domingo, 25 de septiembre de 2016

Imágenes para leer: los cuadros de castas y mestizajes de la Nueva España (I)


En los primeros años del siglo XVIII, con la reciente dinastía borbónica instalada en el trono español, surgió un movimiento pictórico que trataba de representar a la población, mediante una clasificación racial, de los dos principales virreinatos: el de México y el de Perú. Los llamados 'cuadros de castas' crecieron en popularidad a lo largo del siglo XVIII y decrecieron a raíz de la progresiva independencia de las colonias españolas en América a mediados del siglo XIX y al general rechazo de la estructura social que rigió hasta entonces. 

La sociedad colonial hispanoamericana se estructuró según el origen racial de las personas; los españoles peninsulares y los nacidos en América (llamados después criollos) ocupaban la cúspide de la pirámide social; luego seguían los caciques indígenas (que gozaban de los privilegios de los hijodalgos); después los mestizos; los indios; los mulatos, pardos y negros libres; los zambos, y, finalmente, los esclavos (fueran estos negros o mulatos), quienes ocupaban el estrato más inferior de la pirámide.

Para designar las diferentes mezclas raciales que integraron las sociedades hispanoamericanas y las posiciones que cada una ocupaba, se usó el término 'castas'. Esto hizo surgir una serie de nombres para designar las diversas mezclas raciales dando lugar a estas manifestaciones pictóricas conocidas como 'pintura de castas', que es el motivo de la serie de entradas que dedicaré a ellas englobadas en lo que he etiquetado como 'imágenes para leer', en similar correspondencia con las aleluyas, gozos o ilustraciones impresas como formas de apropiación visual en el imaginario colectivo.

El sistema de estratificación colonial clasificaba a las habitantes en tres razas: blanca o española, indígena y negra. La sangre de las personas de cada grupo era «limpia», pero si un hombre y una mujer de diferentes «razas» engendraban un hijo, la sangre de este se vería «manchada», hecho que lo haría pertenecer a una casta de sangre manchada.

Las llamadas castas formaron parte de la sociedad de la Nueva España tras su colonización por los españoles. Bien es cierto que la nomenclatura del sistema de castas no es homogénea ni existe una única clasificación debido al permanente entrecruzamiento y a la masiva mezcla de la sociedad virreinal, lo que facilitó la movilidad social y el cambio en su valoración a lo largo del tiempo.

En esta primera aproximación me voy a detener en las series o conjunto de imágenes agrupadas. En las siguientes entradas reproduciré escenas o cuadros individualizados.

 Los cuadros de castas se presentaron con mayor frecuencia en series de dieciséis lienzos individuales agrupados a modo de mural en dieciséis compartimentos. Cada serie suele representar por lo general a un hombre, mujer y niño, dispuestos de acuerdo con un jerarquías de raza y condición. Los negros y mulatos suelen representarse como cocheros, los indios como vendedores de comida, y los mestizos como sastres o zapateros. Las mulatas y mestizas, como cocineras o costureras.


Los prejuicios y las discriminaciones raciales que se aprecia en estas pinturas, mantuvieron su vigencia en las sociedades jerarquizadas de hispanoamérica. Afortunadamente, ya contamos con abundantes estudios historiográficos sobre el sistema de castas colonial o indiano que nos permiten valorar más objetivamente estas manifestaciones.


Gran parte de las series de castas existentes provienen de México y de artistas anónimos, si bien algunos han sido identificados como pintores destacados en México del siglo XVIII, como: Miguel Cabrera, Juan Rodríguez Juárez, José de Ibarra, José Joaquín Magón o Francisco Vallejo.

El interés de estos cuadros es múltiple, pues aparte del intento de representación de las distintas castas, aparecen en ellos elementos de indumentaria y de cultura material, frutas, paisajes, mobiliario, fauna y flora o útiles de cocina, aspectos, en suma, que añaden un mayor interés a estas pinturas.


Entre la variedad de clasificaciones, donde no todas coinciden ni en el nombre ni en la combinación, señalo una de las más representativas, con nombres tan curiosos como 'Tente en el aire', 'Loba', 'Torna atrás' 'Abarazado', 'Coyote', etc. que requieren de explicaciones más prolijas que procuraré desarrollar, aunque de forma sucinta, en posteriores entradas.


Una de las clasificaciones más conocidas (entre otras muchas) es la siguiente:

                                            De español y de india: sale mestiza
                                            De español y mestiza: sale castiza
                                            De español y castiza: sale español
                                            De español y negra: sale mulato
                                            De español y mulata: sale morisca
                                            De español y morisca: sale albina
                                            De español y albina: sale torna atrás
                                            De español y torna atrás: sale 'tente en el aire'
                                            De negro e india: sale 'china cambuja'
                                            De chino cambujo e india: sale loba
                                            De lobo e india: sale albarazado
                                            De albarazado y mestiza: sale barcino
                                            De indio y barcina: sale zambuigua
                                            De castizo y mestiza: sale chamizo
                                            De mestizo y de india: sale coyote


Reproduzco la detallada clasificación elaborada por el ilustre Nicolás León (México, 1859-1929), quien fuera director del Museo de Michoacán.



©Antonio Lorenzo


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