Mostrando entradas con la etiqueta Burlas-chanzas-disparates. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Burlas-chanzas-disparates. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de diciembre de 2025

Merienda en Carabanchel de Abaxo previa a la trifulca

 

Con el término de Carabanchel de Abaxo, descrito en el pliego como el lugar donde se desarrollan los acontecimientos narrados, se hace referencia al antiguo municipio de Madrid, cercano en distancia a la capital y donde a lo largo de los años obtuvo una notable preeminencia por servir de asentamiento veraniego de la aristocracia en palacios y fincas de recreo, adquiriendo gran importancia referencial a finales del siglo XIX. De igual forma sucedió con su colindante, Carabanchel de Arriba (Carabanchel Alto), próximos ambos a la capital hasta su anexión conjunta a un Madrid expansivo en el año 1948. Desde un punto de vista actual, dicha anexión ha despertado ciertas dudas e incomprensiones por no haberse tenido en cuenta su importante patrimonio identitario, aunque son cuestiones que ya resultan irreversibles, tal y como sucede con otros términos municipales que fueron adheridos igualmente a la capital un poco tiempo más tarde.

En el pliego se describen estos sucesos en tiempos del reinado de Fernando VI, hijo de Felipe V y de su primera esposa María Luisa Gabriela de Saboya, quien ejerció su reinado entre 1746 y 1759.  En el pliego se relata que los protagonistas (un cojo, un calvo, un estudiante, un ciego, un boticario, un gibado y un barbero) dispusieron celebrar una merienda el día de San Pedro en el término de Carabanchel de Abaxo. Para lo cual, depositando cada uno la misma cantidad de dinero para la prevista merienda, quedaron para reunirse en la Puerta de Toledo y dirigirse al término de Carabanchel de Abaxo tocando instrumentos, cantando y bailando y donde acamparon un poco antes de la población. Tras la merienda, y una vez bien comidos y bebidos, se enzarzaron a golpes unos con otros en una camorra... "y lo demás que verá el curioso lector", como se apunta en la cabecera del pliego a modo de frase recurrente para incitar al público a su compra. Sobre estos incidentes no faltan alusiones satíricas y burlescas teniendo en cuenta las características propias de cada protagonista merendero. En medio de estas trifulcas los vecinos de las cercanas casas de campo acudieron como medianeros para tratar de poner orden entre ellos consiguiendo al fin que se sosegasen y que cada uno de ellos volviera a su barrio en la corte retornando juntos de nuevo cantando y bailando tal y como llegaron.

En el pliego, aunque no figura el año de edición y por lo poco que sabemos, la imprenta y librería de Luis Siges y Sotos desarrolló su actividad entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, donde, aparte de impresor de libros, también lo fue de pliegos de cordel como el reproducido. Dicha librería, continuadora de la labor desarrollada entre 1764 y 1792 por el anterior impresor Andrés de Sotos, estuvo situada en la calle madrileña de Bordadores frente a la Iglesia de San Ginés, tal y como se detalla en el colofón del pliego.

La calle de Bordadores, de las que se dan noticias en el referencial libro Las calles de Madrid, de Pedro de Répide (1882-1948) (Editorial Afrodisio Aguado, S.A., Cuarta edición, 1881) por quien fuera una figura destacada como novelista y cronista de Madrid. Dicha calle fue una antigua sede del gremio de bordadores de telas y fundadores de un montepío que tomaron por titular a Nuestra Señora de la Elevación en la parroquia de San Ginés y a la que llevaron luego a la de San Ildefonso. Dada la importancia de dicho gremio contribuyó a que la propia Santa Teresa de Jesús encargase en sus talleres el que le bordasen el traje de un San José para una de sus numerosas fundaciones. 

En la actualidad, es una de las calles más conocidas de Madrid situada entre la calle Arenal y la calle Mayor, de donde hay otra referencia asociada a la película de Edgar Neville de los años 40 donde de una forma ficticia se sitúa en dicha calle la trama del film El crimen de la calle de Bordadores (1946). 


En el callejón lateral de la iglesia se encuentra el llamado pasadizo de San Ginés donde se encuentra la conocida y célebre Chocolatería San Ginés, que constituye una visita referencial para los turistas y viandantes que circulen por tan conocidas vías públicas con la finalidad de disfrutar de sus churros y chocolates.





©Antonio Lorenzo

jueves, 26 de junio de 2025

Coplas graciosas de la viuda y el viudo

 

En los dos pliegos reproducidos, tanto una viuda como un viudo celebran y se alegran por el fallecimiento de su cónyuge.

En el caso de la viuda, tras la muerte de su marido, se fue a cenar con su nuevo esposo y aprovechó el dinero recibido para auto regalarse una nueva indumentaria contraria al convencional luto.

El viudo, por su parte, celebra el fallecimiento de su mujer junto a dos músicos que pasaban por su puerta y tras un lindo baile acudieron juntos a una taberna. Tampoco quiso pagar las misas que se dijeron por ella y se mostró deseoso de que Dios la mantuviera con penas en el infierno.

En este primer pliego no aparece el taller de donde procede ni el año. En el segundo, impreso en Barcelona por los Herederos de Juan Jolis, tras las coplas graciosas se añade la composición Las virtudes de la noche, que conecta temáticamente con los debates o controversias propias de otros pliegos sueltos y a los que he dedicado cierta atención en entradas anteriores.



🔅🔅🔅🔅🔅





©Antonio Lorenzo

miércoles, 5 de febrero de 2025

Casamiento de Juan Pindago con Antonia la pajarera

 

Continuando con los casamientos estrafalarios que aparecen en diversos pliegos sueltos, añado otros dos ejemplos que recogen la misma historia, aunque con diferencias textuales entre ambos y seguidos en cada uno de ellos con otras composiciones diferentes. En el primer pliego se anticipa como Hecho por la tía Pelambra, mujer del señor Capa-rota; maestro de apurar cuartillos, y en el segundo se habla del casamiento de Juan Pindago con Antonia Bufa la Ampolla, lo que adelanta el tono satírico de la composición.

Ambos pliegos enmarcan su historia en el reino de Murcia, donde el tal Pindado insta a su madre a que le encuentre una joven y buena moza para casarse, algo propio en el inicio de este tipo de pliegos de casamientos grotescos de los que ya hemos dado cuenta en otras entradas. La madre reprocha a su hijo el que quiera contraer matrimonio por carecer de dientes, pero dialogando con su madre le comenta que se quiere casar porque "se le ha recalentado el puchero y no lo puede aguantar". La madre, en confabulación con la parienta, conciertan la boda con una tal Antonia, que resultó ser tuerta, patituerta, manca y tartamuda y con más de ciento cuatro años. Las características físicas del novio tampoco dejan mucho que desear, ya que con más de ciento veinte años era tuerto, sordo, tullido y baldado y teniendo la potra (barriga) como un tambor, con lo que se remata el chiste sin ser patarata.

Tras el excéntrico casamiento del primer pliego se incluyen al final cinco trovos con sus correspondientes glosas. El "Trovo" es el nombre asignado a una variada composición estrófica que tiene que ser desarrollada, explicada o ampliada mediante la llamada "Glosa", que a su vez admite diferentes tipos de estrofas, como cuartetas (consonantadas o asonantadas), quintillas, espinelas o décimas. Las glosas desarrollan o [des]glosan la estrofa matriz según el patrón estrófico establecido previamente. En el caso del primer pliego cada trovo en forma de cuarteta se desmenuza mediante cuatro quintillas donde su último verso corresponde a cada uno del trovo en cuestión. En este caso, los cuatro trovos de los que consta el pliego con sus correspondientes glosas vienen a constituir ejemplos palmarios de misoginia contra las mujeres.

En el frondoso mundo de los pliegos de cordel los vocablos "Trobos" o "Trovos", ya aparezcan con «b» o con «v», suelen presentarse con diferentes formas estróficas para distinguirse de los más conocidos romances o relaciones tan abundantes en los pliegos sueltos, pero que merecerían por sí mismos una mayor atención como fuentes documentales al no formar parte de las antologías que recogen solamente composiciones satíricas o jocosas de los poetas considerados cultos en el siglo XIX.

El trovo, aparte de sus diversas formas estróficas y variedades territoriales, es también una composición para ser cantada y glosada como arte de improvisación para trovar o repentizar poesía, a lo que se une la controversia entre los contendientes en verso que lo practican y que se enfrentan entre ellos haciendo gala de su ingenio elaborador de versos. Por citar solo algunas muestras es notorio citar el bertsolarismo vasco, el glosat en Cataluña e Islas Baleares, el trovo murciano y el trovo alpujarreño, así como el punto cubano en décimas propio de las Islas Canarias.





En este segundo pliego Antonia la pajarera se convierte en una tal Antonia bufa la ampolla, que viene a sugerir que sopla una botella que se la bufa o que hace lo que le place con sentido cómico.

A continuación de la boda aparecen en este caso otras composiciones de claro sentido antifeminista, como Los Olgazanes (sic) sobre el aprovechamiento de vivir callado y a costa de la mujer; Las Criadas, de las que hay que tener prevención a medida que pasa el tiempo; La Canción de la negrita, exaltando su atractivo, y por último un Trovo donde se glosa y se sostiene las ventajas de callarse.





©Antonio Lorenzo

miércoles, 29 de enero de 2025

Casamiento de Juan Pindajo con María Curiana


En el estrafalario casamiento entre Juan Pindajo y María Curiana, casados en Porcuna (Jaén), se nos detallan las características físicas, tanto de la esposa como del marido, con clara intención satírica propia de otros tantos pliegos de cordel que tratan sobre casamientos estrambóticos. La intención burlesca de este tipo de pliegos sueltos iba unida a la venta de los mismos por una pequeña cantidad, ya fuera por "dos cuartos por cada papelito" o por "cinco céntimos", como figura en alguna otra cabecera que trata el mismo tema. La profusión de aspectos y detalles incluidos en la descripción de la boda de estos personajes dificulta el tratar de ofrecer un resumen de los mismos por todo lo que sucedió en la fiesta, en la cena, en la noche de la boda, en la enumeración de la dote o sobre lo que que la mujer expulsó en el parto donde abundan imágenes esperpénticas y distorsionadas de lo acontecido. Sobrevolando por los detalles de este pliego estos parecen enmarcarse en tierras andaluzas por las citas a poblaciones y por la presencia de localismos y expresiones populares.

Al margen de su intencionalidad burlesca, no resulta fácil distinguir en este tipo de pliegos entre el sarcasmo, la ironía, la sátira o la parodia. Pero lo que subyace de forma subrepticia en el conjunto de pliegos de casamientos excéntricos es una visión diluida y dependiente de la mujer respecto al género masculino acentuando más sus características risibles respecto a lo asociados al hombre. Ello es algo de lo que se aprecia en el conjunto de los casamientos jocosos que aparecen en otros pliegos sueltos y que tuvieron una gran acogida popular si tenemos en cuenta la reimpresión de los mismos a lo largo del tiempo y por distintos talleres.

La amplia temática desarrollada en los pliegos de cordel abre numerosos caminos para estudiar su recorrido histórico y cultural. En el conjunto de ellos el papel de la mujer no siempre va asociado a su papel secundario en la sociedad respecto a lo masculino. También existe un notable conjunto de pliegos donde la mujer adopta un papel protagonista, emancipador y autosuficiente respecto a lo considerado como propio del género masculino.

En este tipo de pliegos de casamientos inverosímiles se trasluce en su conjunto una visión negativa de la mujer, aunque se encuentre más o menos disimulada por el tono burlón donde se inscribe. Lo chabacano en este tipo de pliegos de "casamientos" extravagantes no se limita solo al desarrollo burlesco de la boda en sí, puesto que aparecen expresiones y comparaciones que merecerían en su conjunto un más detenido estudio como aspectos integrantes de una mentalidad propia de la época. En ellos son frecuentes los detalles de clara impertinencia, machismo o desprecio, pero que habría que contextualizarlos con otros modelos de comportamiento que sobrepasan la pretendida mentalidad unitaria de entonces. Estos papeles sueltos, destinados a ser leídos individualmente, en público o en tertulias para causar hilaridad constituyen también una forma de acercamiento al imaginario colectivo popular integrado en estas composiciones.

Tras la reproducción de este singular pliego, sin año y sin lugar de impresión, añado otra cabecera e ilustraciones procedentes de otros talleres.




 
Cabecera del pliego editado en Madrid por José María Marés en 1852

Ilustración de un pliego del mismo tema sin taller de impresión y sin año

Ilustración del pliego editado en Sevilla por la viuda de Caro, sin año.

Ilustración del pliego editado en Córdoba por Rafael García Rodríguez, sin año

©Antonio Lorenzo

jueves, 23 de enero de 2025

Romance burlesco de Teresa la mocosa


En esta relación se nos cuenta en tono jocoso y burlesco la artimaña que urdió una vieja a un mancebo para ofrecerle en matrimonio como doncella a una sobrina suya, aunque resulta que ya había parido catorce chiquillos. El autor, que se autodenomina burlonamente como "capador de grillos y cardador de lana de tortugas", pide al final del pliego disculpas por su impertinencia.

Este es un ejemplo más de un pliego de carácter burlesco donde el papel de la mujer se ve claramente desprestigiado y donde se aconseja el no fiarse de las viejas como alcahuetas para encontrar mozas casaderas.

Según se nos cuenta, tras la espera del mancebo para poder ver tras un tiempo a la ofrecida como mujer y habiendo hecho regalos, tanto a la presunta doncella como a su tía, recibió una enorme sorpresa al verla con la cabeza calva, donde le colgaban de las narices dos mocos como dos velas y con un vientre más grande que una tinaja. Aunque trató de huir para librarse de la jugarreta diseñada por la vieja, acabó encarcelado y viéndose obligado a casarse con la sobrina dentro de la misma cárcel donde se describe cómo iba vestida y las características de su cuerpo. Al poco de tener que aceptar su obligado casamiento resulta que la doncella parió un chiquillo muy parecido sospechosamente al sacristán. La vieja fue presa a su vez por hechicera y expuesta en un auto portando en la cabeza una "corroza" a modo de caperuza o sambenito. Pero como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga", y como consecuencia del casamiento, el mancebo se vio libre desde entonces de tener que ejercer milicias y eximido de toda deuda, ya que nadie osaba el llamar a su puerta para librarse de ver la cara a Teresa la mocosa.

Dicho pliego fue impreso o reimpreso por otros conocidos talleres en distintas las fechas consultadas según aparecen en el colofón de los mismos: como el de Santarén, en Valladolid en 1849; en el de José María Rodríguez en Córdoba, sin fecha; por Bernardo Núñez, del Puerto de Santa María, sin datos; por José María Marés, en Madrid, en 1855; reimpreso en Málaga por la imprenta de Ramón Párraga, sin año, o en el taller de José María Moreno, en Carmona, en 1860.

Tras el pliego reproducido completo y editado en Valencia por la imprenta de Laborda, sin año, doy noticia de otras curiosas cabeceras del mismo.





😀😊😊😊😊😊😊😀

Sin datos del taller impresor y sin fecha

Imprenta de José Mª Moreno en Carmona, 1860

Imprenta de José María Marés en Madrid, 1855
©Antonio Lorenzo

sábado, 28 de diciembre de 2024

Villancicos del tío Pingajo y de la tía Fandanga

 

Este pliego de Villancicos del tío Pingajo y de la tía Fandanga, recoge una serie de coplas deshilvanadas y ambientadas en la época navideña donde se entremezclan motivos y alusiones a estos dos ambiguos personajes y a su estrambótica forma de comportarse.

Si el pliego resulta curioso y divertido por sí mismo, lo es más porque los nombres de sus protagonistas fueron rememorados de nuevo en el título de la obra teatral Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga, escrita en el año 1965 por el que fuera gran dramaturgo José María Rodríguez Méndez. En el título de su obra el autor rescata los nombres ya aparecidos en el pliego suelto, aunque sin citar su procedencia, que ya formaban parte de la memoria colectiva en el último cuarto del siglo XIX.

El conjunto de las obras teatrales escritas por José María Rodríguez Méndez (1925-2009) constituyen un valioso ejemplo del uso de materiales populares en forma de refranes, canciones o pliegos sueltos utilizados para encuadrar diferentes escenas, como sucede en su obra coincidente con el mismo título que el pliego.

La obra está estructurada en siete estampas (relacionadas con las aleluyas distribuidas por los ciegos cantores) y un epílogo. La primera estampa comienza aludiendo a coplas populares madrileñas; "de bellotas y cascajo…" y con un conjunto de niñas que canta a coro:  "En la era patatera/yo le dije al conductor:/que toma la Nita y Nita, /que toma la Nita y no. /Ay sí; ay no".


Mediante un rico y popular lenguaje con toques saineteros, que recuerdan a Ramón de la Cruz, las escenas se enmarcan en la pérdida del imperio colonial español en los años de desgracia en torno a 1898. Al igual que en el pliego se nos presenta una galería de tipos marginados viviendo en arrabales y donde las mujeres eran víctimas sometidas al hombre.

Esta obra de Rodríguez Méndez sufrió la soterrada "Ley del silencio" en plena dictadura de Franco al no ser publicada ni estrenada hasta muchos años más tarde como ejemplo de un teatro popular y marginado. 

Con colorido lenguaje y peculiar estilo esperpéntico la obra acabó estrenándose por fin en la conmemoración del 40 Aniversario de la creación del Centro Dramático Nacional siendo puesta en escena en el Teatro Bellas Artes de Madrid el 21 de noviembre de 1978, dirigida por José Luis Gómez, en contraposición al teatro comercial y burgués propio de la dictadura y que nunca fue sometido a censura alguna.

El teatro, "como expresión social y cultural" según las propias palabras de Rodríguez Méndez respecto a un teatro popular, desarrolla su obra ambientada en el desastre colonial de 1898, donde el Pingajo, que es un soldado repatriado de Cuba, gana mediante el juego de la Rana a una niña de trece años llamada Fandanga e hija del Petate y de Carmela, con el fin de celebrar una futura y sorprendente boda de una forma grotesca y esperpéntica.

Dicha obra, figuraba incluida en el volumen que dedicó a su teatro la colección "El Mirlo Blanco", de la editorial Taurus, aunque una vez impreso el volumen dicha obra fue separada del conjunto por decisión de la censura propia de la época franquista, hasta que, tras una cierta "apertura" fue autorizada su publicación el año 1974.

La obra teatral está ambientada en los arrabales madrileños, al igual que sucede en el pliego, aunque este último no guarda relación con los sucesos de la obra teatral, puesto que en el pliego La Fandanga es una robusta mujer de ojos azules llegada desde Asturias a Madrid donde se encuentra con El Pingajo. El resto de las coplas, donde La Fandanga engaña al Pingajo con un aguador asturiano, están impregnadas de dobles sentidos que las hacen divertidas y bien arraigadas en el imaginario popular.

Este es otro ejemplo de la relación de la literatura popular impresa con el teatro.






Nota: Parte del texto del pliego puede escucharse interpretado por Joaquín Díaz, con arreglos de Michel Lacomba, incluido en el disco Música en la calle del año 2003.


https://www.youtube.com/watch?v=TYg4aMr48qU

©Antonio Lorenzo

lunes, 16 de diciembre de 2024

Los vómitos de Pilatos para los aficionados a tragar mucho

 

Esta nueva relación burlesca, atribuida a un tal Manuel el de Santiago, desarrolla de una forma burlona las excentricidades asociadas a los vómitos de Pilatos. Las estrategias comerciales del pliego para ser difundido y vendido también son destacables, pues el comprar el pliego y llevarlo con uno vendría a ser una especie de talismán para asegurarnos de esta forma que "llevando el papel consigo Pilatos nos asegura que toda nuestra basura no pasará del ombligo".

En el primero de los dos pliegos reproducidos con la misma temática, aparte de los vómitos de Pilatos, se incluye El viático de los borrachos contestando con un "sí creo" a las preguntas formuladas y acabando con un consolador acto de contrición antes de su despedida.

Al final se incluye también una especie de recetario sobre el Modo de aplicar las indulgencias donde a todo aquel acompañante del delicado vino acabarán obteniendo unos buenos resultados.






🍷🍷😜😜😜😜🍷🍷





©Antonio Lorenzo