martes, 14 de febrero de 2017

Pliegos de cordel y zarzuela: "La peseta enferma"



Nos encontramos en tiempos del primer gobierno de Eugenio Montero Ríos (del 23 de junio de 1905 al 1 de diciembre del mismo año), cuando apenas unos días antes se produjo el estreno de la zarzuela La peseta enferma en el madrileño Teatro Moderno el día 8 de junio de 1905, zarzuela en un acto con libreto de José y Fernando Pontes y música de Ruperto Chapí. Dicha zarzuela hay que enmarcarla en el contexto político de una permanente crisis, y es situación que aclara y contextualiza el argumento de la obra. Recordemos que, en 1905, tan solo hacía tres años que Alfonso XIII fue proclamado rey con apenas dieciseis años. A ello se unió el declive por la pérdida del comercio de ultramar y la reciente pérdida de las colonias, junto a la crisis generalizada de la situación política. Recordemos  que entre 1902 y 1907 se sucedieron trece gobiernos con nueve presidentes.

La actividad cultural, en cambio, no dejó de producir nuevas creaciones: en junio del mismo año, se estrenó en Barcelona "Rosa de otoño", de Jacinto Benavente y en noviembre se estrenó en el Teatro de la Comedia la obra "Amor y ciencia" de B. Pérez Galdós y en el Teatro Apolo "El amor en solfa", de los hermanos Álvarez Quintero, y en diciembre la comedia "Los malhechores del bien", de Jacinto Benavente, en el Teatro Lara.


Si atendemos al reparto nos podemos hacer una idea de la intención satírica de la misma.


Lo que nos viene a contar más o menos la zarzuela es como sigue: ante la enfermedad de la peseta, aquejada de "internacionalitis-aduanístico cambista, con síntomas agudos de depreciación", don 'Sentido Común', que preside el Consejo de Ministros quiere que la peseta escuche a sus parientes de otros países, donde la situación parece ir mejor: la libra, el chelín, el marco, el rublo...

La abuela, que no es otra que la 'Onza pelucona' y siempre fue una moneda respetada, reprocha a su nieta, 'la peseta', el que su marido 'el duro' debería valer cinco veces más, pero que ha resultado ser un fiasco y es conocido por 'el sevillano'. También reprocha a su descendencia: 'el perro gorda', el 'perro chico' y 'el centimito', su falta de valor. 

Pero aparece 'la Pepita de oro', presumiendo de su condición de metal precioso, junto al 'Portugués' y 'La Perdigona', conocidos y famosos timadores, a los que el propio gobierno les ha instalado un despacho y vienen acompañados de los doctores 'Industria', 'Comercio' y 'Agricultura', que vienen a dar la puntilla a la pobre peseta, porque..., "mientras ellos vayan tirando, que revienten los demás".

En su conjunto, la zarzuela no está exenta de crítica, pues los timadores, dirigiéndose al público, relatan que en España se ha abierto hace mucho tiempo una escuela superior del timo, entre ellos: la fianza nunca recuperada, el timo de la obligatoriedad de cierre de los negocios los domingos, el timo de las multas por no respetar los horarios de cierre, el timo de los hijos de la gente bien para no ingresar en las quintas por ser declarados inútiles para el servicio, etc.

Así recogía el "Diario Madrid", al día siguiente de su estreno, la noticia de la representación:


El pliego, que recoge los tangos de los timos, está editado en Madrid por la Imprenta Universal de la calle Cabestreros, 5.





Escenas de la representación




La prensa recogió así el éxito de la pieza:


"En la noche del estreno y en las sucesivas representaciones, el público ha hecho repetir casi todos los números de la partitura, especialmente el de la onza pelucona y el de la libra esterlina y el luis (...) La obra ha sido presentada con la propiedad y buen gusto que acostumbra la empresa".
©Antonio Lorenzo

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada