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sábado, 15 de agosto de 2026

La controvertida Asunción a los cielos de la Virgen María


El día 15 de agosto la iglesia católica conmemora la Asunción o subida a los cielos de la Virgen María. Dicha creencia carece de rigor histórico y se centra y ampara en la tradición cristiana, la fe de los creyentes y las rebuscadas resoluciones dogmáticas tras un largo periodo de indefiniciones y ambivalencias.

No hay que confundir la Asunción de la Virgen con la Ascensión de Jesús, pues su diferencia reside en quién realiza la acción. La Ascensión se refiere a cuando Jesús subió al cielo por su propio poder divino, mientras que la Asunción hace referencia a cuando la Virgen María es llevada al cielo en cuerpo y alma por el poder y la gracia de Dios, puesto que ella no parece que ascendiera por sí misma.

Antes de reproducir los dos pliegos conservados sobre esta conmemoración, creo necesario subrayar someramente los antecedentes o creencias en las que se basa y que hunde sus raíces desde los primeros siglos de la cristiandad.

Un conocido referente es la Leyenda Áurea del fraile dominico italiano Jacobo de la Vorágine hacia 1260 (mediados del siglo XIII). Se trata de una muy conocida compilación hagiográfica sobre los milagros, suplicios y martirios de los santos o mártires cristianos con el fin de afianzar y cristianizar didácticamente a los creyentes, aunque sin fiabilidad histórica. En cuanto a la Asunción de la Virgen relata que estando la Virgen en oración recibió la visita del arcángel Gabriel, quien le comunica que su muerte está próxima. El ángel le ofrece una palma traída del paraíso indicando que los discípulos de Jesús debían llevarla delante del ataúd. María le pide a Gabriel que los apóstoles se reúnan con ella para despedirse de cada uno antes de morir. Los discípulos, alertados por el Espíritu Santo, regresaron de los lugares donde se encontraban predicando y transportados entre nubes.

La indecisión creada sobre si la Virgen murió o quedó dormida al hallar su tumba vacía dio lugar a la creencia de que su cuerpo fue llevado al cielo. Dicho tránsito también es concebido como un sueño o dormición respecto a lo que sería una muerte biológica.

Sobre todo ello, un referencial estudio teológico es el publicado por el sacerdote jesuita español José María Bover, con José Antonio de Aldama y Francisco de Paula como colaboradores, por la Biblioteca de Autores Cristianos el año 1947, tres años antes de la declaración dogmática. En su estudio sobre La Asunción de María se examinan los fundamentos doctrinales en las Escrituras sobre la asunción corporal de la Virgen María a los cielos proponiendo un equilibrio armonizador mariológico para tratar de dotar de veracidad al que fue declarado como dogma tres años más tarde, basándose en:

* Examen de los contenidos escriturísticos y fundamentos doctrinales
* Documentos y testimonios de la tradición
* Razones teológicas y conclusiones sobre su veracidad

Mediante un amplio recorrido se trata de consolidar la creencia de la Asunción de la Virgen basándose en dispersas escrituras, carentes ellas mismas de verosimilitud, así como en testimonios tradicionalistas esgrimiendo dispersas razones teológicas y tratando de acreditar su certeza como objetivo didáctico. 


Las Sagradas Escrituras no ofrecen detalles sobre los últimos años de María y de su muerte en la tierra hasta su elevación al cielo, desconociéndose sus últimos años de vida y el lugar exacto dónde falleció o quedó dormida. Al abrir la tumba de la Virgen y en presencia de los apóstoles, su tumba se encontraba vacía por lo que se concluye metafóricamente que se habría elevado el cielo.

La documentación escrita remite a los evangelios apócrifos, no considerados como oficiales y siendo marginales respecto a los cuatro considerados como canónicos o verdaderos. No fue hasta el siglo XII cuando la doctrina sobre la Asunción se aceptó como creencia a raíz de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino. Entre las numerosas peticiones para que se declarara como dogma hay que citar entre nosotros a la reina Isabel II en 1863 e incluso al dictador Francisco Franco, en los años de plena efervescencia y connivencia interesada con la iglesia y la exaltación mariana tras la Guerra Civil. El 23 de enero del año 1947, tres años antes de la declaración del dogma, Francisco Franco solicitó a su santidad:

Beatísimo Padre: España, que con tan noble empeño y con tan feliz suceso trabajó por la causa de la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios, no había de mostrar menos celo en promover la definición dogmática de su gloriosa Asunción a los cielos. De hecho, así fue. Un obispo español, el de Osma, fue el primero en pedir a la Santa Sede esta definición dogmática: y una reina de España, doña Isabel II, impulsada por el beato Antonio M. Claret, fue la que, con su petición, inició el actual movimiento asuncionista. El ejemplo del obispo de Osma ha sido luego imitado por todo el Episcopado español, Y la petición de doña Isabel II fue renovada por la reina regente, doña María Cristina, y más tarde reiterada una y otra vez por Su Majestad el rey don Alfonso XIII. A los reyes y a los obispos se asociaron fervientemente el Gobierno español, las Diputaciones provinciales, los Municipios, las Asociaciones religiosas y la nación entera, hasta el punto de que en las estadísticas de las peticiones presentadas a la Sede Apostólica es España la que figura en primer lugar, no sólo por el número de las peticiones, sino también por el religioso entusiasmo con que han sido formuladas.

Beatísimo Padre: Henchido el corazón de santo orgullo ante estos fervores marianos de la España católica, es para mí un honor y un consuelo presentarlos a los pies de Vuestra Santidad, no ya como un recuerdo de edades pasadas, sino como una aspiración actual y palpitante del alma española. Justo es que el Jefe del Estado español, que se siente heredero de la tradición hispana y representante solidario del sentir unánime de la nación, quiera recoger y dar estado oficial a estas manifestaciones, expresión auténtica de la fe española en la gloriosa Ascensión de la augusta Madre de Dios.

Por tanto, en nombre propio y de mi gobierno y en representación de toda la nación española, rendidamente suplico a Vuestra Santidad que, con la autoridad suprema de su infalible Magisterio, se digne declarar y definir solemnemente como verdad revelada por Dios y dogma de fe católica la Asunción corporal de María Santísima a los cielos.

Implorando humildemente para mí y para toda la nación española su Bendición Apostólica, me postro a los pies de Vuestra Santidad como hijo sumiso de la Santa Iglesia.

(Mensaje del 23 de enero de 1947, reproducido en Ecclesia VII/292 (15-II-1947).

Fue el Papa Pío XII quien el 1 de noviembre de 1950 declaró como dogma de fe la Asunción a los cielos de la Virgen María como verdad de fe absoluta, definitiva, irrevocable e incuestionable. La importancia para la iglesia católica de dicho dogma se entiende a modo de símbolo alegórico de la anticipada resurrección de todos nosotros como seres humanos.

En el año 1950 la declaración del dogma fue un acto político, calculado y estratégico, ya que se acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial y las tendencias ateas se iban expandiendo, lo que dificultaba la autoridad de la iglesia católica, cada vez más cuestionada y necesitada de un golpe de efecto para secundar y desarrollar el culto mariano mediante esta decisión dogmática.

No existen argumentos históricos sostenibles que acrediten la verosimilitud de la asunción de la virgen elevada al cielo en cuerpo y alma. Los teólogos lo basan por su conexión con la mariología: la divina maternidad, su perpetua virginidad y su inmaculada concepción, como recursos y argumentos simbólicos acreditativos, tratando de sostener la verdad de la Asunción. La creencia constante y universal a lo largo de los siglos no es una garantía ni criterio alguno de su certeza.

Tampoco hay constancia histórica sobre la tumba y los restos de María, pero la tradición judeo-cristiana creó una notable y sugerente tradición sobre lo que debió ser su muerte, el triunfo y la asunción de María. Entre los datos entresacados de los distintos y variados textos apócrifos, María se acoge a la revelación de que va a morir obteniendo de Jesús la certeza de que resucitará acompañada por los apóstoles. 

Antonio da Fabriano (1420-1490)

El tema de la asunción de la Virgen, como acto de fe, sigue conservando una gran importancia religiosa y cultural, como sucede con la representación teatralizada del Misterio de Elche, que continúa vigente logrando salvarse de la prohibición de este tipo de representaciones por el Concilio de Trento (1565-1583).

El dogma, declarado como verdad infalible e indiscutible, aunque carente de base bíblica, viene a demostrar que las instituciones religiosas fabrican verdades divinas cuando les conviene y transformando leyendas apócrifas en doctrinas infalibles. 

La verdad no es algo que se pueda decretar ni ser impuesta, ya que es independiente de lo que digan las autoridades, por lo que no hay consistencia ni coherencia en la aceptación de un dogma basado en metáforas y alegorías para convertirlas en hechos históricos. 

Tras los dos pliegos reproducidos añado de mi colección particular una lámina coloreada impresa en 1861 por Ignacio Estivill, reconocido impresor de numerosos pliegos de cordel, junto a unos gozos de su gloriosa Asunción. A continuación, añado algunos otros documentos representativos.

El primer pliego reproducido fue editado en Carmona (Sevilla) en el año 1846, apenas cuatro años después de proclamarse como dogma la asunción a los cielos de la Virgen. En primer lugar, la madre de Jesús desarrolla un supuesto testamento de su querido hijo y continúa con anticipadas previsiones y legados hacia los apóstoles y discípulos antes de proceder a la subida a los cielos acompañada de coros divinos y variados instrumentos hasta alcanzar la celestial morada.





El segundo pliego, compuesto en romance por el muy conocido divulgador invidente y versificador popular Lucas del Olmo Alfonso, nacido en Jerez de la Frontera a finales del siglo XVII o principios del XVIII, a falta de datos contrastados, para tratar de dignificar la literatura religiosa de cordel y contextualizar la Asunción de la Virgen.





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Para saber más




Como ejemplos del tránsito de la Virgen a través del arte pictórico reproduzco el magnífico grabado realizado por Durero en 1510 y añadiendo interpretaciones sobre su subida a los cielos realizadas por Tiziano en 1517 y por El Greco en 1577.



©Antonio Lorenzo

jueves, 14 de mayo de 2026

Resurrección y subida de Cristo a los cielos


En el día de hoy, 14 de mayo de 2026, la iglesia católica continúa rememorando y glorificando la ascensión a los cielos de Jesús cuarenta días después de su resurrección, lo que viene a constituir el fundamento de la fe cristiana. La nebulosa idea sobre la legendaria autenticidad de la subida a los cielos de Jesús ha suscitado controversias históricas, teológicas y filosóficas desde los primeros tiempos.

La interpretación sobre la ascensión de Jesús a los cielos, tras presentarse a lo largo de cuarenta días a sus discípulos en la tierra, no deja de utilizarse como un recurso claramente simbólico o metafórico como consecuencia de la disparidad narrativa expresada en los propios evangelios.

En la biblia, el número 40 no es cronológicamente inusual, ya que resulta recurrente a lo largo de diferentes eventos. Veamos algunos ejemplos:
* Moisés tardó 40 días en subir a la cumbre del Sinaí antes de recibir las tablas de la ley, como se narra en el Deuteronomio 9:11
* El pueblo de Israel caminó durante 40 años a través del desierto y guiados por Moisés antes de entrar a la tierra prometida.
* El diluvio también duró 40 días y 40 noches
* El profeta Elías caminó 40 días hasta la cueva del Monte Oreb.
* El mismo Jesús pasó 40 días y 40 noches en el desierto de Judea siendo tentado por el diablo y antes de anunciar su misión pública.
* Durante 40 años reinaron cada uno de los tres primeros reyes de Israel: Saúl, David y Salomón.
El periodo de los 40 días trascurridos desde la resurrección a la ascensión de Jesús a los cielos, puede resumirse:
* El Domingo de Pascua Jesús resucita de entre los muertos y se manifiesta a sus discípulos.
* Durante cuarenta días, Jesús se aparece a los apóstoles y a otros seguidores para confirmar su resurrección, comer con ellos y enseñar y dar consejos sobre el Reino de Dios.
* Jesús encomienda a sus seguidores, mediante instrucciones finales, su misión de ser testigos de su Evangelio y anunciar la salvación en todo el mundo.
* Trascurridos cuarenta días desde su resurrección, Jesús asciende al cielo en el Monte de los Olivos en presencia de sus apóstoles, regresando al Padre y sentándose a su diestra, lo que viene a finalizar su historicidad terrenal señalando el comienzo evangelizador de la iglesia con la promesa de la venida del Espíritu Santo, algo que se produce 10 días más tarde, con gran estruendo y acompañado de lenguas de fuego como el día de Pentecostés, lo que viene a marcar el nacimiento de la iglesia cristiana y su misión evangelizadora.
Las divergencias, contradicciones e incongruencias comparativas a lo largo de lo expresado en los propios evangelios y en el libro de los Hechos difuminan explicaciones razonables. La iglesia las considera como cuestiones o baladíes que deben interpretarse de una forma simbólica. Las diferencias quedan explicadas teológicamente como modos de transmitir una enseñanza de contenido simbólico, como el final de la presencia física del señor en la tierra y el comienzo de su reinado sentado a la derecha del Padre, lo que vendría a garantizar su siempre presencia espiritual a través del Espíritu Santo.

Mediante la publicación de tantos y tantos catecismos, la finalidad de la iglesia católica es la de ofrecer de una forma consensuada un resumen de su doctrina como guía oficial de la fe y moral de la iglesia. La consolidación de la fe de los creyentes se realizaba mediante recursos memorísticos y con frases cortas que había que aprenderse de memoria en los colegios sin admitir discrepancia alguna. En la época que conocimos del nacional-catolicismo en la dictadura franquista, el catecismo tenía como objetivo el considerar a la religión católica como la única religión verdadera, aunque unido a la política por la tan estrecha unión Iglesia-Estado como guía oficial para seguir la moral de la iglesia católica.

 Tras la reproducción del pliego añadiré algunas de las sugerentes páginas sobre estos hechos extraídas del catecismo que aún conservo junto a algún comentario añadido.

Visto todo ello en su conjunto y en la diversidad de lo narrado suscita lo que podríamos llamar como disonancia cognitiva al mantener de forma simultánea ideas contradictorias y sin resolver en su búsqueda de cierta coherencia. Su protagonismo se viene a centrar en lo simbólico. Sorprende que el apenas resucitado Jesús, y mucho antes de su posterior ascensión, se presentara durante la noche ante sus discípulos que se encontraban reunidos y escondidos y con las puertas cerradas por miedo a las autoridades. Jesús se presentó, ya resucitado, donde les mostró las heridas de sus manos y el costado para calmar sus temores tras la crucifixión padecida invitando a tocarlo y a ver la marca de los clavos. Como prueba de que no era un espíritu y que había resucitado físicamente, les pidió algo de comer, por lo que le dieron un trozo de un pescado asado y un panal de miel. (Lucas 24: 36-49). Él lo tomó y comió delante de ellos. Todo ello, visto en su conjunto, induce y da pie al sostenimiento de diferentes perspectivas legendarias que la iglesia trata de aunarlas como un avance de la glorificación divina y marcando el inicio de la misión de la iglesia. Estas diferencias no se interpretan por la iglesia como errores o incongruencias, sino como formas interpretativas diferentes.

La ascensión de Jesús a los cielos, tras los cuarenta días de su muerte, queda difuminada desde un punto de vista histórico, pero de una forma simbólica viene a establecer el comienzo del cristianismo mediante una reinterpretación o construcción teológica. El antes y el después de la ascensión, es utilizado por la iglesia como el comienzo de su labor evangelizadora.

El pliego

Independientemente de la fe o las creencias sobre estas consideraciones y al margen de las polémicas o discusiones teológicas o históricas sobre la objetividad o veracidad sobre estas cuestiones, el propósito de esta entrada es el dar a conocer y difundir este pliego, proveniente del siglo XVIII, donde se narran estos acontecimientos. El texto fue compuesto por el muy conocido romancista Lucas del Olmo Alfonso, un gaditano coplero andaluz donde se proclama en algunas de sus composiciones como "natural de la Ciudad de Xerez de la Frontera". Lucas del Olmo desarrolló una gran labor como autor de composiciones muy diversificadas, pero con preferencia por temas de asunto y carácter religioso. Su actividad se enmarca a lo largo del siglo XVIII donde el Santo Oficio mantenía gran ojo avizor sobre todo lo escrito sobre la religión con especial dedicación a aquello difundido popularmente, por lo que fue censurado por algunas de sus composiciones.

El pliego fue editado en Madrid (con expresiva licencia de salvaguarda) por la imprenta y librería de Andrés de Sotos, en la calle de Bordadores, frente de San Ginés, donde se hallará. Andrés de Sotos fue un impresor activo entre 1764 a 1792, según consta por el reconocido historiador y archivero Marcelino Gutiérrez del Caño (1861-1922).






Para saber más

Imágenes extraídas del Catecismo de Segundo grado como texto nacional del que guardo el ejemplar.




Un recorrido referencial sobre tantos catecismos publicados es el libro compuesto y recopilado por quien fuera el insigne profesor y teólogo seglar Enrique Miret Magdalena, junto con el filósofo y catedrático de ética Javier Sádaba. Se trata de un libro muy recomendable en el que se hace todo un recorrido por la historia de los últimos catecismos editados entre nosotros y deteniéndose en los más conocidos. El propio profesor Miret Magdalena, en el prólogo del libro que titula como "Los catecismos que padecimos", comenta que llegó a reunir una colección de nada menos que 1.500 catecismos de todo el mundo en los que figuran múltiples añadiduras y discrepancias.


©Antonio Lorenzo

viernes, 3 de abril de 2026

Dolorosa pasión y muerte de Cristo Señor Nuestro

 

Dentro de la temática de contenido religioso en los pliegos de cordel son frecuentes aquellos que aluden a la pasión, crucifixión y muerte de Jesús en la cruz. En el pliego reproducido, impreso en Madrid por la antigua Imprenta Universal, en la calle Cabestreros 5, se añaden los Siete Dolores de la Virgen con la advertencia a los oyentes de que deben acogerlos con gran devoción y sentimiento para poder ganar, de este modo, un "sin número de indulgencias, ya plenarias, ya parciales" y conseguir de esta forma su intercesión frente a los errores cometidos.





©Antonio Lorenzo

viernes, 18 de abril de 2025

Avisos y desengaños para un alma que desea agradar a Jesucristo crucificado

 
Los pliegos de temática sagrada se relacionan con los sermones y discursos morales practicados por los predicadores. Todo ello viene a constituir una serie de estrategias discursivas que estuvieron muy extendidas durante el Siglo de Oro español. Desde un punto de vista cristiano, el paso hacia la muerte venía a desencadenar y a asumir toda una serie de avisos y desengaños que deberían encaminarnos hacia la verdad prometida y basada en la virtud revelada por Dios en la moral cristiana.

En los encabezamientos de estos pliegos suelen aparecer títulos anunciadores del tipo: "denominaciones" "consideraciones", "doctrina", "despertador" o "avisos y desengaños", que proponen al lector una serie de indicaciones o pautas a considerar con la finalidad de distinguir lo correcto de lo incorrecto. Estos escritos vienen a proponer normas o modelos a seguir para tratar de evitar fraudes o engaños mediante ejemplos de conductas que no se ajustan en su conjunto con la realidad. Sus falsas verdades apuntan preferentemente contra las mujeres mediante estrategias de exageración con la finalidad de corregir o enmendar sus formas de comportamiento.

Todo ello, y bajo el disfraz de contrarrestar estas supuestas verdades, no dejan de convertirse en ejemplos de antifeminismo y menosprecio, tan asentado en el imaginario colectivo de la época, con la finalidad de solicitar la gracia y el perdón de un Jesucristo crucificado, como se apunta en algunas de las cabeceras de las hojas volantes. 

Los textos literarios del barroco alcanzaron una notable continuidad temática a través de los pliegos sueltos, donde el sentimiento del desengaño, unido a lo religioso como visión del mundo, vendría a ser la vía adecuada para establecer y consolidar una vida moral acorde con lo preconizado por la iglesia.

La vida, entendida como un tortuoso camino de carácter fugaz e inherente al desengaño, fue propio de la literatura hispánica del barroco, representada en obras dramáticas, como las de Calderón o en la genérica obra de Quevedo. La conciencia de este sentimiento, como ciclo vital, viene a constituir un generador de desencanto que incita a buscar medidas de carácter moral y religioso para reconducir nuestra vida.

Este pliego, editado en Valencia sin año, viene a reflejar una continuación de la visión desencantada propia del barroco y de una vida que busca resurgir con la ayuda de una moral religiosa. Este tipo de pliegos contienen una serie de avisos, pretendidamente didácticos, pero impregnados con un fuerte tufo de misoginia respecto a lo considerado como propio de la conducta de las mujeres y que los hombres deberían adoptar como actitud preventiva para tenerlo en cuenta. Esta divulgación escrita en pliegos sueltos impresos suele contener normas, disposiciones o sentencias que enjuician determinados comportamientos.





©Antonio Lorenzo

viernes, 11 de abril de 2025

Tradiciones populares sobre la Virgen de los Siete Dolores

 

La advocación popular acerca de los Siete Dolores de la Virgen María, tanto en su iconografía como en textos alusivos, alcanzó notable popularidad y difusión a partir del siglo XVI al ser impulsada su figura como madre a través de las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos desde el siglo XIII. Su difusión en pinturas, grabados, esculturas, códices, estampas, libros miniados, etc. se extendió rápidamente al humanizar su figura en escenas de carácter maternal y doloroso por la muerte de su hijo. 

Aunque por lo general resulte desconocido, los Siete Dolores se basan uno a uno en las siguientes referencias bíblicas:
  

También es importante señalar la influencia de los evangelios apócrifos, poco tenidos en cuenta, para resaltar la vida de la madre de Cristo, puesto que en los considerados canónicos u oficiales apenas aparecen testimonios sobre la vida de la Virgen. Pero es durante los siglos XIV y XV cuando un nuevo sentimiento religioso dio lugar a una iconografía sentimental, cargada de expresividad emocional, acerca del dolor y la soledad de la Virgen ante la muerte de su hijo.

Respecto a la literatura popular impresa, en el año 1848 se editaron por distintos talleres de Barcelona estas coplas ilustradas con imágenes de pasajes bíblicos en referencia a los Siete Dolores de la Virgen, así como en pliegos sueltos.




No faltan tampoco los ejercicios de piedad reverenciales impartidos por congregaciones, como la ofrecida anualmente en la ciudad de Lérida.



La alusión iconográfica a la Virgen de los Dolores también abunda en estampas religiosas, pero en esta que reproduzco adquiere un mayor interés, no solo por el pañuelo que lleva en las manos, sino también por los objetos que aparecen a sus pies como signos de la Pasión: La corona de espinas, los clavos de la cruz, el martillo, la escalera, la bolsa con treinta monedas, el guante, la lanza y los dados.


También son frecuentes los gozos dedicados a la Virgen de los Dolores, como en este del año 1855 con las licencias necesarias y acompañados con un acto de contrición, oraciones y curiosas salutaciones a las llagas de las manos derecha e izquierda, así como de los pies izquierdo y derecho, junto a la del costado santísimo.


Composiciones estróficas sobre cada uno de los Siete Dolores también aparecieron en este pliego suelto, proveniente del taller de Pablo Roca en Manresa, especialista sobre todo en estampas religiosas desde aproximadamente 1824 hasta mediados del siglo XX por sus herederos, con referencia en su cabecera a las "innumerables indulgencias concedidas por diferentes Sumos Pontífices", sin especificar ninguno.





La concesión de indulgencias a todo aquel que contribuya con limosnas se refleja también esta hoja suelta con oraciones al levantarse en la mañana y en el mediodía dedicadas a la Virgen de los Dolores venerada en un hospital cordobés.


Las imágenes de la Virgen de los Dolores suelen estar acompañadas de elementos simbólicos que merecerían de una mayor atención.


Las representaciones teatrales sobre los Siete Dolores de la Virgen también se conocían finales del siglo XIX, como sucede con el drama religioso de José Julián Cavero, original de 1869, cuya puesta en escena se produjo años después en diversas ciudades.
  

Dicho drama religioso se representó en el Teatro Muevo Minas de Riotinto (Huelva) en el año 1911 por la Gran Compañía Cómico Dramática de José Vico, donde el apellido del autor del drama, Julián Cavero, aparece con "b" por error en el cartel.


©Antonio Lorenzo