En el pliego reproducido se critica abiertamente a las mujeres que utilizan la nueva moda de la llamada falda-pantalón. La crítica viene a subrayar la usurpación del pantalón como prenda simbólica de la masculinidad y supremacía social. Su popularización se fundamentaba en considerar que su uso beneficiaba la práctica deportiva de las mujeres al permitirles una mayor soltura de los movimientos. De esta forma, las mujeres podrían montar en bicicletas, en caballos, jugar al tenis o patinar alegremente de una forma despreocupada.
La falda-pantalón se conoce como moda entre nosotros desde mediados del siglo XIX en adelante. En España, dicha moda guarda relación con la usada en otros países como la relacionada con la época victoriana donde se trataba más bien de unos pantalones bombachos que se llevaban por debajo de una falda, llamados "bloomers", para mantener la considerada decencia como característica propia de las mujeres, aunque siendo mal visto por la sociedad patriarcal. La evolución de esta prenda y de sus variedades es notoria, lo que ha desencadenado muchas críticas que, desde un punto de vista actual, deben considerarse como antifeministas.
En los primeros años del siglo XXI se desarrolla todo un crítico revuelo sobre dichas prendas, tal y como se recoge en las publicaciones de la época. La falda-pantalón vino a significar en el vestuario femenino toda una transgresión respecto a las costumbres sociales. Fue en el año 1911 cuando un reconocido diseñador francés introdujo la falda-pantalón como una prenda de alta costura parisina para utilizarse en el paseo habitual. Ello originó todo un rechazo social donde el uso de esta prenda provocó insultos, abucheos e incluso persecuciones por parte de la policía para evitar disturbios. Hasta el propio papa Pío X consideraba el uso de esta prenda como una "masculinización" inmoral de la mujer.
Su utilización como vestido de calle desde 1911 desencadenó una fuerte discrepancia en el mundo masculino que se dedicó a acosar e insultar a sus portadoras. La prensa de la época recoge con frecuencia los acosos e insultos a que se vieron sometidas las mujeres que usaban la falda-pantalón. En Madrid, en el conocido periódico El Imparcial del 16 de febrero de 1911 se hizo eco del incidente protagonizado por dos mujeres jóvenes que transitaban por la Puerta del Sol bajo el título "Debut desgraciado en Madrid" donde tuvieron que buscar refugio en una tienda de perfumes para huir de los insultos acosadores de algunos hombres y esperando hasta la noche para poder salir y regresar a sus casas.
El acoso a las mujeres también se recrea en el dibujo de la revista Gedeón del 26 de febrero de 1911.

En El Imparcial del día 23 de febrero de 1911 el periodista Mariano de Cavia, en su escrito "Contra pantalones, faldellines", no comprendía el rechazo a una prenda que ni era falda ni pantalón, es decir, "ni chicha ni limoná", animando a los hombres a ponerse un faldellín o falda escocesa para contrarrestar la nueva indumentaria femenina.
La referencial periodista y escritora Carmen de Burgos, conocida como "Colombine", en el apartado "Frivolidades" de la revista Por esos mundos del mes de enero de 1911, señala a la falda-pantalón como hija legítima del feminismo, aunque "condenadas al pantalón hombruno, desprovisto de gracia y contrario a la estética". Se posiciona a favor de las faldas entravées o trabadas o estrechadas por abajo, aunque limiten o estorben los movimientos femeninos respecto a la falda-pantalón.
"El pantalón será para las innovadoras, las talentudas, las superiores. Las bellas, las que desean ser amadas, hacerse amar, indudablemente seguirán usando los zócalos estrechos y las faldas entravées que no dejan andar, como una cadenita más, de esas tan dulces que nos sujetan al hogar y al amor, en una plácida existencia femenil.La novedad de la moda del pantalón obliga a reseñarla y ponerlas a disposición de las que sean servidas aceptarla. Por mi parte, atávica impenitente, daría de buena gana mi vida a las faldas..., aunque sean entravées".

La falda-pantalón, conocida en un principio como falda-culotte con apariencia de falda es una prenda híbrida que combina la comodidad del pantalón con la elegancia atribuida a la falda. Sus distintas características y evolutivas versiones se constituyeron como un símbolo de libertad feminista, aunque despertó en la sociedad agudas discrepancias, como se expresa en el pliego reproducido, donde se posiciona claramente por la falda tradicional frente a las modas extrajeras y describiendo algunos sucesos donde se mezcla la crítica con la ironía.
"Esa moda no está bienen la mujer española,más me gusta ver la faldaairosa de la manola".
El pliego fue editado en Morella (Castellón) en fecha indeterminada por la imprenta de M. Palau, cuya actividad se desarrolló a finales del XIX y principios del XX en la calle de D. Blasco de Alagón 53. Manuel Palau Gallén fundó y dirigió en 1882 el semanario de corte liberal Noticias convirtiéndose en un importante foco de noticias de difusión local y regional. Entre su producción figuran también partituras, canciones y composiciones populares del folklore de la época junto a los consabidos pliegos de cordel. Del final del pliego copio todo aquello de lo que se podía encontrar en su establecimiento.
«En el mismo establecimiento tipográfico hallarán sus favorecedores un grande y variado surtido de romance, historias, sainetes. libritos de juegos de manos, de oraciones y de chistes, comedias, aleluyas de redolines. santos y soldados pintados, papel de fumar, papel medio holandés, comercial para cartas de varias clases y precios, plumas, portaplumas, lapiceros, libritos de cartas de cortejar, cartillas, catones, doctrinas y urbanidades. Buen surtido en devocionarios, carteras de cartón, cromos, calcomanías, calendarios zaragozanos, valencianos y de pared, naipes para niños, serpentinas y confeti, etc.»





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