Tras esa exhibición y exaltación
del fandango, el gran escritor y colaborador Juan Martínez Villergas, no deja
de opinar sobre los bailes extranjeros, entre otros como la polka, el baile de
galop o el britano, sobre los que opina: "serán bailes divinos, pero no me
llenan"
La publicación continúa con
risibles coplas y epigramas con burlones textos adornados con ilustraciones
donde se menciona a distintos músicos extranjeros achacándoles de venir a
recaudar dinero.
Crítica a los compositores e
intérpretes extranjeros donde sería necesario nacer en Hungría o en los Países
Bajos para obtener la atención del gobierno y facilitar su educación musical a
quien destaca.
El grueso de la publicación se dedica a criticar otras
publicaciones, como La Cencerrada, periódico de muy corta duración
en 1845, al igual que (los) Arlequines, bajo la dirección literaria
de don Francisco Corona y don Ramón Franquelo, según anota Eugenio Hartzenbusch
en su Catálogo de periódicos madrileños desde 1661 al 1870 (1894).
La crítica a esta publicación se centra básicamente por el plagio y la copia
de El Fandango por editor Domingo Vila, a quien también se le
critica duramente por el abuso a sus suscriptores y por incluir escritos de
literatos colaboradores de dicha publicación y acusándoles de que apenas saben leer.
Los siguientes versos van
dedicados a ellos con una incisiva y punzante mordacidad:
Vila, Franquelo y Corona, / tres... y ninguna persona.
Corona, Vila, y Franquelo, / hambre, ignorancia y canguelo.
Franquelo, Corona y Vila, / tres cuadrúpedos en fila.
En lugar de corbatines, / collares llevan los perros;
y los pobres Arlequines / como vacas y rocines
se descuelgan con cencerros.
El interés básico de la revista se centra en la reivindicación de la jota y el fandango como identificativos de lo español intercalando coplas con acento andaluz y enfatizando los valores y características propias. Tras este mordaz y extenso ataque a dichas publicaciones, este segundo número acaba repasando La Polka como historieta moral.
Hay que recordar que la identidad nacional se fue forjando poco a poco a partir del siglo XVIII a lo largo de todo un proceso formativo. A la difusión del fandango, como expresión propia de lo considerado español, contribuyeron también muchos de los conocidos pliegos de cordel resaltando lo andaluz en muchas de sus coplas. Ello enlaza con la concepción romántica propia de la época reivindicando las consideradas esencias nacionales frente a las injerencias extranjeras y reafirmando la alianza entre lo popular y lo nacional.
Para finalizar este segundo número de la revista se adjunta de forma irónica el pronóstico, el (h)oróscopo y la efeméride para el mes de febrero junto al lunario y el santoral correspondiente.

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