sábado, 26 de septiembre de 2026

Tangos gaditanos. El coro de los abanicos

 

La relación de los pliegos de cordel con la zarzuela queda reflejada en numerosas hojas sueltas donde se incluyen diálogos o resúmenes de textos representados.

En el pliego reproducido se critican las modas que vienen del extranjero, como las mangas de farol que parecen el muelle de un herrador; los sombreros que se asemejan a los plumeros para la limpieza; la mención a las mangas tan abultadas y las controversias sobre si las mujeres que montan en bicicleta deberían llevar enaguas o pantalones. También se mencionan diferentes tipos de abanicos para regalar según los diferentes oficios de las mujeres; aparatos relacionados con la electricidad y las obligaciones que debe asumir un marido para cuidar a su pequeño hijo, lo que le incita a renegar hasta del cura que los casó.

A continuación, se incluye el Bonito schotis del pato proveniente de la zarzuela titulada La marcha de Cádiz, zarzuela cómica en un acto y tres cuadros estrenada el 10 de octubre de 1896 en el madrileño Teatro Eslava. Su música pertenece a los compositores Quinito Valverde (Joaquín Valverde Sanjuán) y Ramón Estellés, y cuyo libreto fue escrito por Celso Lucio y Enrique García Álvarez.

Entre los números cómicos que se incluyen, y que fueron muy populares en la época, aparece el dúo de Teodorico y Clarita ("Yo soy el pato"), del que se hace eco el pliego.


El pliego fue impreso en Madrid por la Imprenta Universal de la calle Cabestreros, 5.





©Antonio Lorenzo

sábado, 19 de septiembre de 2026

Tangos alusivos a la moda de la falda-pantalón


En el pliego reproducido se critica abiertamente a las mujeres que utilizan la nueva moda de la llamada falda-pantalón. La crítica viene a subrayar la usurpación del pantalón como prenda simbólica de la masculinidad y supremacía social. Su popularización se fundamentaba en considerar que su uso beneficiaba la práctica deportiva de las mujeres al permitirles una mayor soltura de los movimientos. De esta forma, las mujeres podrían montar en bicicletas, en caballos, jugar al tenis o patinar alegremente de una forma despreocupada.

La falda-pantalón se conoce como moda entre nosotros desde mediados del siglo XIX en adelante. En España, dicha moda guarda relación con la usada en otros países como la relacionada con la época victoriana donde se trataba más bien de unos pantalones bombachos que se llevaban por debajo de una falda, llamados "bloomers", para mantener la considerada decencia como característica propia de las mujeres, aunque siendo mal visto por la sociedad patriarcal. La evolución de esta prenda y de sus variedades es notoria, lo que ha desencadenado muchas críticas que, desde un punto de vista actual, deben considerarse como antifeministas.

En los primeros años del siglo XXI se desarrolla todo un crítico revuelo sobre dichas prendas, tal y como se recoge en las publicaciones de la época. La falda-pantalón vino a significar en el vestuario femenino toda una transgresión respecto a las costumbres sociales. Fue en el año 1911 cuando un reconocido diseñador francés introdujo la falda-pantalón como una prenda de alta costura parisina para utilizarse en el paseo habitual. Ello originó todo un rechazo social donde el uso de esta prenda provocó insultos, abucheos e incluso persecuciones por parte de la policía para evitar disturbios. Hasta el propio papa Pío X consideraba el uso de esta prenda como una "masculinización" inmoral de la mujer.

Su utilización como vestido de calle desde 1911 desencadenó una fuerte discrepancia en el mundo masculino que se dedicó a acosar e insultar a sus portadoras. La prensa de la época recoge con frecuencia los acosos e insultos a que se vieron sometidas las mujeres que usaban la falda-pantalón. En Madrid, en el conocido periódico El Imparcial del 16 de febrero de 1911 se hizo eco del incidente protagonizado por dos mujeres jóvenes que transitaban por la Puerta del Sol bajo el título "Debut desgraciado en Madrid" donde tuvieron que buscar refugio en una tienda de perfumes para huir de los insultos acosadores de algunos hombres y esperando hasta la noche para poder salir y regresar a sus casas.

El acoso a las mujeres también se recrea en el dibujo de la revista Gedeón del 26 de febrero de 1911.
En El Imparcial del día 23 de febrero de 1911 el periodista Mariano de Cavia, en su escrito "Contra pantalones, faldellines", no comprendía el rechazo a una prenda que ni era falda ni pantalón, es decir, "ni chicha ni limoná", animando a los hombres a ponerse un faldellín o falda escocesa para contrarrestar la nueva indumentaria femenina.

La referencial periodista y escritora Carmen de Burgos, conocida como "Colombine", en el apartado "Frivolidades" de la revista Por esos mundos del mes de enero de 1911, señala a la falda-pantalón como hija legítima del feminismo, aunque "condenadas al pantalón hombruno, desprovisto de gracia y contrario a la estética". Se posiciona a favor de las faldas entravées o trabadas o estrechadas por abajo, aunque limiten o estorben los movimientos femeninos respecto a la falda-pantalón.
"El pantalón será para las innovadoras, las talentudas, las superiores. Las bellas, las que desean ser amadas, hacerse amar, indudablemente seguirán usando los zócalos estrechos y las faldas entravées que no dejan andar, como una cadenita más, de esas tan dulces que nos sujetan al hogar y al amor, en una plácida existencia femenil.
La novedad de la moda del pantalón obliga a reseñarla y ponerlas a disposición de las que sean servidas aceptarla. Por mi parte, atávica impenitente, daría de buena gana mi vida a las faldas..., aunque sean entravées".

La falda-pantalón, conocida en un principio como falda-culotte con apariencia de falda es una prenda híbrida que combina la comodidad del pantalón con la elegancia atribuida a la falda. Sus distintas características y evolutivas versiones se constituyeron como un símbolo de libertad feminista, aunque despertó en la sociedad agudas discrepancias, como se expresa en el pliego reproducido, donde se posiciona claramente por la falda tradicional frente a las modas extrajeras y describiendo algunos sucesos donde se mezcla la crítica con la ironía.

"Esa moda no está bien
en la mujer española,
más me gusta ver la falda
airosa de la manola".

El pliego fue editado en Morella (Castellón) en fecha indeterminada por la imprenta de M. Palau, cuya actividad se desarrolló a finales del XIX y principios del XX en la calle de D. Blasco de Alagón 53. Manuel Palau Gallén fundó y dirigió en 1882 el semanario de corte liberal Noticias convirtiéndose en un importante foco de noticias de difusión local y regional. Entre su producción figuran también partituras, canciones y composiciones populares del folklore de la época junto a los consabidos pliegos de cordel. Del final del pliego copio todo aquello de lo que se podía encontrar en su establecimiento.
«En el mismo establecimiento tipográfico hallarán sus favorecedores un grande y variado surtido de romance, historias, sainetes. libritos de juegos de manos, de oraciones y de chistes, comedias, aleluyas de redolines. santos y soldados pintados, papel de fumar, papel medio holandés, comercial para cartas de varias clases y precios, plumas, portaplumas, lapiceros, libritos de cartas de cortejar, cartillas, catones, doctrinas y urbanidades. Buen surtido en devocionarios, carteras de cartón, cromos, calcomanías, calendarios zaragozanos, valencianos y de pared, naipes para niños, serpentinas y confeti, etc.»

 


©Antonio Lorenzo

martes, 15 de septiembre de 2026

Bonita colección de tangos gaditanos

 

En este pliego, dividido en dos partes y conservando una misma estructura, en el comienzo de cada estrofa aparece un sorpresivo estribillo que da lugar a toda una serie de divertidas coplas. Estos singulares estribillos, ya sea con el invento de nuevas o deformadas palabras o cambios de sílabas, constituyen una especie de curioso motivo para acompañar el baile mediante un zapateado alegre y saltarín propio de los tanguillos festeros gaditanos.

Graciancicúbili, graciánguila, graciúnbili,
miliquilígrami, milícami, lamígrama;
dicandieúntiqui, diquiántica, diquiúntiqui,
butianticútiqui, butianticúntica

A modo de ejemplo, reproduzco dos coplas extraídas de cada una de las partes:

Primera parte:

Un fuerte dolor de tripas
le dio ayer tarde a un paleto,
y el pobre hombre se ca…llaba
al pasar por Recoletos.
Se fue corriendo a un kiosco
a hacer sus necesidades;
la encargada del negocio
le pidió una perra grande;
el buen hombre voceaba y gritaba:
¡yo no vengo a hacer el primo, lo ha oído!
y yo no me voy sin ca…llar,
y no doy ni un perro chico;
vamos, que no pago yo, no señor,
primero me han de matar, ya verá,
en mi pueblo nadie paga
contribución por ca…llar

Segunda parte:

Para buen mozo, señores,
el novio de doña Blasa,
que cuando va por la calle
parece una calabaza;
el pobre, está cojo y manco,
calvo, desdentado y tuerto,
está temblón y está lila,
y le corrompe el aliento,
padece de mal de orina, vecina,
tiene una joroba atrás, don Tomás,
que parece la mochila
que se pone un militar;
también tiene erisipela, ¡ay abuela!
y padece de lombrices, qué dices,
y al pobre se la ha torcido
la punta de las narices.

El pliego, editado en Madrid por la "Antigua Imprenta Universal" de la calle Cabestreros, 5 en el último cuarto del siglo XIX, tiene una clara intención de divertir al público general y donde se alude de paso a referentes lugares madrileños, como a la calle Recoletos, el Rastro o la Puerta del Sol.





©Antonio Lorenzo

jueves, 10 de septiembre de 2026

Bonita colección de tangos

 

Sobre el origen, procedencia y difusión del tango, existen diversas teorías que no han logrado poner del todo de acuerdo al conjunto de investigadores que se han ocupado de dicho término. El patrón rítmico del tango, asociado a la habanera, ha sido todo un generador de variados estilos flamencos. No hay que confundir el patrón rítmico del tango con la exclusividad atribuida al tango argentino, puesto que la gran variedad de lo que se conoce como tango flamenco reúne distintas variantes asociadas a su patrón rítmico: tientos, tanguillos de Cádiz, farruca, garrotín, Marianas, etc. Un consenso cada vez más generalizado entre los estudiosos consideran el origen negro de dicho ritmo, desarrollado en La Habana, y difundido en la península desempeñando un papel vertebrador de estilos preflamencos. Cádiz fue durante siglos toda una puerta de entrada de músicas y danzas americanas que fueron aflamencándose mediante diversas variedades.

Para comprender los orígenes y la evolución del género tango, resulta fundamental la aportación y el estudio llevado a cabo por Ortiz, José Luis y Núñez, Faustino: La rabia del placer: El nacimiento del tango y su desembarco en España (1823-1923), Sevilla, Diputación de Sevilla, 1999.

El llamado tango americano se incorpora al flamenco como tango gaditano estando también presente en números musicales asociados a distintas zarzuelas en distintas formas de habanera o de tango.

El pliego reproducido por la Tipografía la popular barcelonesa de finales del XIX, es todo un ejemplo de la variedad de textos a través de un disperso conjunto de versos y variados tipos de estrofas de carácter festivo y con un claro sentido satírico y mordaz como puede apreciarse en su lectura. 





©Antonio Lorenzo

sábado, 5 de septiembre de 2026

Casamiento de Juan Cerullo con la tía Chupaguindas

 

La sátira chistosa que se anuncia en este pliego es todo un recorrido burlón para ser leído de forma particular o declamado ante un público dispuesto a reírse. La vida del hornero Juan Cerullo, presunto controlador de hornos relacionado con tahonas o industrias, discurre desde su nacimiento en el "callizo del saco", referido a lo más estrecho de un callejón, pasando por la descripción de su madre (encogida, tuerta, coja y retorcida). Se detiene también en el día de su bautizo, donde estuvo acompañado por trescientos "femateros", encargados de tirar golosinas a los chiquillos. Los llamados "femateros" eran los antiguos encargados de recoger estiércol, excrementos de animales y basura para servir como abono para los agricultores, por lo que, en vez de esparcir y obsequiar con castañas a los chiquillos se dedicaron a tirarles moñigos.

A los nueve años se fue a vivir a La Muela (localidad zaragozana) y tras su formación de dos insólitas carreras, comenta que no gastaba alpargatas ni calzón, pero se confeccionó un jaique o vestimenta moruna que se hizo con una hoja de col, lo que sugiere de una forma sarcástica a las hojas de parra, propias de las esculturas clásicas, para cubrirse las partes pudorosas.

Trasladado a Zaragoza, nos describe las penurias en la que se encontraba y hasta acabó casándose con la tía Chupaguindas, que recibió una herencia desastrosa y acabó alumbrando un hijo que padeció todo tipo de enfermedades.

Más aquí el poeta
no puede seguir,
que se ha hecho de noche
y se va a dormir.

Las alegorías léxicas y metáforas burlonas como recursos literarios que aparecen, tanto en este como en otros muchos pliegos, son una forma de incitar al público oidor o lector a divertirse por cuenta de los ciegos itinerantes junto a dobles sentidos para ser reinterpretados.

La sátira, como forma de expresión artística e ingrediente social ha desempeñado gran importancia en el desarrollo de los pliegos sueltos, donde la exageración era reconocida por el público oyente o lector como generadora de sorpresas. Este tipo de pliegos satíricos ha desempeñado, sin duda, todo un papel significativo en la profusión de hojas volantes donde la exageración es un camino burlón para el disfrute del público.

Con el término coloquial de "Chupaguindas" se alude a un personaje que suele mostrar una amabilidad exagerada y empalagosa como recurso para esconder sus malas intenciones. Textualmente se definía como "tanto almíbar en las palabras como ponzoña en el corazón".

El pliego fue editado por la imprenta y librería de Ciriaco Verdejo en Logroño el año 1858. Dicha imprenta fue un destacado establecimiento familiar que operó en Logroño (La Rioja) a mediados del siglo XIX. Según la documentación consultada se encontraba situada en la Calle del Mercado, casa número 8, bajo el nombre de Imprenta Nueva de Ciriaco Verdejo, Tras su fallecimiento, su actividad impresora fue continuada bajo el nombre de Viuda de Verdejo.





©Antonio Lorenzo

miércoles, 26 de agosto de 2026

El casamiento con la mano izquierda

 

El casamiento con la mano izquierda, en lo que se basa este interesante pliego editado en Barcelona en 1847, nos adentra en la historia de un príncipe enamorado de una plebeya llamada Constanza con la que se casa en secreto con la mano izquierda y con la previa condición de que no se quedase embarazada. Mediante este gesto físico se venía a señalar que la esposa no subía de categoría social y se respetaban las leyes de exclusión de coronas, tierras o apellidos nobiliarios. Aunque los hijos eran considerados legítimos ante la ley y la iglesia, no podían reclamar este tipo de prerrogativas. El casamiento con la mano izquierda, con la sola presencia en la imagen que ilustra el pliego de un prelado, era una forma para mantener la clandestinidad y el oscurantismo del enlace. 

«Casóse con la princesa
dándole la mano derecha
por que antes a Constanza
había dado la izquierda».

El casamiento con la mano izquierda, expresión desusada y más conocida como matrimonio morganático, se refiere a la unión de un miembro de la realeza con una persona plebeya o de condición y rango social inferior para salvaguardar la razón de estado y pervivencia en el poder y consolidar su descendencia, lo que comentaré más adelante.

En el pliego se cuenta que las dos esposas del príncipe (una plebeya y una princesa) dieron a luz a dos niños casi al mismo tiempo. La plebeya Constanza, con habilidad, le hizo una pequeña incisión en el tobillo con el fin de reconocerlo y cambiarlo con el alumbrado por la princesa y posibilitar así su ascenso social. La princesa, sin saberlo, crio al niño de Constanza pensando que era el suyo, pero tras una serie de circunstancias hicieron que tanto la princesa como su augusto hijo acabaran falleciendo. Tras ello, Constanza consideró un motivo de engrandecimiento para su hijo al ser considerado como el genuino hijo de la princesa fallecida. En el pliego, tras unas confusas series de circunstancias, la plebeya Constanza acabó encerrada en el calabozo de un castillo y falleciendo posteriormente.

Matrimonio morganático

Sobre el origen incierto de dicha expresión, asociada a su procedencia germánica, los eruditos debaten sobre sus variados sentidos: si morganático se deriva del verbo alemán maurgjan, restringir; del hada Morgane, o de morgen, madrugada matutina, indicando que se trata de un matrimonio contraído a media luz o casi a oscuras frente a la solemnidad de lo público y compartido socialmente. Independientemente de su dudosa procedencia lingüística, lo que es notorio entre nosotros es que dicho adjetivo no aparezca en los antiguos diccionarios [ni en el de Covarrubias (1611) ni en el de Autoridades (1726-1739)] hasta que fue recogido por la Academia en 1869 con esta definición:
"MORGANÁTICO. adj. Se aplica al matrimonio contraído entre un príncipe y una persona de condición inferior. También se llama matrimonio de la mano izquierda".
Los hijos de un matrimonio morganático entre dos personas de rango social desigual (como un miembro de la realeza y un plebeyo) no heredan títulos, honores ni derechos dinásticos. El 27 de marzo de 1776, durante el reinado de Carlos III, se emitió una Pragmática Sanción donde se regulaba y restringía este tipo de uniones con el fin de proteger la sucesión a la corona, conservando los derechos dinásticos y de obligado cumplimiento. Dicha Pragmática sostenía que los herederos reales deberían contraer matrimonio con "iguales", ya que de otra manera perderían todos sus derechos dinásticos. Dicha norma se extendía a todos los hijos menores de 25 años y debiendo contar con la aprobación o consentimiento de sus padres o de las personas a su cargo. Toda esta normativa quedó abolida con el paso del tiempo, como es notorio entre nosotros con acreditados ejemplos. 


Una de las muchas aproximaciones y matices sobre lo atribuido a un casamiento morganático, nos lo ofrece el periodista, filólogo y escritor español Manuel Rodríguez-Navas (1848-1922) en el año 1918:
"MORGANÁTICO. m. Hist. Matrimonio llamado también de la mano izquierda; es el contraído entre persona de alto rango y otra de distinta condición social; por lo general entre un príncipe y una mujer humilde que sigue después de casada y los hijos que tenga sin las preeminencias, jerarquía ni derechos que el cónyuge y padre, heredando también como de unión ilegítima.
Por contextualizar históricamente una de las uniones morganáticas más conocidas me detendré en el casamiento morganático entre la reina María Cristina de Borbón con Fernando Muñoz, Guardia de Corps al servicio del palacio, de 24 años e hijo de unos estanqueros de Tarancón (Cuenca).

El día 29 de septiembre de 1833 moría Fernando VII, el nefasto monarca español y padre junto con María Cristina de la futura reina Isabel II. Su viuda María Cristina, que contaba entonces con veintisiete años de edad, quedó investida como regente del reino y de la pequeña Isabel, declarada como reina y que apenas contaba con tres años de edad.

María Cristina y Fernando se casaron de forma clandestina en el palacio real el 28 de diciembre de 1833, víspera de apenas cumplirse tres meses del fallecimiento de Fernando VII. El nuevo consorte no tardó en recelar de los que conocieron el secreto, a los que solo se había informado a miembros de la Corte y amigos íntimos, procurando alejarlos de donde ejercían su labor. El pueblo adoptó dos posturas contradictorias: los liberales y progresistas, partidarios de la regencia de María Cristina, y los que apostaron por el hermano de Fernando VII que aspiraba al trono, lo que dio lugar a las civiles guerras carlistas entre españoles.

Fernando VII-María Cristina-Fernando Muñoz

Los nuevos esposos tuvieron nada menos que ocho hijos de forma conjunta, aparte de las dos hijas anteriores de María Cristina con Fernando VII: Isabel II y la infanta Luisa Fernanda. No fue fácil ocultar los embarazos de la regente a pesar de los miriñaques y las amplias faldas, aunque los carlistas lo recogieron en esta copla:

Lloraban los liberales
que la reina no paría,
¡y ha parido más muñoces
que liberales había!

Para ocultar y mantener en secreto su matrimonio morganático y disfrutar de su relación, uno de los recintos elegidos fue la Real Posesión de Vista Alegre, situado en el antiguo pueblo madrileño de Carabanchel Bajo, finca comprada en parte por María Cristina en 1832, un año antes del fallecimiento de Fernando VII y que se fue ampliando con la compra sucesiva de posesiones cercanas. De esta forma, el nuevo matrimonio buscaba mantener el secreto de su enlace ante la Corte por distintas posesiones reales, entre ellas la Quinta de Vista Alegre. Dicha finca fue declarada el año 2018 como Bien de Interés Cultural. Tras su rehabilitación se encuentra abierta al público de manera gratuita desde octubre del 2022. Tengo la suerte de pasear frecuentemente por ella y disfrutar así de sus palacios, edificios y jardines históricos.

Al margen de este sucinto repaso como ejemplo de un conocido matrimonio morganático, la trayectoria de la regente María Cristina estuvo llena de corruptelas, un afán desmedido por el dinero y su deseo de enriquecerse mediante turbios negocios, involucrados además en el tráfico y contrabando de esclavos africanos. Durante la regencia de María Cristina, y ya en el reinado de su hija Isabel II, se concedió a Fernando Muñoz, segundo esposo de su madre, el título nobiliario de duque de Riánsares el 4 de febrero de 1844, marqués de San Agustín en 1846, teniente general de los Reales ejércitos, senador del reino y caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro.

El pliego fue editado en Barcelona en la imprenta de A. Albert el año 1847 en pleno reinado de Isabel II.





Para saber más

Respecto a los matrimonios morganáticos adjunto copia de la Pragmática Sanción de 1776, proclamada en las Puertas del Real Palacio y frente al balcón principal del rey, por un pregonero público acompañado por trompetas y timbales que puede leerse de forma completa.










©Antonio Lorenzo