domingo, 12 de octubre de 2025

Si a tu ventana llega una paloma...

 

La etiqueta El trovador de las hermosas hace referencia a todo un surtido de coplas y canciones distribuidas de forma seriada en pliegos sueltos, impresos a mediados del siglo XIX en Barcelona, donde se recogen variados tipos de canciones para cantar los enamorados a sus damas.

El número uno de dicha serie, con la etiqueta de La americana cubana, adquiere un reconocido interés al incorporar versos de la celebrada canción La Paloma del gran Iradier. Debido a la enorme difusión de esta composición a lo largo del tiempo, varios países la han considerado como de su pertenencia, como consta en algunas recopilaciones de tangos argentinos o como ejemplo de la típica y referencial habanera cubana.

Como se sabe, La paloma es una habanera que fue escrita y compuesta por el compositor español Sebastián de Iradier y Salaverri (1809-1865), hacia el año 1860 tras su visita a Cuba. De sus numerosos viajes por Europa y América mantuvo una estrecha relación, tanto con compositores, políticos o escritores, como también con personajes de la más alta aristocracia de Madrid, ya que fue profesor de música y maestro de canto de Eugenia de Montijo, que llegaría a ser emperatriz de Francia tras su boda con Napoleón III en 1853.

En las giras que emprendió Iradier por Estados Unidos, México y Cuba, encontró inspiración para componer canciones basadas en ritmos populares criollos.

La enorme popularidad de esta melodía corresponde a sus conocidísimos versos:

Cuando salí de la Habana
¡Válgame Dios!
nadie me ha visto salir
si no fui yo,
y una linda Guachinanga,
sí, allá voy yo,
que se vino tras de mí
¡Que sí señor!

Si a tu ventana llega
una Paloma
trátala con cariño
que es mi persona.
Cuéntale tus amores,
bien de mi vida
corónala de flores
que es cosa mía.
¡Ay! ¡chinita que sí!
¡Ay! ¡que dame tu amor!
¡Ay! que vente conmigo,
chinita, adonde vivo yo!

De esta composición se conocen centenares y centenares de versiones, no solo en países europeos como Francia, Italia, Grecia o Alemania, sino también por su enorme expansión en países latinos, preferentemente en México y en Cuba. Las letras que acompañan a la melodía se han utilizado de diferentes maneras y con significados distintos dependiendo de cada país. Hay que recordar que Cuba era entonces una provincia española donde el intercambio comercial con España era constante a través de embarcaciones y por el trasiego de marineros.

A lo largo de su más que centenaria trayectoria, se conocen adaptaciones guitarrísticas de grandes maestros, como Francisco Tárrega e incluso del gran Paco de Lucía. Obviamente, se conocen también numerosas adaptaciones, tanto vocales como musicales, como la interpretada por el considerado rey del rock and roll, Elvis Presley, en la película Blue Hawái con el título de No More ("No más") de la que grabó diferentes tomas aparecidas en distintos álbumes.

Su melodía, tan cautivadora y nostálgica, se ha mantenido a lo largo del tiempo, como puede comprobarse en la letrilla incluida en este curioso y representativo pliego, fechado en 1861, tan cercano a la creación de la bella melodía del músico alavés. 

Los orígenes polémicos de la habanera la hacen derivar de la contradanza europea, aunque no hay que soslayar su estrecha relación con rasgos criollos y africanos. Ello está asociado al oficio de la marinería a lo largo del siglo XIX mediante el flujo continuo de un comercio tan activo entre las dos orillas y cuyo patrón musical alcanzó gran fortuna en la zarzuela española del siglo XIX.

La letra contiene expresiones coloquiales cubanas como "guachinanga", referida a una persona sencilla, apacible y zalamera o "chinita", en el sentido de apodo cariñoso hacia a una mujer india o mestiza.

El pliego acaba con unos versos del Rataplam, término que se considera una onomatopeya que trata de imitar el sonido de un tambor.

Tras este primer ejemplo de El trovador de las hermosas, la paloma sigue volando.




     
   ©Antonio Lorenzo

jueves, 31 de julio de 2025

Lamentos de quienes fueron arrojados al mar en Galicia como venganza

 

Hay pliegos que ideológicamente se muestran favorables al liberalismo y al progresismo frente a otros que vienen a defender la permanencia de gobiernos moderados o conservadores y expresan proclamas laudatorias para una monarquía absolutista, como sucede en el pliego reproducido, partidario de la moral cristiana y del rey Fernando VII.

El pliego reproducido se imprimió el año 1824 y en él se narra cómo en Galicia fueron arrojados al mar cincuenta y tres prisioneros para que se acabaran ahogando, entre los que se encontraban una serie de seglares, frailes y curas a modo de venganza por mantener sus ideas contrarias a las sostenidas por el "malvado" Quiroga. De aquella debacle apenas se consiguieron salvar cuatro de ellos quienes dieron la noticia de la tragedia.

¿Qué ocurrió en Galicia el año 1824? ¿Quién era el llamado infame Quiroga que obligó a arrojar al mar a estos disidentes y qué motivos se desprenden para dar pie a dicha adversidad?

Si repasamos por encima el contexto histórico para situar estos fabulosos hechos, no existe documentación histórica y fidedigna alguna. Al final del pliego se dice que fue compuesto por un tal Manuel de la Cuesta, humilde y cántabro ciego, quien suplica al auditorio que le perdonen sus yerros.

El año 1823 puede considerarse como la primera guerra civil sucedida en España como consecuencia de la invasión en España a cargo de un ejército francés. En 1823, el ejército francés, conocido por los Cien Mil hijos de San Luis y apoyados por algunas potencias europeas invadieron España para restablecer el régimen absolutista derrocado en 1820 y reponer en el trono a Fernando VII como rey absoluto, por lo que el conocido Trienio Constitucionalista de 1820-1823 no logró su perdurabilidad.

La figura de Quiroga, a quien se achaca en el pliego la malévola idea de arrojar al mar a sus contrarios ideológicos, es una muestra más de las desavenencias y turbulencias políticas en la España de mediados del siglo XIX.

En 1822 Quiroga se dirigió al pueblo gallego con la siguiente proclama:


Antonio Quiroga y Hermida (Betanzos, 1784-Santiago de Compostela, 1841), fue un destacado liberal que apoyó la sublevación del general Riego en Cabezas de San Juan el año 1820. Dicho levantamiento tenía por objetivo la restauración de la Constitución de Cádiz "La Pepa", proclamada en 1812, lo que supuso un levantamiento militar contra el absolutismo de Fernando VII en favor de las ideas liberales y progresistas.

Tras la Guerra de la Independencia (1808-1814), en el mes de marzo de 1814 Fernando VII regresó a España desde su exilio suprimiendo la Constitución de Cádiz mediante decreto y restableciendo la monarquía absoluta hasta el Trienio Liberal (1820-1823) donde a consecuencia del levantamiento de Rafael de Riego se restableció de nuevo la Constitución de 1812 donde el rey se vio obligado a acatar y a jurar la Constitución marcando el inicio del Trienio Liberal.

La conspiración del rey y de sus partidarios para restablecer el absolutismo propició que los llamados Cien Mil Hijos de San Luis invadieran España en 1823 apoyados de los realistas españoles con el fin de proclamar el regreso al absolutismo, lo que al final consiguieron dando inicio a la llamada Década Ominosa (1823-1833).

Es en este contexto donde Quiroga, como capitán general de Galicia (1822-1823) se opuso a la invasión de Galicia por las tropas francesas tratando de poner toda clase de trabas e impedimentos con el fin de sostener el liberalismo. Tanto los realistas como el clero defendieron de forma activista su posición favorable para restablecer el poder absolutista y su adhesión al ejército invasor. Quiroga solicitó ayuda a los gobiernos de Inglaterra y Portugal, adictos a sus posiciones, para tratar de sostener el legítimo régimen constitucionalista. No pudo ser. Tras el fracaso militar de los liberales españoles, en 1823 capituló ante el Ejército francés en La Coruña, tras lo cual emigró a Inglaterra para refugiarse y evitar su detención.

Para un lector de aquellos años y al margen de sus posturas ideológicas, lo expresado en el pliego no les debería resultar ajeno, pues en el año 1824 las circunstancias históricas posicionaban las creencias de la población popular, apoyando o denigrando los conflictos internos que atravesaban. En este caso, el pliego se decanta claramente por posiciones conservadoras construyendo una serie de acontecimientos que, como es notorio, carecen de credibilidad histórica y documental.





©Antonio Lorenzo

martes, 22 de julio de 2025

Las vidas del hombre y de la mujer obrando bien y obrando mal


Los pliegos de aleluyas, conocidos como auques en catalán, son unas hojas volantes impresas por una sola cara que recogen una amplia temática popular. Generalmente contienen cuarenta y ocho viñetas numeradas acompañadas en el pie de cada una de ellas con palabras sueltas, frases escuetas o estrofa de versos pareados a modo explicativo. De esta forma, se correlaciona y se complementa la imagen con el texto en cada viñeta. Dentro de la amplia gama de aleluyas, estrechamente ligadas a los pliegos de cordel, pongo la atención en este caso a la descripción de los buenos o malos comportamientos, tanto del hombre como de la mujer, con un claro afán didáctico o instructivo. Ello resulta de interés porque vienen a representar los valores y normas sociales de la época de los hombres y de las mujeres. Constituyen, pues, documentos interesantes de cara a ilustrar y a notificar gráficamente los prejuicios instalados en el imaginario social durante el siglo XIX.

En cada una de las viñetas, según las diferentes aleluyas consultadas, se integra una simple palabra, dístico o pareado que trata de recoger o ilustrar aquello considerado bueno y malo en la conducta del hombre. Como resulta previsible, nos encontramos con una serie de tópicos donde se vulgarizan las normas que deben seguir los hombres buenos respecto a los malos.

El obrar bien se basa en el respeto al padre, en su asistencia a la escuela y propicio a la amistad. En su discurrir vital ayuda con limosnas a un "desgraciado" y hasta consuela a un amigo que se halla en prisión. Como una reconocida aspiración vital estudia la carrera militar donde por su bizarría y valentía va ascendiendo jerárquicamente sin aceptar soborno alguno. Pero al quedar herido, en un no especificado altercado, es atendido por el médico y tras recibir la comunión con evangélica unción y habiendo redactado el testamento acabó siendo sepultado bajo una fúnebre losa.

El obrar mal se centra en que ya causaba irrisión en la escuela, de donde se escapaba para ir a la pedrea. El maestro lo lleva ante sus padres y tras la paliza que le otorga el progenitor, acaba robando a sus progenitores, huyendo y perdiendo el dinero robado en el juego. Tras transcurrir un año aislado falsifica su libranza y al poco acaba encarcelado, aunque logra huir y como consecuencia de su vicio acaba asesinando. Tras ser prendido de nuevo acaba sentenciado y ejecutado a garrote vil sin que nadie se compadezca.

En otras aleluyas donde se desarrolla en parecidas viñetas el obrar bien y el obrar mal, el obrar mal también se centra en que roba a los que transitan por la calle y se aprovecha de los que son más pequeños a los que hiere y huye sin atenderles. También se une a los ladrones, engaña a las mujeres y es adicto al juego. Se va con mujeres rameras hasta que acaba encerrado en el calabozo, del que consigue escapar hasta una nueva detención y donde el juez ya dicta su ejecución en garrote vil.

El concepto sobre lo bueno y lo malo obedece a un patrón cultural donde se entremezcla la justicia terrenal con la divina, donde se premia a los buenos y se castiga a los malos, característico de un tipo de pliegos donde subyace un adoctrinamiento de tipo moral. El elogio a un buen comportamiento se contrapone a las malas prácticas llevadas a cabo, tanto por el hombre como por las mujeres, siendo estas últimas propiciadoras recurrentes de los malos comportamientos varoniles.

Primeramente, reproduzco completa esta aleluya, impresa en Madrid por José María Marés en 1859, que guarda estrecha relación con las impresas por otros talleres con pequeñas diferencias, ya sea en la propia viñeta o en su pie, donde se detalla su explicación mediante una simple palabra o frase.




Reproduzco otros dos ejemplos, procedentes de otras aleluyas, que recogen el buen y el mal comportamiento del hombre.



Sobre la presencia y el ciclo vital de la mujer se conocen también otras aleluyas donde la perspectiva de género las sitúa dentro de un ámbito doméstico, a modo de un ángel del hogar, frente a aquellas conductas que se le achacan como inapropiadas.

No podía faltar las aleluyas donde se valora la vida de la mujer como laboriosa y sumisa, mientras que en la primera viñeta donde comienza las características de la mujer mala ya lo anticipa todo: "Siendo mala la mujer es peor que Lucifer". Siguiendo el orden de las viñetas, se presenta a la mujer con todos los tópicos propios de la época -aunque muy extendidos en el tiempo- como la sorprendente viñeta once: "siendo joven y formada, entra a servir de criada", lo que abre la idea de que acaba robando a su ama y acabando presa y encerrada por ladrona.

Este tipo de hojas volantes proporcionan todo un rico panorama sobre las normas sociales y el adoctrinamiento que se desprende de las mismas, algo que merecería una mayor dedicación y estudio.



©Antonio Lorenzo