sábado, 5 de septiembre de 2026

Casamiento de Juan Cerullo con la tía Chupaguindas

 

La sátira chistosa que se anuncia en este pliego es todo un recorrido burlón para ser leído de forma particular o declamado ante un público dispuesto a reírse. La vida del hornero Juan Cerullo, presunto controlador de hornos relacionado con tahonas o industrias, discurre desde su nacimiento en el "callizo del saco", referido a lo más estrecho de un callejón, pasando por la descripción de su madre (encogida, tuerta, coja y retorcida). Se detiene también en el día de su bautizo, donde estuvo acompañado por trescientos "femateros", encargados de tirar golosinas a los chiquillos. Los llamados "femateros" eran los antiguos encargados de recoger estiércol, excrementos de animales y basura para servir como abono para los agricultores, por lo que, en vez de esparcir y obsequiar con castañas a los chiquillos se dedicaron a tirarles moñigos.

A los nueve años se fue a vivir a La Muela (localidad zaragozana) y tras su formación de dos insólitas carreras, comenta que no gastaba alpargatas ni calzón, pero se confeccionó un jaique o vestimenta moruna que se hizo con una hoja de col, lo que sugiere de una forma sarcástica a las hojas de parra, propias de las esculturas clásicas, para cubrirse las partes pudorosas.

Trasladado a Zaragoza, nos describe las penurias en la que se encontraba y hasta acabó casándose con la tía Chupaguindas, que recibió una herencia desastrosa y acabó alumbrando un hijo que padeció todo tipo de enfermedades.

Más aquí el poeta
no puede seguir,
que se ha hecho de noche
y se va a dormir.

Las alegorías léxicas y metáforas burlonas como recursos literarios que aparecen, tanto en este como en otros muchos pliegos, son una forma de incitar al público oidor o lector a divertirse por cuenta de los ciegos itinerantes junto a dobles sentidos para ser reinterpretados.

La sátira, como forma de expresión artística e ingrediente social ha desempeñado gran importancia en el desarrollo de los pliegos sueltos, donde la exageración era reconocida por el público oyente o lector como generadora de sorpresas. Este tipo de pliegos satíricos ha desempeñado, sin duda, todo un papel significativo en la profusión de hojas volantes donde la exageración es un camino burlón para el disfrute del público.

Con el término coloquial de "Chupaguindas" se alude a un personaje que suele mostrar una amabilidad exagerada y empalagosa como recurso para esconder sus malas intenciones. Textualmente se definía como "tanto almíbar en las palabras como ponzoña en el corazón".

El pliego fue editado por la imprenta y librería de Ciriaco Verdejo en Logroño el año 1858. Dicha imprenta fue un destacado establecimiento familiar que operó en Logroño (La Rioja) a mediados del siglo XIX. Según la documentación consultada se encontraba situada en la Calle del Mercado, casa número 8, bajo el nombre de Imprenta Nueva de Ciriaco Verdejo, Tras su fallecimiento, su actividad impresora fue continuada bajo el nombre de Viuda de Verdejo.





©Antonio Lorenzo