
Este recorrido, escrito por Juan Martínez Villergas, quien fuera un
reconocido colaborador periodístico y autor de obras y libros satíricos
personales, es todo un referente por su contribución en la sátira literaria y
festiva en las décadas centrales del siglo XIX.
Se incluye a continuación unas variaciones donde se detalla la historia de un baile entre una beata y un fraile. Con un sentido divertido el fraile proclamaba:
Los hábitos me arremango:venga un par de castañuelas,y ahora verán las mozuelassi bailo bien el fandango.
Con los frailes juega al tango;con los frailes se confiesa;con frailes baila el fandango,y a los frailes ríe y besa.
Estos versos, engarzados con otros muchos donde se desarrollan divertidos incidentes, fueron escritos por Alfonso García Tejero, reconocido colaborador y autor de romances, letrillas, coplas de ciego, como su reconocido El pilluelo de Madrid, en tres tomos, alternando prosa y verso, del que obtuvo gran repercusión apareciendo entresacados versos a través de los pliegos de cordel que vendían los ciegos cantores.
La revista sigue con versos y epigramas y con una supuesta carta de Cartapacio
a Tirabeque solicitando su colaboración en la revista donde "se zurra
la pámpana a todo vicho estrangero":
Mas salió el FANDANGO al finy han de ver con qué saleroa cada puerco estrangerole llega su San Martín.
Nada tienen que envidiarles nuestro salado bolero, nuestra encantadora cachucha, nuestra amadísima jota, y sobre todo nuestro arrebatador y nunca bien ponderado FANDANGO.
Tras la consabida
crítica a la Polka, el número acaba con el pronóstico, (h)oróscopo y efeméride
para el mes de marzo de 1845 con el consabido santoral y lunario donde no
escasean sus irónicas punzadas.
Al igual que en los dos números anteriores se exaltan los considerados valores españoles frente a lo extranjero, propio de la conformación y evolución del imaginario colectivo que se fue construyendo a mediados del siglo XIX en una España de vaivenes políticos y sociales.
Este tipo de publicaciones, olvidadas o postergadas, al igual de lo que ha venido sucediendo hasta fechas recientes con los pliegos de cordel, constituyen una importante fuente de estudio por todo aquello que se desprende de las mismas y que abren las puertas a distintas interpretaciones.











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