El antiguo oficio de zapatero se conoce y hunde sus raíces en la antigüedad. Ejemplo de una artesanía tradicional asociada a la fabricación, reparación y modificación del calzado y de artículos de cuero. Aparte de arreglar suelas y tacones, también se les conoce con el apelativo de reparadores o "remendones".
El personaje del zapatero ha dado mucho juego en la literatura popular impresa, y, como ejemplo de ello, reproduzco dos pliegos con gran diferencia en sus años de impresión y con muy distinta intención expositiva y estilo. En el primero de ellos, se cuenta la curiosa vida del viejo zapatero Lamparilla, editado en Carmona (Sevilla) en 1858, tras el que añado un pliego mucho más antiguo procedente de la imprenta tarraconense de Magin Canals. La labor editora de este establecimiento tipográfico se enmarca en la segunda mitad del siglo XVIII en la calle Mayo, siendo mayormente conocido por la edición de documentos oficiales y eclesiásticos.
Aunque la evolución de tan antiguo oficio va decayendo de una forma progresiva y enfrentándose paulatinamente al peligro de su decadencia o desaparición, nos quedan muchas referencias al mismo en expresiones, como la más famosa de "zapatero a tus zapatos", en el sentido de no inmiscuirse en aquello que se desconoce. El curioso origen de esta expresión se identifica con una anécdota recogida por el historiador y político Plinio el Viejo en su Historia Natural. Plinio nos expone la crítica que hizo un zapatero a quien fuera un famoso pintor griego Apeles (Siglo IV a. C.) sobre una sandalia que aparecía en una de las pinturas que solía exponer en la plaza pública con el fin de escuchar las críticas o comentarios sobre sus pinturas. La crítica que le hizo un zapatero sobre el error que apreciaba en una de las sandalias del cuadro expuesto, hizo que el pintor lo corrigiese y modificase con prontitud. Sin embargo, el zapatero siguió opinando desfavorablemente sobre otros aspectos y detalles artísticos, por lo que el pintor le sugirió que se limitase a opinar sobre aquello que conociera o fuera experto, y que no opinara sobre lo que le resultara ajeno ni interviniera en asuntos que no fueran de su competencia. De ahí la expresión tan conocida desde entonces de este famoso dicho proveniente, nada menos, que de la Grecia clásica.
El día 25 de octubre se conmemora el día de los santos patronos del oficio de zapatero: los hermanos Crispín y Crispiano, quienes padecieron la terrible persecución de Diocleciano a finales del siglo III y acabando en su huida martirizados en Francia. La vida de tan laboriosos mártires se ve envuelta en una ambigua mezcla de historicidad y leyenda.
Sobre tan laborioso oficio el imaginario popular también recoge dichos y refranes muy extendidos sobre sus actividades.
* A tus agujas, sastre y zapatero a tus zapatos* ¡Buenas noches, caballeros!... (y eran todos zapateros)* Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero* Cada cual, sabe dónde le aprieta el zapato* Zapatero remendón, suela vieja y almidón* Si zapateros y sastres no fueran embusteros, no serían ni sastres ni zapateros* Al ingrato, con la punta de un zapato* Bueno y barato, no caben en un zapato* Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato* La salud no está en el plato, sino en el zapato* Para estar bien sano, poco plato y mucho zapato
Tras la reproducción de los pliegos adjunto tras ellos algunas referencias del teatro breve del siglo XIX donde la figura del zapatero se engloba como un conocido e ingenioso referente de tipo popular asociado al costumbrismo y a la tradición folklórica y satírica en sainetes y entremeses.
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Algunas referencias teatrales sobre el oficio de zapatero
©Antonio Lorenzo












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