lunes, 9 de enero de 2023

Máximas, proverbios y refranes por "El buen Sancho de España" [Enero]

 

La paremiología, como rama del folklore y de la lingüística, constituye todo un caudal riquísimo de sabiduría popular. Los refranes tienen su origen en la más remota antigüedad alcanzando su desarrollo entre nosotros a finales del siglo XV y comienzos del XVI, a los que Juan de Mal Lara los etiquetó en su obra como Fhilosofía Vulgar (1568), ya que entonces eran de uso frecuente por gentes de toda clase de condiciones sociales, aunque en realidad el término "vulgar" no deja de ser discriminatorio y subjetivo, al igual que ocurre con la diferenciación entre el considerado como romancero tradicional frente al romancero vulgar. Esta rama del folklore es común en toda Europa siendo sus cultivadores entre nosotros figuras tan notables como el Marqués de Santillana, Timoneda, Gonzalo Correas. Rodríguez Marín o José María Sbarbi y Osuna (1834-1910), este último como gran estudioso y considerado como "Padre del refranero" y que precisamente es el recopilador de estos primeros refranes que reproduzco, aunque no figure su nombre en su recopilación de 1862, ya que en ella adoptó el pseudónimo de "El buen Sancho de España".

Las recopilaciones de paremias, como unidades lingüísticas estables, a pesar de ser abundantes y desperdigadas en el tiempo y clasificación, constituyen verdaderos tesoros de los que echamos en falta un mejor conocimiento generalista en la sociedad actual, ya sea por su paulatina desaparición en los diccionarios académicos y por el desvanecimiento de su uso como útiles elementos didácticos en la enseñanza.

La primera obra conocida de autor anónimo fue impresa en Burgos en el año 1509, titulada Refranes famosíssimos y provechosos, glosados, dividido en doce capítulos con un total de 244 refranes glosados. La obra es germen de tantos y fundamentales colecciones de refranes posteriores. Se trata de la primera obra paremiológica con glosa o comentario que se publicó en España y de la que se conserva una única copia custodiada en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid.

Existe desde antiguo una confusión y ambigüedad terminológica entre términos afines, como las frases proverbiales, los refranes, los dichos y las locuciones, cuyas definiciones no suelen ser coincidentes al encontrarse interrelacionadas, algo que trató de deslindar en sus trabajos Julio Casares (1878-1964), iniciador de los estudios fraseológicos en su Introducción a la lexicografía moderna (1950), donde dedica un capítulo sobre los borrosos rasgos distintivos entre los términos de locución, frase proverbial, el refrán y el modismo. Obra referencial de los estudios posteriores donde considera el refrán como "una fórmula expresiva, que encierra determinado contenido ideológico".

Los refranes son construcciones verbales de carácter estable que adquieren diversas interpretaciones dependiendo de su contexto, aunque su uso se aleja cada vez más del lenguaje comunitario, lo que refleja una falta de conciencia paremiológica, tanto en su adquisición como en su uso colectivo, al ser considerados, si se me permite la expresión, como "viejunos".

Los refranes, hijos de su época, son también fuente de información sociológica e histórica al reflejar comportamientos de conducta colectivos y como ejemplos de valoraciones morales y saberes secularizados, aunque muchos de ellos sean sin duda alguna reaccionarios o misóginos desde un punto de vista actual, aunque en su mayoría ya se encuentran afortunadamente en desuso. 

En la actualidad, los estudios y proyectos de investigación fraseológica (fraseología) y paremiológica (paremiología), son considerados como dos disciplinas científicas interrelacionadas y de carácter interdisciplinar, cuyo objeto son las unidades lingüísticas estables de ambos tipos y de lo que contamos actualmente con trabajos cada vez más abundantes y enriquecedores.

El notable decaimiento y disminución del uso de paremias en la sociedad no debe hacernos olvidar que constituyen una enorme fuente de sabiduría popular respecto a la meteorología, la agricultura, la moral o la medicina, entre otras muchas. El interés de esta primera entrada es acentuar y reivindicar su importancia mediante una llamada de atención sobre lo recopilado del mes de enero por José María Sbarbi el año 1862 bajo el pseudónimo de "El buen Sancho de España" bajo las etiquetas meteorognosia, labranza, zootecnia, moral, economía, higiene y administración












©Antonio Lorenzo

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