miércoles, 6 de enero de 2016

La Adoración de los Reyes Magos

Henry Siddons Mowbray - La Adoración de los Magos (1915)
Las noticias 'canónicas u oficiales' que tenemos sobre los Reyes Magos se encuentran en el capítulo 2 (versículos 1-12) del Evangelio de Mateo, donde se refiere a estos magos. Según el evangelista, al poco tiempo de haber nacido Jesús, unos magos viajaron de Oriente a Belén, guiados por una estrella luminosa y preguntando dónde había nacido el rey de los judíos para adorarlo y ofrecerle sus presentes.

Si atendemos al Evangelio de Mateo, no se nos dice que estos magos fuesen reyes, ni que fueran tres , ni que uno fuese negro, ni cuáles eran sus nombres.

Lo fugaz del relato propició que, a lo largo de los siglos, el episodio se fuera adornando con nuevos detalles. Así, los magos se transformaron en reyes, el número de personajes que adoraron al Niño fue oscilando entre dos y doce, hasta terminar siendo tres. La idea de que eran tres proviene de los tres regalos que trajeron. La tradición de que venían en camellos o dromedarios está vinculada a dos profecías del Antiguo Testamento.

En el Salmo 72, 10-11 se lee:

“Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas traigan tributo. Que los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan dones. Que todos los reyes se postren ante él y todas las naciones le sirvan”.

El capítulo 60 del profeta Isaías, a su vez, destaca el doble significado de la visita de los Reyes Magos: que la luz de Cristo ha venido al mundo y que es para todas las personas, no sólo para los judíos.

Desde tiempos medievales el cristianismo occidental desarrolló una elaborada tradición alrededor de estas figuras orientales —fijando su número en tres e identificándolos con tres reyes: llamados Melchor, Gaspar y Baltasar—, una tradición que incluía el redescubrimiento de sus cuerpos en la iglesia de san Eustorgio en Milán (1158), donde habían sido trasladados desde Constantinopla en el siglo IV, y su retraslado y depósito en la catedral de Colonia por Federico Barbarroja (1164).

La abundante iconografía de la Epifanía está condicionada por el simbolismo que se dio a los tres reyes a partir del siglo XIII, donde la influencia de los Evangelios apócrifos se halla muy presente. Las distintas interpretaciones asocian las tres edades del hombre (juventud, madurez y vejez) y las tres partes del mundo conocido en esa época (Europa, Asia y África) a cada uno de los Reyes Magos.

El último libro de la trilogía escrita por el nada sospechoso Joseph Ratzinger (actual Papa emérito Benedicto XVI) sobre Jesús de Nazaret «La infancia de Jesús», hace referencia a aspectos poco conocidos o arbitrariamente ocultados. En uno de los pasajes de su libro recuerda que en el Portal de Belén no había ni buey ni mula, ya que no aparecen en el Evangelio. En otro pasaje conjetura que los Reyes Magos no llegarían necesariamente de Oriente, tal y como se ha creído tradicionalmente, sino que lo extiende hasta Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla. Entresaco de su libro estos párrafos:


Al margen de toda interpretación, más o menos plausible, sobre su origen, sus nombres o sobre el color de su piel, lo importante es que los magos han favorecido la inspiración de relatos literarios y creaciones artísticas a lo largo de nuestra historia cultural. En nuestro viaje a través de los pliegos de cordel, reproduzco unas coplas editadas en Córdoba por la imprenta de Fausto García Tena, s.a., (impresor activo entre 1846 y 1870).




Iconografía escogida


Libro de Horas de Henry VIII
Libro de Horas de Carlos VIII, Rey de Francia


















Evangeliario de Carlos, Duque de Angulema
Miniatura del Libro de Horas Floridas

















Simon Marmion y taller, c. 1485-1490. Adoración de los Reyes
Libro de Horas que los hermanos Limbourg iluminaron para el duque de Berry

Bartolo di Fredi - Adorazione dei Magi

Paolo Veronese - Adoración de los Magos














Mosaico de San Apolinar Nuovo (Rávena, Italia)
[No me resisto a trasladar las inconsistentes explicaciones que, sobre la imagen anterior, ofrecen algunos comentaristas catalanes. Dicha imagen, siempre según sus investigaciones, es un claro ejemplo de que los reyes representados eran catalanes. Así creen deducirlo por las 'barretinas rojas catalanas' que llevan en lugar de las coronas. No sólo eso, sino que también identifican las palmeras del fondo como oriundas catalanas, llamadas 'margallos', y sostienen que son endémicas de Catalunya y Sicilia; de igual forma, las florecillas y el césped del suelo guardan relación con los paisajes de Montserrat, pintados por el mismísimo Leonardo. A su vez, el oro, incienso y mirra que llevan en grandes recipientes resultan muy semejantes al tradicional estilo de la cerámica catalana. Y, aún más: apoyándose en el libro de Benedicto XVI, creen identificar claramente Tartessos con la ciudad tarraconense de Tortosa, de donde, según sus deducciones, procederían los reyes].


Andrea Mantegna - Adoración de los Magos (1460)

 Brueghel, el viejo (1564)
F. de Zurbarán - c. 1638-1639










Pieter Coecke van Aelst - ca. 1525-1535 (Museo del Prado)


Fra Angelico - Adoración de los Magos, 1423-24

Para saber más:

Cardini, Franco: «Los Reyes Magos. Historia y leyenda» (orig. 2000), Barcelona, ediciones Península, 2001.

Antonio Lorenzo

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