Traigo para esta ocasión un pliego que no tiene desperdicio (si se me permite la expresión), editado en Barcelona por la conocida imprenta de Estivill en el año 1823. Se trata de un completo recorrido de la mano del licenciado don Cagamundo Sardineta de Tires a lo largo de 450 versos pareados pronunciados en la cátedra de la Pestilencia. El discurso está dividido en tres partes: la primera, dedicada a los niños; la segunda, a los adultos y la tercera a los ancianos. Todo ello amenizado con agudas reflexiones y citas de consagrados autores que hacen gala de su conocimiento, lo que nos exime de mayores comentarios.













De Toledo:
ResponderEliminarCagar, mear, peer
es toda mi ilusión.
Cagar es un placer
que ensancha el corazón.
Los pedos al salir
salpican el faldón
y sube a la nariz
un excelente olor.
La diarrea
me marea
cuando sale a borbotón
y si es duro
¡Ay que apuro!
hasta que sale en mojón.
A mi me gusta
cagar en alto
pegando saltos...
Gracias por estas coplillas, tan curiosas y bastante extendidas 😉
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