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jueves, 16 de abril de 2026

La desordenada vida de un aprendiz de zapatero

Gabriel Poveda - El zapatero y su aprendiz (1968) (Museo del Calzado en Elda)
 
Las aleluyas reproducidas, conocidas como "aucas" en catalán, hacen referencia a un tipo de hojas impresas por una sola cara con habituales 48 viñetas y acompañadas cada una de ellas con un recurrente pareado rimado u otro tipo de versos finales. El término de aleluya, en relación a este tipo de láminas, deriva de unas antiguas hojas que llevaban impresas estampas piadosas en las que aparecía la palabra aleluya. La evolución de aquellas estampas, así como su progresiva amplitud temática, fueron conocidas durante el siglo XVIII, aunque adquirieron una mayor difusión y popularidad a lo largo del XIX. 

En un principio, cada una de las 48 viñetas se convirtieron en un juego donde se recortaban una a una para utilizarlas e intercambiarlas como juegos de la suerte. La popularidad de los oficios de entonces, junto a una amplia variedad de temas, dieron lugar a toda una serie de grabados con alusiones a diversos oficios, como calderero, calesero, herrero, alpargatero, sillero, tabernero, cestero, tejedor, afilador o panadero entre otros muchos. Estas hojas de papel se consideran como antecedentes del comic y asociadas a la lectura visual.

La descripción de oficios en este tipo de hojas, ya muchos desaparecidos, junto a diversos aspectos de la vida cotidiana, fueron todo un reclamo como función recreativa para el público infantil que las utilizaban en sus reuniones como intercambios y soporte de sus juegos.

En estas de aleluyas reproducidas se nos muestran de una forma satírica la vida de un aprendiz de zapatero desde su nacimiento y durante el transcurso de los acontecimientos en los que se vio envuelto. Todo ello mediante sorprendentes saltos narrativos y con notable falta de conexión en su mayoría. En estas láminas, el oficio de zapatero queda relegado a otros sucesos más sobresalientes, donde el supuesto aprendiz protagoniza el estereotipo de un personaje enfrascado en situaciones comprometidas.

El oficio de la elaboración artesanal del calzado, al igual que sucede con otros oficios anteriores a su mecanización, no deja de ser una estrategia o recurso narrativo y solapado para detenerse en otros acontecimientos donde el protagonista se ve envuelto en una serie de accidentes debido a su poca capacidad, tanto física como mental. 

Para facilitar el acceso visual a estos dos primeros ejemplos los divido en secciones, y tras ello, los reproduzco de forma completa. Añado otra muestra al final, titulada Travesuras de un aprendiz zapatero, aunque con una peor resolución visual, pero que viene a completar las muestras sobre este oficio.







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©Antonio Lorenzo

martes, 22 de julio de 2025

Las vidas del hombre y de la mujer obrando bien y obrando mal


Los pliegos de aleluyas, conocidos como auques en catalán, son unas hojas volantes impresas por una sola cara que recogen una amplia temática popular. Generalmente contienen cuarenta y ocho viñetas numeradas acompañadas en el pie de cada una de ellas con palabras sueltas, frases escuetas o estrofa de versos pareados a modo explicativo. De esta forma, se correlaciona y se complementa la imagen con el texto en cada viñeta. Dentro de la amplia gama de aleluyas, estrechamente ligadas a los pliegos de cordel, pongo la atención en este caso a la descripción de los buenos o malos comportamientos, tanto del hombre como de la mujer, con un claro afán didáctico o instructivo. Ello resulta de interés porque vienen a representar los valores y normas sociales de la época de los hombres y de las mujeres. Constituyen, pues, documentos interesantes de cara a ilustrar y a notificar gráficamente los prejuicios instalados en el imaginario social durante el siglo XIX.

En cada una de las viñetas, según las diferentes aleluyas consultadas, se integra una simple palabra, dístico o pareado que trata de recoger o ilustrar aquello considerado bueno y malo en la conducta del hombre. Como resulta previsible, nos encontramos con una serie de tópicos donde se vulgarizan las normas que deben seguir los hombres buenos respecto a los malos.

El obrar bien se basa en el respeto al padre, en su asistencia a la escuela y propicio a la amistad. En su discurrir vital ayuda con limosnas a un "desgraciado" y hasta consuela a un amigo que se halla en prisión. Como una reconocida aspiración vital estudia la carrera militar donde por su bizarría y valentía va ascendiendo jerárquicamente sin aceptar soborno alguno. Pero al quedar herido, en un no especificado altercado, es atendido por el médico y tras recibir la comunión con evangélica unción y habiendo redactado el testamento acabó siendo sepultado bajo una fúnebre losa.

El obrar mal se centra en que ya causaba irrisión en la escuela, de donde se escapaba para ir a la pedrea. El maestro lo lleva ante sus padres y tras la paliza que le otorga el progenitor, acaba robando a sus progenitores, huyendo y perdiendo el dinero robado en el juego. Tras transcurrir un año aislado falsifica su libranza y al poco acaba encarcelado, aunque logra huir y como consecuencia de su vicio acaba asesinando. Tras ser prendido de nuevo acaba sentenciado y ejecutado a garrote vil sin que nadie se compadezca.

En otras aleluyas donde se desarrolla en parecidas viñetas el obrar bien y el obrar mal, el obrar mal también se centra en que roba a los que transitan por la calle y se aprovecha de los que son más pequeños a los que hiere y huye sin atenderles. También se une a los ladrones, engaña a las mujeres y es adicto al juego. Se va con mujeres rameras hasta que acaba encerrado en el calabozo, del que consigue escapar hasta una nueva detención y donde el juez ya dicta su ejecución en garrote vil.

El concepto sobre lo bueno y lo malo obedece a un patrón cultural donde se entremezcla la justicia terrenal con la divina, donde se premia a los buenos y se castiga a los malos, característico de un tipo de pliegos donde subyace un adoctrinamiento de tipo moral. El elogio a un buen comportamiento se contrapone a las malas prácticas llevadas a cabo, tanto por el hombre como por las mujeres, siendo estas últimas propiciadoras recurrentes de los malos comportamientos varoniles.

Primeramente, reproduzco completa esta aleluya, impresa en Madrid por José María Marés en 1859, que guarda estrecha relación con las impresas por otros talleres con pequeñas diferencias, ya sea en la propia viñeta o en su pie, donde se detalla su explicación mediante una simple palabra o frase.




Reproduzco otros dos ejemplos, procedentes de otras aleluyas, que recogen el buen y el mal comportamiento del hombre.



Sobre la presencia y el ciclo vital de la mujer se conocen también otras aleluyas donde la perspectiva de género las sitúa dentro de un ámbito doméstico, a modo de un ángel del hogar, frente a aquellas conductas que se le achacan como inapropiadas.

No podía faltar las aleluyas donde se valora la vida de la mujer como laboriosa y sumisa, mientras que en la primera viñeta donde comienza las características de la mujer mala ya lo anticipa todo: "Siendo mala la mujer es peor que Lucifer". Siguiendo el orden de las viñetas, se presenta a la mujer con todos los tópicos propios de la época -aunque muy extendidos en el tiempo- como la sorprendente viñeta once: "siendo joven y formada, entra a servir de criada", lo que abre la idea de que acaba robando a su ama y acabando presa y encerrada por ladrona.

Este tipo de hojas volantes proporcionan todo un rico panorama sobre las normas sociales y el adoctrinamiento que se desprende de las mismas, algo que merecería una mayor dedicación y estudio.



©Antonio Lorenzo

lunes, 25 de marzo de 2024

Auca o Aleluya de la Semana Santa

 

Las llamadas aleluyas (aucas en el ámbito lingüístico catalán) son un ejemplo de literatura gráfica o de imagen que consiste generalmente en un conjunto de 48 viñetas (aleluyas), impresas por una sola cara, que forman una serie y suelen estas acompañadas de unos versos octosílabos pareados al pie de cada viñeta. Aunque pueden presentar variantes, tanto en el número de viñetas como en la forma métrica que acompaña el pie, el arquetipo suele ser el mencionado de 48 viñetas en filas de seis con su correspondiente dístico.

Vemos, pues, como se conjugan el elemento gráfico con un incipiente discurso verbal cuyos fines y motivos suelen ser muy variados: desde aspectos costumbristas, de artes y oficios, de juegos infantiles, de biografías de personajes reales o literarios, hazañas de bandoleros o toreros o hechos de la historia sagrada, entre otros muchos.

El término de aleluya parece ser que proviene de unas estampitas recortadas donde figuraba impresa la palabra 'alleluia' y que se distribuían y se lanzaban a la calle desde los balcones o ventanas a los asistentes al paso de la procesión del Corpus o en los oficios del Sábado Santo. De ahí pasó a ejercer una función informativa y narrativa de fácil lectura y aprendizaje (ya que son fácilmente memorizadas y pueden repetirse en voz alta) para satisfacer el deseo de lectura de un público, más o menos iletrado, con el soporte añadido de un gráfico explicativo.

Los centros de producción de estos pliegos de aleluyas se centran casi con exclusividad en Cataluña y en el país valenciano, aunque posteriormente, y a imitación de los modelos catalanes o valencianos, se editaron también en Madrid (imprentas de Marés, Minuesa o Hernando).

La tipología de aleluyas es variada, pues también las hay mudas o sin texto, y los grabados van evolucionando de las xilografías (tacos de madera) a técnicas más sofisticadas, como las litografías en piedra caliza y otras técnicas gráficas.

Desde mediados del siglo XIX se conocen estas formas impresas donde se combinan la imagen y el texto y donde no siempre tienen un afán didáctico sino que también acogen temáticas de burlas o sátiras o de acontecimientos relevantes a modo de antecedentes del comic, las foto-novelas o la prensa gráfica.

Los versos ramplones, que muchas veces mueven a risa, son aptos para una memorización inmediata ya que suelen guardar una secuenciación temporal en su progresión narrativa. Igual sucede con los cromos coleccionables que siguen un orden sucesivo, cual viñetas desgajadas y ordenadas secuencialmente, lo que constituye una forma de 'lectura' de doble vertiente al conjugar el discurso gráfico y el textual.

No hay que confundir estos pliegos de aleluyas con el cartelón de ciego o de feria, ya que la temática de los mismos está asociada fundamentalmente al tremendismo y a relatar crímenes horrorosos o sensacionalistas donde el ciego, buhonero o narrador ocasional va señalando con una vara cada viñeta a medida que va recitando los versos pertinentes, en un afán más recaudatorio que didáctico, ante un público ávido de sensaciones fuertes.

Divido en secciones esta aleluya sobre la Semana Santa para una mejor visualización.






©Antonio Lorenzo

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Gran idea es, a fe mía, esta de la lotería

Ilustración del sorteo de la lotería (1873)
En la pasada década de los años 60 del pasado siglo, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre dio a conocer una breve historia de la lotería utilizando el conocido formato de las aucas o aleluyas con sus habituales 48 viñetas y sus dísticos correspondientes.

Tras esta pequeña historia reproduzco otra aleluya, impresa en la misma década que la anterior, donde los dísticos o pareados de sus 36 viñetas fueron escritos por Camilo José Cela, Premio Nobel de literatura en 1989, e ilustradas por el dibujante y pintor Lorenzo Goñi. 

Fue en las Cortes de Cádiz cuando se instauró la Lotería Nacional y con ella el Sorteo de Navidad, aunque en aquel momento aún no era conocido por este nombre.



©Antonio Lorenzo

domingo, 26 de agosto de 2018

Pliegos de aleluyas: Historia del general Espartero


Si hay un personaje en la segunda mitad del siglo XIX que acaparó tanto adhesiones incondicionales como profunda animadversión, fue el general Espartero.

En sucesivas entradas iré reproduciendo diferentes láminas y pliegos de cordel sobre tan discutido personaje.

Baldomero Fernández Espartero (1793-1879) fue un importante militar y político español, gran defensor de la monarquía. Fue regente durante la minoría de edad de Isabel II durante casi 4 años, (desde octubre 1840 hasta julio 1843), tras el triunfo de la "Revolución de 1840". Dicha revolución puso fin a la regencia de María Cristina de Borbón, madre de la futura Isabel II, que contaba entonces con nueve años de edad. Sin embargo, tras el triunfo de un movimiento militar y cívico encabezado por Narváez, Serrano y O'Donnell, se vio obligado a marchar al exilio tras la proclamación de la mayoría de edad de Isabel al cumplir trece años en 1843.

Entre los numerosos títulos que le fueron adjudicados figuran el de duque de Morella, Príncipe de Vergara, duque de la Victoria o conde de Luchana, entre otros, pudiendo incluso haber obtenido la corona real en el caso de que lo hubiese aceptado en su momento.

La interacción entre la guerra y la política, a lo que se une el vacío de poder de la época, favorecieron la profusión de impresos, estampas, proclamas, litografías, folletos, etc., generalmente a favor de este singular personaje, que sin duda merecen interés para analizar el proceso de la construcción de arquetipos, tanto por historiadores como por sociólogos.

En esta primera entrada reproduzco un pliego de aleluyas que recoge su trayectoria resumida y los logros de este personaje. Lo divido antes en secciones para poder visualizar mejor su contenido.

La aleluya fue editada en Madrid, sin fecha, por los Sucesores de Hernando (Perlado, Páez. y Cía., «Sucesores de Hernando» (1904-1920).






©Antonio Lorenzo

lunes, 6 de noviembre de 2017

Aleluya: Sucesos memorables de España hasta 1840


Un ejemplo más de auca o aleluya donde se pretende hacer un repaso de los sucesos considerados memorables en España hasta el año 1840. Obviamente, la selección de viñetas y los textos acompañantes resultan completamente subjetivos, pero constituyen un curioso ejemplo de análisis, tanto para historiadores como sociólogos, sobre el imaginario social de las capas más o menos populares a quienes va dirigido.

Este pliego de aleluya está editado el Madrid, sin fecha, por los Sucesores de Hernando (Perlado, Páez. y Cía., «Sucesores de Hernando» (1904-1920).

Divido la aleluya en secciones para una mejor visualización y la reproduzco entera al final.






©Antonio Lorenzo

martes, 24 de octubre de 2017

Aleluya: Personalitats de l'historia catalana

Cromos entresacados de los álbumes editados
por la fábrica de chocolates de Evaristo Juncosa
Reproduzco este auca o aleluya, en un singular recorrido histórico, donde conviven en controvertida mezcla santos, reyes, militares, poetas, artistas o políticos como personajes ilustres a los que se considera pertenecientes a la historia catalana.

Estos personajes, en realidad, deberían incluirse en el mejor de los casos dentro del equívoco y ambiguo término de los llamados «Països catalans», si es que tratan de referirse al ámbito general lingüístico y cultural, donde en una visión pancatalanista expansiva y discutible, se englobarían, entre otros, territorios como la actual Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, Andorra, una parte del territorio de la Comunidad de Aragón (la llamada Franja de Aragón), parte del Departamento de Pirineos Orientales (Región francesa de Occitania), así como la ciudad de Alguer (en la isla italiana de Cerdeña)...

Solo puede entenderse, de este modo, que las personalidades que integran el auca puedan haber nacido en Huesca, en el antiguo Reino de Aragón, en Valencia, en Provenza, en Mallorca o hasta en la italiana Brindisi, como en el caso de Roger de Flor.

En realidad, nunca existieron los llamados países catalanes, ni la Corona catalano-aragonesa, ni la Confederación catalano-aragonesa, o cualquiera de estos nombres con los que un catalanismo exacerbado intenta forjar un pasado glorioso exclusivamente catalán que nunca existió.

Divido el auca en secciones y la reproduzco entera a continuación. El auca fue editada por la imprenta de Bartomeu Baxarias, cuya actividad impresora se extiende hasta los primeros años del siglo XX.






©Antonio Lorenzo

domingo, 15 de octubre de 2017

Aleluya: Reinado de Isabel II

Federico de Madrazo - Retrato de Isabel II (1844),
 Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Las aleluyas representan una codificación simplificada de los hechos que tratan de exponer. El desarrollo de las distintas viñetas tratan de conectar el pasado con el presente y, de esa forma, vincular el imaginario colectivo con un desarrollo lineal y temporal tratando de eliminar lo accesorio para potenciar lo que se considera importante.

El trayecto lineal de las viñetas va asociado a un sentido cultural e histórico donde no importa tanto la valoración estética de las mismas, ni si responden a recorrido histórico más o menos objetivo, sino que su finalidad es sugerir y seducir, mediante la interiorización emocional, a un amplio sector del público consumidor de estos impresos.

El reinado de Isabel II que recoge esta aleluya es todo un ejemplo de recorrido, más emocional que objetivo, que invita a un detenido estudio sobre la elección de los momentos y acontecimientos históricos que presenta.

La aleluya fue editada en Madrid, sin fecha, por los Sucesores de Hernando (Perlado, Páez. y Cía., «Sucesores de Hernando» (1904-1920).

La divido en secciones para una mejor visualización y la reproduzco entera al final.






©Antonio Lorenzo