Este pliego, en el que se exalta la Feria de Córdoba, fue editado primeramente por la imprenta de Santaló Canalejas y Compañía, cuya corta actividad impresora se desarrolló entre los breves años de 1835 y 1838 en la calle de la Feria, núm. 34. Pasados más de 27 años el contenido del pliego volvió a reeditarse en el mucho más conocido taller de José María Moreno en Carmona (Sevilla) en el año 1865, de los que reproduzco ambos.
El origen de tan acreditada feria se remonta muchos siglos atrás en la que se yuxtaponen distintos motivos y acontecimientos. Uno de ellos proviene de las ferias ganaderas que ya estableció el rey Sancho IV de Castilla, llamado el Bravo, en 1284 como fiesta ganadera, hasta que en 1482 los Reyes Católicos fijaron una de esas citas en el mes de mayo. Aparte de todo ello, en otra versión se cuenta que, en el año 1665, unos labradores encontraron en un pozo la imagen de una virgen a la que denominaron como Virgen de la Salud al atribuirle a las aguas del pozo propiedades curativas y milagrosas. El pueblo acudía al pozo con vasos, cántaras y jarras para recoger el agua milagrosa. Tras levantar una ermita con su nombre quedó asociada desde entonces a la denominada Feria de Córdoba en la que se celebra con gran éxito la participativa y conocida fiesta popular.
La evolución de la Feria de Córdoba, desde su antiguo origen de mercado ganadero y el cambio de su ubicación a lo largo de los años a cómo se la conoce actualmente precisa de todo un recorrido que ya fue tratado por Teodomiro Ramírez de Arellano a lo largo de sus tres volúmenes de Paseos por Córdoba publicados entre los años 1873 y 1877.
El emplazamiento de la feria fue cambiando de lugares, siendo el más conocido a partir de 1820 el de los Jardines de la Victoria como punto de encuentro social y de numerosos puestos mercantiles. El recinto ferial con casetas montadas por cofradías, peñas, asociaciones diversas e instituciones públicas fue ganando prestigio y popularidad hasta que en 1994 se decidió trasladarla al Recinto Ferial del Arenal, diseñado para albergar grandes eventos y para facilitar un mayor espacio de emplazamiento y para acoger la presencia de tantos y tantos visitantes.
La Feria de Córdoba, por su estrecha vinculación con Nuestra Señora de la Salud, es una de las más antiguas de Andalucía, e incluso anterior a la más renombrada de Sevilla.
Aunque no se especifica la autoría del texto, las iniciales finales del segundo pliego reproducido L. M. R. pueden referirse, como parte de su obra dispersa, a Luis María Ramírez de las Casas-Deza (1802-1874), historiador cordobés y licenciado también en medicina, algo que apenas ejerció, siendo un relevante historiador de su tierra cordobesa durante el siglo XIX. Su relación con la imprenta editora del pliego parece notoria, ya que también le editaron algunas de sus obras de contenido histórico, por lo que la autoría de los versos del pliego, junto a las iniciales finales que lo acompañan al final, sugieren que puedan pertenecerle.
Los versos del pliego exaltan la presencia de labradores y de gente ciudadana para gozar de diversión y recorrer los puestos del mercado establecido y donde se podía gozar de las comidas, dulces y licores. También se alude al ganado y a todo un surtido de personajes y estereotipos que participan e intervienen en la feria.
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