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lunes, 16 de diciembre de 2024

Los vómitos de Pilatos para los aficionados a tragar mucho

 

Esta nueva relación burlesca, atribuida a un tal Manuel el de Santiago, desarrolla de una forma burlona las excentricidades asociadas a los vómitos de Pilatos. Las estrategias comerciales del pliego para ser difundido y vendido también son destacables, pues el comprar el pliego y llevarlo con uno vendría a ser una especie de talismán para asegurarnos de esta forma que "llevando el papel consigo Pilatos nos asegura que toda nuestra basura no pasará del ombligo".

En el primero de los dos pliegos reproducidos con la misma temática, aparte de los vómitos de Pilatos, se incluye El viático de los borrachos contestando con un "sí creo" a las preguntas formuladas y acabando con un consolador acto de contrición antes de su despedida.

Al final se incluye también una especie de recetario sobre el Modo de aplicar las indulgencias donde a todo aquel acompañante del delicado vino acabarán obteniendo unos buenos resultados.






🍷🍷😜😜😜😜🍷🍷





©Antonio Lorenzo

domingo, 24 de noviembre de 2024

El chasco sufrido por el arriero Juan de Prados y su respuesta

 

El pliego reproducido, del que se conocen otras muestras provenientes de diferentes talleres, es un ejemplo más de la literatura de tradición impresa donde se narran chascos o situaciones insólitas y que resulta frecuente el que guarden relación con la tonadilla escénica, con sainetes o pasillos y con el considerado teatro breve en general. Este tipo de chascos o bromas, más o menos pesadas, solían recitarse o narrarse en las tertulias, aunque en este caso y debido a su extensión resulta más propio para ser leído.

En el pliego, dividido en dos partes y ambientado en Valladolid, se nos cuenta la historia de un arriero que tenía por costumbre, antes de salir de casa a sus quehaceres como un habitual transportador de mercancías y utilizando la tracción animal, la de santiguarse mediante una recurrente retahíla con el fin preventivo de librarse de los diablos, enemigos o ladrones para que no le sucediera nada en su trayectoria. Pero, hete aquí, que su mujer le incitó a que también debería añadir al santiguarse una advertencia contra los ardides propios de las mujeres de entonces. Como el arriero se negó a incorporar esa nueva mención, ya que se creía prepotente e indemne a las trampas de las mujeres y presumiendo además de sus actuaciones con ellas, su mujer tomó contra él medidas adversas. Tras una suculenta cena acompañada de muchos vinos que le ofreció su mujer junto a una parienta, resulta que por los efectos del vino acabó en el suelo, lo que aprovecharon las mujeres para raparle las barbas y los bigotes y hacerle en la cabeza una especie de tonsura a semejanza de un fraile de San Pablo. Tras ello, le vistieron con un hábito de la orden y lo subieron a uno de sus caballos, lo que le hacía parecer como un "reverendo frailazo".

Una vez que los vapores del vino hubieron remitido y dándose cuenta de que se encontraba en el camino sin barbas y sin bigotes, lejos de recordar el confuso episodio que había padecido, consideró que aquello se trataba en realidad de un milagro de Dios y que por ello debía dedicarse a evangelizar y a convertir a paganos, por lo que emprendió su presunto camino evangelizador donde se encontró con un fraile Descalzo que se dirigía en dirección a Simancas para decir una misa por ser el día de San Marcos. Tras conversar con el fraile, este conminó al arriero, al verle vestido con un hábito, para que ejerciese de predicador en la misa pendiente.

Tras su incongruente experiencia predicadora, que no se llevó a cabo, y una vez repuesto, decidió regresar a su casa para recuperarse por las peripecias sufridas, pero con la intención de escarmentar a su mujer por la burla que le infringió al raparle y vestirle con un hábito. Tras su llegada su mujer le insistió de nuevo en que lo sucedido a través de la broma perpetrada contra su marido, no era sino una clara prueba de que era preciso el incluir en su santiguamiento el prevenirse de las mujeres para huir de sus mañas, de cuya prueba había sido objeto el arriero Juan de Prados por su propia esposa. 

En la segunda parte del pliego se narra cómo la mujer de Juan de Prados al quedarse encandilada por el sermón que escuchó a un predicador joven, discreto y con buena voz, del que no pudo evitar el enamorarse. En su intento de quedar con él solicitó a su marido el que convidase al fraile a su casa. Juan de Prados, que ya sospechaba de la intención de su mujer: "carnero me quiere hacer, más yo seré toro bravo", solicitó en complicidad con el criado, el que espiase a su mujer y le facilitase información sobre los recados que hiciese al joven y deslumbrante predicador, lo que provocó una cuidada venganza del arriero al enterarse por su criado de que su mujer tenía la intención de invitar al predicador a visitarla. Tras comunicárselo al arriero, este urdió una estratagema para vengarse de la inicial burla que le propinó su mujer.

Juan de Prados, haciéndose pasar por el predicador y vestido con el hábito blanco y llevando en la manga un garrote de tres palmos, llegó a su casa sin que fuese reconocido por su mujer, Juana Gutiérrez. Lo aprovechó entonces para vengarse y devolverle la burla que había sufrido al tiempo que la aderezó con saña moliéndola a palos al tiempo que propugnaba el que toda mujer debería cumplir siempre con su marido sin que ella se percatase del cambio. Juan de Prados, tras atenderla posteriormente tras la paliza recibida le propuso a su mujer el que convidase a comer y les visitase el predicador, algo que ella no quería tras lo sufrido por quien creyó que fue el sugerente predicador. Sin embargo, su marido invitó al predicador por su cuenta diciéndole que llevase un hisopo y una reliquia de un santo, ya que su mujer estaba endemoniada. Aprovechando que Juan de Prados salió a buscar al criado, su mujer comenzó a criticar muy enfadada al predicador, por considerar que fue quien la maltrató, lanzándole a la cara ollas y platos al tiempo que el predicador conjuraba a la presunta endemoniada con el hisopo y rociándola con agua bendita hasta que, de una forma atemorizada, logró regresar de una forma apresurada al convento. Tras esta estratagema, planificada por el propio Juan de Prados quien observó la situación sin ser visto y riéndose, acabó reconociendo ante su mujer que fue él mismo quien la pegó, ya que toda mujer debería respetar siempre a su marido. Ella acabó pidiéndole perdón, lo que fue aceptado por Juan de Prados siendo desde entonces unos buenos casados.

Como se puede apreciar, todo el entramado del pliego viene a ser una forma de cuento satírico y gracioso donde se desliza claramente el antifeminismo propio de una sociedad patriarcal, algo que resulta significativo y abundante en este tipo de pliegos.

El pliego está fechado en el año 1842 procedente del taller madrileño de Marés, del que se conocen reproducciones de otros talleres conocidos y con fechas bastante posteriores, como el editado en Carmona (Sevilla) por José María Moreno en 1865 y reimpreso en 1878.

El autor del pliego no figura en la mayoría de pliegos consultados salvo en la primera parte de uno de ellos, donde se dice que su autor es el Bachiller Gregorio Carrasco, natural de Burgos, del que no he encontrado referencias.










©Antonio Lorenzo

domingo, 3 de noviembre de 2024

Estereotipos de los habitantes por provincias junto a las peculiaridades de las mujeres

 

Un ejemplo de pliego de cordel donde se expresan imágenes culturales o estereotipos de las subjetivas características de los habitantes de las distintas provincias españolas, seguidos de un segundo con las sugeridas singularidades de las cuatro clases de mujeres madrileñas, y de un tercero con las aparentes peculiaridades representativas de las mujeres españolas por provincias.

Estos tres ejemplos se añaden a los que dediqué, hace hoy justamente seis años, con la etiqueta «Sobre el carácter de los naturales de algunas provincias de España», de los que adjunto el enlace:


En estos tres pliegos reproducidos se entremezcla el sentido irónico y burlesco con expresiones ciertamente misóginas, propio de la formación generalizada de estereotipos a través de la literatura popular impresa. Desde un punto de vista antropológico y sociológico ofrecen un claro interés que merecerían un análisis pormenorizado de cada uno de ellos como ejemplos populares y representativos de amplios colectivos sociales de la segunda mitad del siglo XIX.

En relación al controvertido papel de la mujer y de los habitantes de las diferentes regiones españolas, propios de una sociedad patriarcal, sería conveniente el dedicar un mayor espacio a otras muestras populares como los refranes y frases hechas para documentar y enmarcar más ampliamente estos tópicos y clichés tan extendidos en la evolución del imaginario social.





⭐⭐⭐⭐⭐





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©Antonio Lorenzo

sábado, 27 de julio de 2024

Vida, muerte y testamento del "Churripampli"

Xilografía del pliego "La tabernera y los borrachos"
 
Otro ejemplo más sobre la relación entre la oralidad y la escritura es el referido al curioso y enigmático término de Churripampli y su relación con los pliegos reproducidos.

Sobre el término Churripampli existen diferentes acercamientos o sugerencias sobre su ambivalente significado según las distintas versiones y contextos desde un punto de vista sincrónico y diacrónico. Dicho término, ya se use como sustantivo o adjetivo, varía según las diferentes muestras conservadas y registradas. Por hacer un ligero balance, dicho término aparece como:
* Referencias a su uso en algunas tonadillas del siglo XVIII conservadas en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid
* Como repertorio de cantos de ciegos acompañados por músicos ambulantes
* Como forma musical de sonecito mexicano como baile con canto
* Aplicado al vino en general
* Como "churri", a modo de apelativo cariñoso
* Como apodo atribuido a personas
* Como algo de poco valor
* En la Roda (Albacete), como mistela, bebida de mosto sin fermentar y aguardiente, aromatizada con café y canela.
* Churripampli (a modo de cruce de palabras con el sentido de "pimplar a chorro")
* En Baza (Granada), el churripampli es una bebida donde se mezcla el agua de cocer membrillos con anís seco y vino tinto, azúcar, granos de café y canela en rama, dejándolo macerar al menos 6 meses.
* Fiesta o reunión nocturna donde hay música y baile
* Como danza vasca (reseñada por Juan Ignacio de Iztueta (1767-1845) en su descripción de las danzas guipuzcoanas en 1824.
Entresaco algunas referencias cronológicas sobre el término Churripampli:

Un claro referente sobre la popularidad como canción del Churripampli, del año 1800, aparece en el Saynete nuevo Los tres galanes corridos, sin que figure su autor y donde el zapatero canta la canción con versos que luego aparecen entremezclados en los pliegos. Se hallará en Salamanca por la imprenta de D. Francisco de Toxar, y en Madrid en la librería de la viuda de Quiroga, calle de Las Carretas.


Antes del conocido como Trienio Liberal (1820-1823), ya existen menciones sobre dicho termino, como en el periódico llamado El Churripampli literario, donde aparecen expresiones del lenguaje coloquial. Otro ejemplo es el que aparece en el número 52 de La Gazeta de Madrid del viernes 29 de junio de 1804 donde puede leerse:
«En la librería de Escribano, calle de las Carretas, se vende una canción nueva, llamada del Juguetón, hijo del famoso Churripampli, con un grabado alusivo á dicha canción, para guitarra y también para el piano, pues los dos acompaña­mientos están separados en la misma canción: puede ir en carta: su precio 6 rs. cada una».
Enrique de Olavarría y Ferrari, en el Tomo I de su Reseña histórica del teatro en México, Imprenta, encuadernación y papelería "La Europea", Segunda edición, 1895, donde analiza y repasa los programas de finales de 1805 (capítulo XV) anota los siguientes datos:
«En el beneficio del bailarín José María Morales, se estrenó un juguetillo en que cantaron Andrés del Castillo la Polaca del Astrólogo, y el mismo, la Munguía, Victorio Rocamora, y Rosalía Medina, un terceto, unas boleras y el sonecito la Chipicuaraca. Siguió la tonadi­lla general de la casa de locos por Mariana Argüello, María Guadalupe Gallardo, José Estoracio y Luciano Cortés. De baile hubo lo siguien­te: el Minuet fandango, el Churripampli, por Ana María Cendejas y Antonio Medina, y por grande el de Chaveta en la ciudad».
Sobre la popularidad de este baile-canción, en el tomo II de las Obras completas del Padre Donostia, que cito al final, se recoge el artículo que publicó en Lecaroz, 2ª Ep, nº 2 (1952) bajo el título Iztueta, la poesía vasca y el «Churripampli», donde relata cómo recibió antes de la guerra del 36 un manuscrito donde se describía el libro de Juan Ignacio Iztueta (1767-1845) escrito en lengua vasca: Guipuzcoaco danza gogoangarrien condaira edo historia, donde se describían treinta y seis danzas de la primera mitad del siglo XIX antes de 1830. El Padre Donostia desarrolla un interesante recorrido sobre el término que nos ocupa y sobre la introducción de la canción Churripampli en la poesía vascongada, que, aunque era muy conocida en el resto de las provincias españolas Iztueta se quejaba por la usurpación de los derechos del antiguo zortziko.

 Para finalizar su estudio concluye:
«Por los datos que he podido recoger gracias a la amabilidad de varios amigos, el Churripampli parece derivado de la tonadilla y se usaba en el primer tercio del siglo pasado tanto en la capital de México como en Veracruz. Parece ser que por lo que se refiere a Veracruz, la boda del Churripampli se debió al contacto que los habitantes de allá tenían con los españoles. [...] Nos inclinaríamos, pues, a creer que el Churripampli se cantaba ya, probablemente a fines del siglo XVIII; no parece exagerada la deducción teniendo en cuenta lo que algunas veces tardan las canciones en divulgarse». 
El término Churripampli parece tener su más claro precedente en su utilización en algunas de las tonadillas del siglo XVIII, y como forma forma musical de un sonecito mexicano, tal y como indico al final en un documentado e ilustrativo trabajo. Las tonadillas escénicas del siglo XVIII se basaban preferentemente en significados y contenidos folklóricos populares. Estas piezas musicales cortas se intercalaban entre los actos de las comedias o bien en otras obras teatrales más extensas. El intermedio de las comedias solía ser uno de los momentos más esperados en la escena teatral, tanto en el siglo XVIII como en los comienzos del XIX, con variedad de ejemplos textuales y musicales.

La interacción entre lo oral y lo escrito, en cuanto a términos y músicas, puede apreciarse también en el primer tercio del siglo XIX donde aparecieron tres números publicados de forma anónima a modo de folletos de corte satírico bajo el nombre de La Linterna Mágica (1820). La Linterna Mágica, como proyección de imágenes y figuras desde el siglo XVII, alude a un tipo de espectáculo con dispositivos ópticos capaces de proyectar imágenes y sonidos que favorecieron la interacción social a través de la ilusión visual. Los espectáculos con estos dispositivos y artilugios cobraron un nuevo auge y desarrollo como práctica cultural a lo largo del siglo XIX como se refleja en muchos de los periódicos del Romanticismo y sus proyecciones en las provincias americanas. Este tipo de espectáculos necesitaba de un narrador con el fin de reforzar y atrapar mediante su habilidad discursiva al público presente utilizando términos populares.

En el periódico madrileño El Panorama literario del 31 de enero de 1839, se da cuenta de la popularidad del Churripampli cantada por los ciegos.
«Dejemos al ciego de la gaita, y vamos a ocuparnos del ciego papelista. Este se presenta bajo infinitas fases; es el camaleón de la sociedad culta del siglo XIX, si se me permite un poco de libertad para la comparación. Pertenece al bello sexo, y al sexo feo: unas veces pide limosna; otras especula en las publicaciones periódicas, con manifiesta predilección por la Extraordinaria de hoy!; otras, con desvencijada guitarra y quebrajoso violín, canta la Pasión y las Aventuras de Francisco Esteban, la Manola y el Churripampli; cuando juzga que debe sacar a estas ocupaciones con medio chico u con media grande, se dirige a la taberna entonando solemnemente: a Madrid traigo en la mano, con todas sus calles y callejuelas, plazas y plazuelas, iglesias, hospitales..., porque es cuento para nunca acabar».
Antes de pasar a reproducir los pliegos hay que señalar que abundan los escritos donde se buscan y se vinculan las relaciones entre determinados géneros musicales españoles, como las peteneras o malagueñas, con los repertorios musicales practicados y conocidos en México o Cuba fruto de las relaciones comerciales entre España y América y de su interacción cultural. Los patrones y géneros musicales compartidos entre las dos orillas suscitan cada vez más una sugerente investigación musicológica y literaria que abra nuevos caminos para establecer estas relaciones y vinculaciones que sobrepasan los ejemplos musicales y amplían su contextualización.

En este primer pliego etiquetado como una curiosa jácara, a modo de reclamo publicitario y asociado a lo festivo, se identifica al Churripampli con el vino. El término jácara (derivado de la palabra jaque), se considera un lenguaje de los maleantes y con un sentido ambiguo, pero que puede ir acompañada por música y baile como forma musical de carácter cómico y tono desenfadado propio para el uso oral y atrapar el interés de un público lector u oidor. El uso en el pliego de este término no se corresponde propiamente con su contenido generalista de carácter satírico, aunque usado tal vez como elemento propagandístico.

El pliego fue reimpreso en Córdoba en la imprenta de don Luis de Ramos, cuya actividad impresora la ejerció desde 1765, a finales del siglo XVIII, hasta su muerte en 1825, taller que heredó su viuda de la que apenas existe documentación.





Otro ejemplo de este tipo de publicaciones sueltas es esta otra relación, conservada por la Cambridge University Library, donde el Churripampli, como señor del vino, designa por albaceas a los taberneros indicándoles que no "bauticen" el vino para mantener su linaje. Entre sus testigos figuran los zapateros, carpinteros, labradores y herreros junto a los soldados como fieles compañeros, expresando su deseo de ser enterrado en medio de las cepas con el fin de dar sustancia y aumentar la cosecha. 

En la segunda parte la esposa del Churripampli, Madama Guaracha (término asociado a música y baile), acude a despedirse de su esposo moribundo y quedando ella como protectora de su legado.

Sobre el impresor Isidro López, citado en el colofón, no he logrado encontrar datos convincentes.






Para saber más

* Hernández Jaramillo, José Miguel & Reyes Zúñiga, Lénica: "El sonecito del churripampli. Un acercamiento a las prácticas musicales de las clases subalternas de finales del periodo colonial", en Músicas coloniales a debate. Procesos de intercambio euroamericano, (Javier Marín López, ed.), ediciones ICCMU, Madrid, 2018, pág. 329-354

* Padre Donostia: «Iztueta, la poesía vasca y el "churripampli"», artículo que publicó en 1952 en en Lecaroz, 2ª Ep, nº 2, incluido en sus Obras completas II. Editorial la Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1983.

©Antonio Lorenzo

lunes, 15 de julio de 2024

Dificultades para evacuar mediante una vela de sebo

 

Este pliego reproducido fue editado en Murcia en la imprenta de Pedro Belda, imprenta a cuya trayectoria dediqué una entrada el año 2015.

En él se nos ofrece una divertida y graciosa relación contada por el protagonista a propuesta de un auditorio, lo que guarda relación con numerosos pliegos de tono burlesco para ser narrados en un teatro o en una simple reunión. En este caso se nos narran las consecuencias que ocasionó al protagonista narrador el encontrarse con hambruna y sin recursos una vez enviudado y con la barriga vacía. Un día, al ser convidado a una boda con suculentas comidas "con arroz, pavos, jamón y gallinas, carnero, vaca, perdiz, conejos y masas fritas", y al devorar con fruición de todo cuanto había, "se le atracó el conducto de la trasera oficina". Tras probar toda clase de unturas y lavativas, nuestro personaje se compró una vela de sebo que se introdujo por el ojo del poniente, pero que no consiguió aliviarse ni sacarse la vela a pesar del "tira que tira" viéndose ayudado al fin por una vieja, maestra de brujería. La citada vieja le ofreció al final una bebida con purgante al tiempo que metiendo sus dedos consiguió atrapar finalmente la dichosa vela, lo que provocó toda una significativa descarga de artillería alcanzando incluso hasta el mismo arrugado rostro de la vieja relamida. Una vez limpio ya se quedó descansando y con la pancita vacía.

El pliego concluye con una serie de coplas "para cantar a estilo de parrandas". Las parrandas son un conocido baile tradicional de la región murciana y asociado también a una cuadrilla de músicos o aficionados que a consecuencia de una determinada ocasión o motivo deambulan por las calles cantando y tocando instrumentos acompañados por las "postizas", consistentes estas últimas en una especie de variantes más abombadas o ahuecadas que las castañuelas más conocidas.





©Antonio Lorenzo

jueves, 7 de marzo de 2024

Chiste divertido para que abran los ojos los solteritos a las pescadoras sin caña

 

Este pliego forma parte de un conocido arquetipo literario sobre las solteras coquetas con el fin de prevenir a los "solteritos" de las argucias de las muchachas casaderas en su busca para ser cortejadas y sacar beneficios. En el caso de verse obligadas a casarse, siguiendo las indicaciones y "arreglos" de los padres, la coquetería y vanidad no se dejaba atrás. En este tipo de arreglos matrimoniales la mujer pasaba de ser tutelada por sus padres a serlo por su marido. Todo ello son ejemplos donde la misoginia ocupa un papel relevante en este tipo de pliegos burlescos, como se aprecia igualmente en numerosas obras de teatro debido a su arraigo popular y como reflejo de la entonces mentalidad vigente. No obstante, tampoco hay que olvidar que en otros pliegos se nos presenta la figura de la mujer desde un punto de vista transgresor respecto a las esposas sumisas. Al igual que puede rastrearse en la literatura de finales del XIX, los pliegos de cordel son ejemplos de la literatura popular impresa que recogen también diversas imágenes sobre el papel de la mujer que superan la simple visión de la mujer sumisa o dependiente, a pesar de la tradicional desigualdad jurídica de la mujer en España.

Tras las conversaciones de las muchachas sobre las variadas prendas que han conseguido que de forma ingeniosa les regalen sus pretendientes, continúa con el casamiento de la moza con un tal Mariano al que le comunica "mira que la tripita mucho me abulta y sin comer natilla huevos ni fruta". Casados con prisa ella dio a luz a un niño, aunque confabulada con la madre y la abuela, no dejaba pasar la ocasión de que un mozo zapatero la visitara y le hiciera un "remiendo" mientras el pobre Marianito se encontraba ausente. La alerta a los mocitos solteros para estar atentos y no fiarse de las mujeres es el consejo final de este y de otros tantos pliegos disfrazados o envueltos en tono burlesco común a la opinión generalista sobre las mocitas casaderas.

Tras el pliego, en el que no aparece ni lugar ni fecha de impresión, daré noticia de algunas representaciones teatrales de parecida temática y datos de un execrable folleto editado en Barcelona en 1847.





Abre el ojo, o sea el aviso a los solteros, es una comedia original de Francisco de Rojas Zorrilla (1607-1648), autor de obras dramáticas y escritor también de autos sacramentales. Al provenir de una familia de ascendencia judía, le ocasionó en su trayectoria algunos contratiempos relevantes falleciendo tempranamente con apenas 40 años. Esta desenfadada comedia gozó de buena acogida en su momento siendo refundida y adaptada a los nuevos tiempos por Félix Enciso Castrillón (c.1760-c.1840), importante, aunque poco conocido autor, traductor y adaptador de comedias preferentemente jocosas. La comedia se representó en 1814 en el Teatro Príncipe de Madrid.


El éxito prolongado de esta comedia ha pervivido hasta tiempos muy recientes. En 1978 Adolfo Marsillach resucitó Abre el ojo para el Centro Dramático Nacional, dirigida por Fernando Fernán Gómez en versión adaptada por Caballero Bonald. La comedia se ha representado repetidamente en años más recientes, como en el Teatro Clásico de Almagro (Ciudad Real) e incluso en el pasado año 2023 en versión de la "Compañía de Teatro Noviembre", fundada en 1995 y dirigida por Eduardo Vasco.

En 1847 la imprenta barcelonesa de Pedro Fullá editó un deplorable folleto de 16 páginas donde se recogen citas de la Sagrada Escritura, así como extractos de conocidos santos donde se desprecia a la mujer de una forma francamente insultante. Aparte de las deplorables citas del Eclesiastés (Libro del Antiguo Testamento), también se recogen despreciables textos antifeministas atribuidos, entre otros, a san Agustín, san Juan Crisóstomo, san Gregorio, san Cipriano, san Pablo, etc., aparte de citas entresacadas de filósofos clásicos que vienen a constituir una aguda descalificación de la mujer.


©Antonio Lorenzo