de raíces populares tanto de carácter irónico, satírico, descriptivo o de controversias temáticas propias de los improvisadores o repentistas.

Los ejemplos con décimas glosadas en los pliegos de cordel han sido muy poco tenidos en cuenta para ilustrar el campo temático de dicha estrofa tan desarrollada oralmente y cuyas muestras impresas han facilitado, como recursos escritos, posibilidades memorísticas y motivos de improvisación de cara a su difusión popular. El interés por este tipo de pliegos no solo se reduce a la divulgación de los mismos, sino como ejemplos de valoración de cara a estudios globales.

En estos dos pliegos reproducidos se contienen ejemplos de rondeñas en cuartetas como motivos de expansión y desarrollo.

La rondeña es uno de los estilos de los llamados cantes de Málaga cuyo origen se relaciona con el fandango malagueño en unas de sus variantes, conocidas como bandolás, por su forma de rasgueo guitarrístico abandolao, donde poco a poco va perdiendo su carácter bailable al ir adquiriendo independencia rítmica entre el canto y su acompañamiento. Como se deduce y se expresa en el propio término de rondeña, su interpretación guarda relación con los nocturnos cantos de ronda acompañados de guitarra que practicaban los pretendientes enamorados hacia sus queridas damas antes de aflamencarse de una forma evolutiva hasta formar parte del repertorio de los cantaores flamencos. Las características y evolución de este tipo de manifestaciones se encuentran en un terreno difuso y ambiguo como ingredientes que forman parte de los cantes personalizados.

Como añadido, reproduzco unas rondeñas cantadas con guitarra que forman parte del muy extendido y reeditado pliego de cordel titulado El Curro marinero, el cachirulo y rondeñas para cantarse con guitarra, al que hace doce años dediqué una entrada en este blog el día 7 de enero del 2014 y otra posterior dedicada al baile del cachirulo, al margen del término alusivo del conocido pañuelo de colores anudado en la cabeza o en el cuello como icono característico de la vestimenta masculina del aragonés.





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©Antonio Lorenzo

miércoles, 10 de junio de 2026

Décimas para cantar los enamorados más amor de boca

 

Siguiendo con las décimas y sus glosas, adjunto un primer pliego con Décimas glosadas, discretas y divertidas para cantar los enamorados rematado con un trovo chistoso editado en Madrid en 1851. A continuación, reproduzco otro pliego editado en Barcelona por la imprenta de F. Vallés, sin año, con unas décimas glosadas bajo el título Amor de boca, en las que se expresan quejas, reproches y lamentos de los amantes. 





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©Antonio Lorenzo

lunes, 8 de junio de 2026

Décimas glosadas y trovos nuevos y divertidos

 

Siguiendo con otros ejemplos de décimas glosadas en pliegos de cordel, reproduzco otro par de ellos. El primero, con el título de Décimas glosadas y trovos nuevos y divertidos, editado en Madrid en 1856, y a la venta en la Plaza de la Cebada. El segundo, titulado como Décimas disparatadas, a lo que se añaden otras décimas glosadas y unos trovos extravagantes, fue también editado en Madrid en el año 1853.






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©Antonio Lorenzo