jueves, 7 de mayo de 2026

Reñida pendencia entre un viejo y una vieja


Los pliegos de cordel en los que se relatan chascos, burlas, chascarrillos o engaños como motivos de comicidad general, no dejan de abrir nuevas perspectivas y vías de investigación respecto a su relación con la antigua poesía cancioneril de los pasados siglos. Antiguos recursos cómicos ya se conocen en el Libro de Buen Amor, El Lazarillo de Tormes o en el propio Don Quijote, aunque relacionados de una forma indirecta con el último de los nueve apartados de los publicados en el Cancionero General compilado por Hernando del Castillo (Valencia, 1511) bajo el título "Obras de burlas", que, con supresiones y añadidos posteriores se publicaron de forma exitosa e independiente y desgajada del Cancionero General con el título Cancionero de obras de burlas provocantes a risa (1519), considerada como la más conocida antología de poesía desvergonzada y erótica. En ella se entrecruzan la comicidad interpretativa con dobles sentidos denotativos y connotativos mediante estrategias literarias y juegos de palabras. Dicho Cancionero se reeditó posteriormente de forma repetida con supresiones y añadidos de piezas enmendadas o corregidas a lo largo de diferentes reediciones en las que cada impresor modifica, agrega o suprime las composiciones editadas anteriormente.


La indudable rareza bibliográfica de estas reediciones, aunque muy desconocidas para el gran público, son de creciente interés como fuente de investigación para estudiosos y eruditos, ya que no dejan de ser una referente temático, paródico y de burla, aunque ciertamente lejana respecto a los conocidos pliegos de cordel. Un lugar común que se aprecia en ellos es el decaimiento de la visión de la dama como antigua protagonista de la poesía amorosa y donde en los pliegos sueltos se subrayan de forma habitual sus defectos físicos con fines satíricos y que contribuyen a su degradación. En el pliego reproducido aparecen expresiones como corcovado, marrullero, espantajo, patituerta, nariguda, legañosa o mocosa.

La continuidad temática de contenido burlesco que aparecen en determinados pliegos sueltos poéticos, ya sean de autores más o menos conocidos, así como anónimos, guarda cierta relación con lo aparecido en las reediciones del Cancionero de obras de burla provocantes a risa, lo que vendría a promover un cierto estudio interactivo y asociado también a su interés comercial. 

Este pliego no es, obviamente, un ejemplo significativo que enlace con todo un pasado literario, más propio de un entorno culto, pero su sentido burlesco y de comicidad pueden relacionarse de una forma muy amplia, aunque ciertamente difusa debido a la pérdida o falta de datos, como ejemplos de la retroalimentación y evolución temática respecto a los cancioneros.

En el pliego reproducido se nos cuenta que un remilgado barbero consigue separar a dos viejos enfrentados cuando ambos se propinaban golpes con las muletas. Tras su detención y puesta en libertad, acabaron celebrándolo con abrazos. Se trata, pues, de un gracioso romance para ser recitado o cantado ante el público oidor.

Estos recursos estratégicos fueron utilizados por las imprentas para difundir gran cantidad de pliegos de cordel donde lo burlesco es un claro ingrediente para incitar a su venta y captar lectores, aunque en algunos de ellos y de forma encubierta tratan de eludir la posible intervención de la censura.





©Antonio Lorenzo

sábado, 25 de abril de 2026

Palo de ciego

Pieter Brueghel, el viejo - Recorte de "La parábola de los ciegos (1568)
 
Los pliegos de cordel con temática de carácter político no son de los más abundantes. En esta ocasión reproduzco el primero de los cuatro "romances nuevos" que fue editado en Madrid en el año 1834 por la imprenta de D. M. de Burgos como figura en el colofón. Este impresor, de los que se conocen pocos datos, se refiere al tipógrafo Miguel de Burgos, quien fuera el responsable de la primera imprenta establecida en Cáceres tras su formación profesional en Madrid, donde aprendió el oficio y llegó a ser regente de la oficina tipográfica "Hija de Joaquín de Ibarra", establecimiento que fue fundamental de la tipografía española. En 1822, dentro de la etapa conocida por el Trienio Liberal (1820-1823), Miguel de Burgos instaló la primera imprenta conocida en Cáceres, hasta que, en una posterior etapa, regresó de nuevo a Madrid dejando la regencia de la imprenta de Cáceres a cargo de su hermano Lucas.

El impresor Miguel de Burgos, divulgador de posicionamientos liberales, tuvo que afrontar problemas durante el absolutismo de Fernando VII debido al control de algunas de sus publicaciones por la Inquisición y por las que tuvo que asumir multas y apercibimientos.

El año 1834, coincidente con la edición de este primer romance en pliego, hay que enmarcarlo dentro del inicio de la transición del absolutismo al liberalismo. Tras el fallecimiento de Fernando VII en 1833, se produjeron muchas vicisitudes, como la proclamación como reina a su hija Isabel, que apenas contaba tres años, como consecuencia final de la Pragmática Sanción en la que se autorizaba que pudiera reinar una mujer una vez derogada la Ley Sálica. La regencia del trono fue ejercida desde entonces por la viuda del rey, María Cristina de Borbón, que hubo de enfrentarse a los partidarios de Carlos María Isidro, hermano del monarca fallecido y que se postulaba como aspirante al trono, lo que dio lugar al inicio de la Primera Guerra Carlista. Como puede apreciarse se trata de un año convulso y controvertido a caballo entre las ideas conservadoras frente a las más liberales y progresistas y recordando en el romance la evolución de la presencia francesa en España.

Por hablar a la francesa
olvidan el castellano:
a la francesa comiendo,
a la francesa bailando,
a la francesa vistiendo,
a la francesa... rabiando;
por no ser nada españoles
hasta su patria negaron.

En el gobierno del año 1834 se proclamó un Estatuto Real donde se regulaban las relaciones de las Cortes con la monarquía, pero de una forma meramente consultiva y compartida y desechando una soberanía nacional. Dicho periodo fue un claro ejemplo de tensión política y social donde el anticlericalismo alcanzó un fuerte auge popular durante el bienio 1834-1835 con motivo de la inestabilidad y tensión entre las diferentes ideas y posiciones respecto a la iglesia.

Como consecuencia del nuevo orden y asentamiento de la liberalidad burguesa en España se produjo una colisión con la iglesia católica cuyo patrimonio se vio poco a poco desfavorecido y donde su hegemonía se fue diluyendo progresivamente. El bienio 1834-1835 es un importante periodo del avance anticlerical al irse configurando un nuevo modelo de sociedad de los que se conocen interesantes y documentados estudios. Ya en los primeros meses de 1834 gran número de frailes de distintas órdenes religiosas se unieron al levantamiento carlista tratando de defender sus comunes prerrogativas.

El año de la edición del pliego se produjo en un ambiente de clara tensión al iniciarse un proceso histórico debido a las diferencias ideológicas entre liberales y conservadores sobre el reconocimiento de sus derechos políticos. Las controversias entremezcladas entre las dos posiciones estuvieron unidas al general descontento económico y a raíz de la convocatoria de elecciones para constituir las primeras Cortes Generales en junio de 1834 tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre del año anterior. El proceso político de 1834, en suma, estuvo marcado por el desigual comportamiento de los propios grupos parlamentarios y unido a las revueltas populares en relación con determinados acontecimientos.

Es dentro de este contexto donde debe situarse lo expresado en este primer romance, cuyo autor no se se explicita ni menciona en ninguno de ellos, se entiende a modo de prevención, en ninguno de los publicados bajo el título de Palo de Ciego. Dicha expresión, en un sentido genérico y coloquial, suele utilizarse cuando alguien se encuentra desorientado y actúa o toma decisiones sin fundamento razonado.

El pliego reúne términos y frases denigratorias, hacia los adversarios ideológicos, todo ello amparándose, como se señala en la advertencia introductoria, en el uso de "una discreta libertad de imprenta que permite a cada uno manifestar sus ideas" de una forma más abierta. Este primer "romance nuevo" sería merecedor de un análisis más detallado, no solo por la solvencia en la que está escrito, sino porque representa todo un desarrollo ideológico del autor enmarcado en la época que describe y acompañado de burlonas críticas a sus adversarios.


 






©Antonio Lorenzo

jueves, 16 de abril de 2026

La desordenada vida de un aprendiz de zapatero

Gabriel Poveda - El zapatero y su aprendiz (1968) (Museo del Calzado en Elda)
 
Las aleluyas reproducidas, conocidas como "aucas" en catalán, hacen referencia a un tipo de hojas impresas por una sola cara con habituales 48 viñetas y acompañadas cada una de ellas con un recurrente pareado rimado u otro tipo de versos finales. El término de aleluya, en relación a este tipo de láminas, deriva de unas antiguas hojas que llevaban impresas estampas piadosas en las que aparecía la palabra aleluya. La evolución de aquellas estampas, así como su progresiva amplitud temática, fueron conocidas durante el siglo XVIII, aunque adquirieron una mayor difusión y popularidad a lo largo del XIX. 

En un principio, cada una de las 48 viñetas se convirtieron en un juego donde se recortaban una a una para utilizarlas e intercambiarlas como juegos de la suerte. La popularidad de los oficios de entonces, junto a una amplia variedad de temas, dieron lugar a toda una serie de grabados con alusiones a diversos oficios, como calderero, calesero, herrero, alpargatero, sillero, tabernero, cestero, tejedor, afilador o panadero entre otros muchos. Estas hojas de papel se consideran como antecedentes del comic y asociadas a la lectura visual.

La descripción de oficios en este tipo de hojas, ya muchos desaparecidos, junto a diversos aspectos de la vida cotidiana, fueron todo un reclamo como función recreativa para el público infantil que las utilizaban en sus reuniones como intercambios y soporte de sus juegos.

En estas de aleluyas reproducidas se nos muestran de una forma satírica la vida de un aprendiz de zapatero desde su nacimiento y durante el transcurso de los acontecimientos en los que se vio envuelto. Todo ello mediante sorprendentes saltos narrativos y con notable falta de conexión en su mayoría. En estas láminas, el oficio de zapatero queda relegado a otros sucesos más sobresalientes, donde el supuesto aprendiz protagoniza el estereotipo de un personaje enfrascado en situaciones comprometidas.

El oficio de la elaboración artesanal del calzado, al igual que sucede con otros oficios anteriores a su mecanización, no deja de ser una estrategia o recurso narrativo y solapado para detenerse en otros acontecimientos donde el protagonista se ve envuelto en una serie de accidentes debido a su poca capacidad, tanto física como mental. 

Para facilitar el acceso visual a estos dos primeros ejemplos los divido en secciones, y tras ello, los reproduzco de forma completa. Añado otra muestra al final, titulada Travesuras de un aprendiz zapatero, aunque con una peor resolución visual, pero que viene a completar las muestras sobre este oficio.







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©Antonio Lorenzo

sábado, 11 de abril de 2026

Sobre el oficio de zapatero

 

El antiguo oficio de zapatero se conoce y hunde sus raíces en la antigüedad. Ejemplo de una artesanía tradicional asociada a la fabricación, reparación y modificación del calzado y de artículos de cuero. Aparte de arreglar suelas y tacones, también se les conoce con el apelativo de reparadores o "remendones".

El personaje del zapatero ha dado mucho juego en la literatura popular impresa, y, como ejemplo de ello, reproduzco dos pliegos con gran diferencia en sus años de impresión y con muy distinta intención expositiva y estilo. En el primero de ellos, se cuenta la curiosa vida del viejo zapatero Lamparilla, editado en Carmona (Sevilla) en 1858, tras el que añado un pliego mucho más antiguo procedente de la imprenta tarraconense de Magin Canals. La labor editora de este establecimiento tipográfico se enmarca en la segunda mitad del siglo XVIII en la calle Mayo, siendo mayormente conocido por la edición de documentos oficiales y eclesiásticos.

Aunque la evolución de tan antiguo oficio va decayendo de una forma progresiva y enfrentándose paulatinamente al peligro de su decadencia o desaparición, nos quedan muchas referencias al mismo en expresiones, como la más famosa de "zapatero a tus zapatos", en el sentido de no inmiscuirse en aquello que se desconoce. El curioso origen de esta expresión se identifica con una anécdota recogida por el historiador y político Plinio el Viejo en su Historia Natural. Plinio nos expone la crítica que hizo un zapatero a quien fuera un famoso pintor griego Apeles (Siglo IV a. C.) sobre una sandalia que aparecía en una de las pinturas que solía exponer en la plaza pública con el fin de escuchar las críticas o comentarios sobre sus pinturas. La crítica que le hizo un zapatero sobre el error que apreciaba en una de las sandalias del cuadro expuesto, hizo que el pintor lo corrigiese y modificase con prontitud. Sin embargo, el zapatero siguió opinando desfavorablemente sobre otros aspectos y detalles artísticos, por lo que el pintor le sugirió que se limitase a opinar sobre aquello que conociera o fuera experto, y que no opinara sobre lo que le resultara ajeno ni interviniera en asuntos que no fueran de su competencia. De ahí la expresión tan conocida desde entonces de este famoso dicho proveniente, nada menos, que de la Grecia clásica.

El día 25 de octubre se conmemora el día de los santos patronos del oficio de zapatero: los hermanos Crispín y Crispiano, quienes padecieron la terrible persecución de Diocleciano a finales del siglo III y acabando en su huida martirizados en Francia. La vida de tan laboriosos mártires se ve envuelta en una ambigua mezcla de historicidad y leyenda.


Sobre tan laborioso oficio el imaginario popular también recoge dichos y refranes muy extendidos sobre sus actividades.

* A tus agujas, sastre y zapatero a tus zapatos
* ¡Buenas noches, caballeros!... (y eran todos zapateros)
* Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero
* Cada cual, sabe dónde le aprieta el zapato
* Zapatero remendón, suela vieja y almidón
* Si zapateros y sastres no fueran embusteros, no serían ni sastres ni zapateros
* Al ingrato, con la punta de un zapato
* Bueno y barato, no caben en un zapato
* Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato
* La salud no está en el plato, sino en el zapato
* Para estar bien sano, poco plato y mucho zapato

Tras la reproducción de los pliegos adjunto tras ellos algunas referencias del teatro breve del siglo XIX donde la figura del zapatero se engloba como un conocido e ingenioso referente de tipo popular asociado al costumbrismo y a la tradición folklórica y satírica en sainetes y entremeses.





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Algunas referencias teatrales sobre el oficio de zapatero




©Antonio Lorenzo

viernes, 3 de abril de 2026

Dolorosa pasión y muerte de Cristo Señor Nuestro

 

Dentro de la temática de contenido religioso en los pliegos de cordel son frecuentes aquellos que aluden a la pasión, crucifixión y muerte de Jesús en la cruz. En el pliego reproducido, impreso en Madrid por la antigua Imprenta Universal, en la calle Cabestreros 5, se añaden los Siete Dolores de la Virgen con la advertencia a los oyentes de que deben acogerlos con gran devoción y sentimiento para poder ganar, de este modo, un "sin número de indulgencias, ya plenarias, ya parciales" y conseguir de esta forma su intercesión frente a los errores cometidos.





©Antonio Lorenzo

martes, 31 de marzo de 2026

La aldeana o Leonor enamorada

 

La transversalidad inherente de los pliegos de cordel, abiertos entre lo oral y lo escrito, alcanzaron una gran difusión entre los lectores u oidores debido a lo heterogéneo de sus temáticas.

Los pliegos donde se recogen canciones de asunto amoroso son una parte más de la extensísima proliferación de asuntos discursivos propios de la literatura popular impresa.

Se conocen series de pliegos de temática amorosa, como el titulado El cantor de las hermosas, trovas de amor para cantar al bello sexo por unos aficionados, de los que hemos dado cuenta en numerosas entradas anteriores clasificados bajo esa etiqueta. En ellos se desarrollan todo un cúmulo de suspiros amorosos, requiebros y canciones de moda, donde se recogen también lamentos y quejas de los amantes, así como desengaños, despedidas y ausencias.

En este pliego, editado en Barcelona por la muy activa imprenta de Juan Llorens en el año 1863, se nos cuenta la historia de la aldeana Leonor, una amante enamorada y despechada. A lo largo del tiempo mantuvo emocionalmente su temprano amor por Ricardo, quien fuera su querido pretendiente, aunque con el paso del tiempo Ricardo la acabó sustituyendo por otra mujer mediante falsas promesas. A pesar de todo ello, la aldeana Leonor se resistió a olvidar a su temprano amor quedando dispuesta a aguardarle y retomar su relación si decidiese regresar de nuevo y deseándole, en todo caso, una feliz vida.





©Antonio Lorenzo