lunes, 15 de abril de 2013

Dime cómo te llamas y te diré cómo eres



Continuando con el apartado de las sátiras sobre las mujeres y el matrimonio, traemos en esta entrada una de las composiciones que más han circulado en pliegos de cordel hasta fechas recientes, como veremos. Al tratarse de un solo pliego en diferentes versiones lo he titulado «Dime cómo te llamas y te diré cómo eres».
En la Biblioteca Nacional (Sig. R-11.387) se conserva el único ejemplar de un pliego en 4ª que contiene una «Descripción astrológica de las inclinaciones y condiciones de todas las mujeres», impreso en Barcelona en 1606 y atribuida a un desconocido Licenciado Lucas Lucano, catedrático de Matemáticas en la ciudad de Oñate, en Guipúzcoa, que dice sacarla de varios discursos de poetas célebres.
Dada la enorme rareza de este único pliego, antecedente sin duda del tantas veces reimpreso y conocido, paso a reproducirlo.




Lope de Vega, como urdidor, fabulador, creador y adaptador torrencial de historias y tradiciones no fue ajeno, a su pesar, de que las obras sacadas de su ingenio se trasladaran en forma impresa a estas hojas volantes y efímeras que comentamos en este blog. Pero uno de los problemas que suscita su ingente producción es la atribución fidedigna a su pluma de composiciones que han ido rodando de plaza en plaza sin que se cite la autoría de las mismas, pues el concepto de propiedad intelectual no regía en el Siglo de Oro tal y como lo entendemos ahora.
Los problemas de la indubitable atribución de comedias y de composiciones a Lope resulta complicado, pues ya en la propia vida del escritor este mantuvo pleitos con impresores y editores. Muchas de las «Partes» que recopilan las comedias de Lope salieron de las imprentas sin su consentimiento. Lope tomó las riendas de la edición de sus obras a partir de la «Parte IX» (1617). Eso quiere decir que de la datación exacta al dramaturgo de muchas de comedias o poesías que circulaban no se tiene la certeza absoluta de su autoría, siendo muchas de ellas atribuidas a Lope por la fama y el prestigio que daba su nombre.
Precisamente es en la «Parte III» donde aparece la loa que supuestamente inspira el pliego que vamos a comentar sobre los nombres de las mujeres. Pero esta Parte recoge no solo obras de Lope sino que, aprovechando su tirón comercial, también la integran obras de otros autores. De hecho el título es: «Tercera Parte de las comedias de Lope de Vega, y otros autores, con sus loas y entremeses, las cuales comedias van en la segunda hoja». Publico la portada de la edición madrileña de 1613, aunque según estudiosos se trata de una falsificación hecha en Sevilla y reeditada luego en Barcelona en 1614.
Obviamente no voy a entrar en estos pormenores, pero lo que considero de gran interés para lo que nos ocupa es el trabajo de Joaquín de Entrambasaguas en su artículo «Acerca de la atribución de una ‘Loa’ a Lope de Vega» (recogido en «Estudios sobre Lope de Vega, III, Madrid, CSIC, 1958») donde apuesta por la autoría de Lope de la célebre «Loa famosa de las cualidades de las mujeres», que cree anterior e inspirador del pliego reproducido de la «Descripción astrológica…». Entrambasaguas sugiere que la Loa de Lope es anterior, aunque desaparecida, a la descripción astrológica impresa en 1606 que hemos reproducido y que fue fuente de la misma y a su vez fuente de las sucesivas reimpresiones del romance.
No es de extrañar estas discrepancias entre el editor y el que obtuvo la licencia, puesto que pueden no coincidir, así como la cesión de licencias entre distintos libreros-editores.
En caso de ser cierta esta hipótesis, se trataría de uno de los escasos antecedentes de la adaptación de obras de autores famosos del Siglo de Oro al selvático mundo de los pliegos de cordel. En una anterior entrada ya dimos cuenta de un caso parecido de una jácara de Quevedo recogida en el pliego de «El cabildo de los gatos».
Reproduzco la loa de Lope que se recoge en la Parte III de sus comedias, según la edición falsificada de Madrid en 1613.




A continuación publico diferentes reimpresiones del famoso pliego de los «Nombres, costumbres y propiedades de las señoras mujeres». El primero carece de lugar y de fecha de impresión.




Esta segunda muestra da idea de la popularidad del pliego, pues se edita en Madrid en la Imprenta de Marés, se reimprime en Burgos en 1862 y en Lérida en la Imprenta de Corominas.




Adjunto una curiosa reimpresión del mismo pliego por la Imprenta Universal, en Madrid, pero con el nuevo título de «Las 299 novias por 10 céntimos», que se supone que es el precio de adquisición del pliego.





Adjunto también un pliego moderno que compré en la calle Toledo de Madrid en la década de 1980 donde incluye -para compensar- las faltas de los hombres.


No quiero terminar esta entrada sin comentar algo de la difusión de este romance fuera de la península, de lo que anoto apenas unas citas. En el «Cancionero popular de Jujuy» (1934), recogido y anotado por Juan Alfonso Carrizo en esa provincia argentina, aparecen estas coplas:


[…]
Las Anas son melindrosas,
la Micailas feas y vanas,
introducidas las Juanas
presumidas son las Rosas
las Franciscas son chismosas
las Manuelas dan que hacer,
las Panchas quieren tener,
las Carmelas son molestas,
las Teresas mal contentas
a ninguna he de querer.

También en el «Cancionero Popular de la ‘Revista de Derecho’» (1905) de Estanislao S. Zeballos, se recoge esta glosa en décimas sobre el mismo tema:

A mujer no he de querer
Todas me causan enfado:
Nunca me he de ver casado,
Siempre soltero he de ser.

A mujer no he de querer
todas me causan enfado:
nunca me he de ver casado,
siempre soltero he de ser.

Las Anas son melindrosas,
las Micaelas feas y vanas,
introducidas las Juanas
y presumidas las Rosas;
las Cuchas son muy chismosas,
las Manuelas dan que hacer
las Panchas quieren tener,
las Josefas son molestas,
y siendo así todas éstas,
a mujer no he de querer.

Las Petronilas son frías,
las Teresas flatulentas,
las Bernardas fraudulentas,
y muy lisas las Lucías
pedigüeñas las Marías
las Luchas no me han cuadrado,
en las Nieves he observado
ser beatas muy paseadoras;
todas me causan enfado.

Antonio Lorenzo


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