Desde mediados y hasta finales del siglo XIX abundaron pliegos sueltos donde se recopilaban versos variados y canciones de carácter amoroso o poemas sentimentales que se vendían habitualmente en ferias y mercados. El eje central de estos pliegos era el recoger versos y poemas para ser cantados o recitados de una forma anónima. Muchas de sus composiciones aparecían reimpresas de forma repetitiva en pliegos editados por distintos talleres que solían tener en sus asuntos una notable influencia hispanoamericana. En ellos aparecen composiciones cantadas o recitadas propias de las habaneras o tangos americanos. El arraigo peninsular de la habanera o americana cubana vino a ser todo un papel vertebrador de los estilos preflamencos, donde Cádiz vino a ser la principal puerta de entrada de estos ritmos que fueron aflamencándose a lo largo del tiempo, aunque manteniendo su común patrón rítmico con distintas variedades.
En este primer ejemplo hay versos, como el Tango de la risa, que aparecen repetidos en otros pliegos sueltos con el subtítulo de danza americana, como el que añado a continuación bajo la muy numerosa y célebre etiqueta seriada El cantor de las hermosas. Trovas de amor dedicadas al bello sexo por unos aficionados. A dicha colección le dediqué 38 ejemplos visuales en este mismo blog bajo la etiqueta «Serie 'El cantor de las hermosas'».
Esta famosa colección procede de la Casa de Antonio Bosch y sus sucesores con diferentes direcciones y traslados según aparecen en los colofones de los pliegos. El éxito de estas publicaciones fue creciendo de una forma significativa a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Los temas que difunde la colección El Cantor, son de carácter romántico y costumbrista donde se refleja la influencia andalucista, así como habaneras, boleros y temas de influencia americana que se difundían en los cafés como canciones corales. Una nota característica de muchos de los pliegos conocidos es su bilingüismo en catalán y en castellano coincidente con el auge de la Renaixença cultural catalana, como vehículo de expresión literaria, unido al fervor patriótico suscitado por la primera guerra hispano-marroquí, que tuvo lugar en 1859-1860 durante el reinado de Isabel II donde participaron numerosos voluntarios catalanes.
©Antonio Lorenzo








